Entrevista con Ruiz Burgos: Trazos que suenan a cine
Juan Carlos Ruiz Burgos dibuja con memoria cinéfila. Sus ilustraciones tienen un estilo que bebe del clasicismo del cartelismo dorado de Hollywood y lo proyecta sobre el presente logrando convertirse en uno de los ilustradores más reconocibles del panorama actual.
Aunque su carrera comenzó en el mundo del cómic y la ilustración editorial, ha sido en las ediciones físicas de bandas sonoras donde su trazo ha encontrado un lugar natural.

Ya sea envolviendo el romanticismo gótico de Edward Scissorhands, la carnicería pop de Dawn of the Dead o el delirio ochentero de Killer Klowns from Outer Space, su arte eleva la experiencia sonora y convierte cada vinilo en un objeto de culto.
En esta entrevista con Ruiz Burgos charlamos con él sobre ese cruce fascinante entre imagen y música, sobre su método, sus influencias y esa sensibilidad tan suya que logra que incluso el rostro más conocido (el de Eduardo o el de Bitelchús) nos diga algo nuevo.
Porque donde acaba la película, empieza el arte.
Tu carrera ha estado muy ligada a la ilustración para portadas de cómics y pósters de cine, pero en los últimos años hemos visto tu arte en ediciones de vinilos de bandas sonoras icónicas. ¿Cómo surgió esta oportunidad y qué diferencias encuentras entre ilustrar un póster de cine y diseñar una edición musical?
Pues la verdad es que no sé muy bien cómo surgió la oportunidad, pero imagino que alguien de Waxwork Records vio alguno de mis pósters de cine al tiempo que necesitaban un artista para la edición del 30 aniversario de Edward Scissorhands, y pensaron que yo era el indicado.

Hacía años que coleccionaba este tipo de ediciones e incluso tenía algún vinilo de Waxwork, así que me hizo mucha ilusión cuando recibí su email ofreciéndome el encargo.

En cuanto a las diferencias entre pintar un póster y una edición musical, la verdad es que son cosas bastante diferentes. Principalmente porque un vinilo es un proyecto que engloba un mínimo de 5 ilustraciones incluyendo exterior, interior, etiquetas de discos e inserto.

Aunque la portada en sí la afronto de forma muy similar a como diseño un póster de cine, el resto de las piezas y su formato hace que sean trabajos con peculiaridades propias.

En ediciones como Edward Scissorhands o Dawn of the Dead, tus ilustraciones logran reflejar la esencia de las películas en un solo vistazo. ¿Cómo es tu proceso creativo para transformar una historia cinematográfica en una pieza de arte para un vinilo?
Capturar la esencia es justamente el principal reto que me impongo en este tipo de trabajos, así que me alegro de que pienses que lo logro.

Siempre empiezo viendo la película en cuestión, aunque la haya visto muchas veces. Tener el proyecto en mente hace que vayan ocurriéndoseme ideas mientras la veo. Después de ese primer visionado para refrescar la obra y pensar en posibles opciones, visualizo de nuevo la película una o dos veces más, ya capturando diferentes fotogramas o haciendo anotaciones y esbozos en el proceso.

Una vez se me ocurre la idea hago un boceto de composición que envío a Waxwork, y una vez que dicho boceto se aprueba comienzo a pintar el arte final. Siempre reproduzco la banda sonora en cuestión en bucle mientras estoy trabajando en un vinilo.

Ni que decir tiene que termino escuchándola muchas veces. Pero creo que tener la música de fondo mientras trabajo es la clave para captar esa esencia por la que me preguntas.

Cuando trabajas en estos proyectos, ¿tienes total libertad creativa o sigues indicaciones específicas del estudio o de la discográfica? ¿Ha habido algún caso en el que hayas tenido cancelar o modificar radicalmente una ilustración para adaptarte a lo que buscaban?
Cada proyecto es diferente en ese aspecto. Llevo casi diez años ilustrando pósters para estudios de cine o galerías especializadas, antes de eso pasé tres años haciendo portadas de cómics, y en los últimos años los encargos de Waxwork para vinilos se han vuelto una constante. Cada cliente es diferente y cada proyecto tiene sus particularidades.

En el caso de los vinilos para Waxwork en general he gozado siempre de mucha libertad a la hora de trabajar. Creo que solo recuerdo un caso en el que me pidieron modificar mi idea para la portada. Inicialmente la ilustración del inserto en Dawn of the Dead era mi diseño para la portada, pero Waxwork prefería reservar esa ilustración con los héroes para el interior y que lo primero que se viese fuesen zombis, así que tuve que hacer algo nuevo y creo que fue la decisión acertada.

A parte de eso sí que hubo un caso de cancelación total. En un principio Waxwork me pidió que adaptase mi póster oficial de Rebel Moon para la edición en vinilo de su banda sonora, y que pintase nuevas piezas para el interior y los discos. Pero cuando el proyecto estaba terminado, Netflix decidió cambiar de idea y todo el trabajo se desechó desgraciadamente.

Mas allá de la imagen, la música juega un papel clave en estos vinilos. ¿Escuchas la banda sonora mientras trabajas en la ilustración? ¿Cómo influye la música en la elección de colores, composición y atmósfera de tu arte?
Creo que me he adelantado contestando a tu pregunta antes de tiempo, jeje. La verdad es que en general no concibo trabajar si no es mientras escucho bandas sonoras. En el caso de los vinilos es especialmente necesario, pero en general es algo que hago con cualquier otro proyecto.

La música de cine me ha atraído desde siempre y me ayuda a meterme dentro del proyecto hasta un punto que de otra forma me sería imposible.

Si pudieras elegir cualquier banda sonora para ilustrar una edición en vinilo, ¿cuál sería y por qué? ¿Y si una bso es hilar demasiado fino, dime algún compositor en particular?
Uy, esa es una pregunta imposible de contestar. Es como preguntarme por mi película favorita. No tengo una, tengo cien.

Me encantaría ilustrar alguna banda sonora de John Williams por supuesto. Es el compositor que ha puesto banda sonora a mi vida y ha insuflado amor por el cine en mis venas. Pero también me haría ilusión hacer algo de Hans Zimmer, James Newton Howard, Jerry Goldsmith, Michael Giacchino, Ennio Morricone, Thomas Newman, Alan Silvestri… la lista sería interminable.

Hoy en día, el streaming domina la industria musical y cinematográfica, pero las ediciones físicas siguen siendo objeto de culto. ¿Crees que el arte de las portadas y los vinilos está viviendo una nueva edad de oro? ¿Qué opinas de la importancia del diseño gráfico en estas ediciones coleccionistas?
Creo que para el gran público el streaming ganó la partida al formato físico hace ya años. Pero siempre ha habido coleccionistas y siempre los va a haber. Y nosotros somos el tipo de cliente que más valora el arte y más dinero gastamos en él, así que creo que siempre habrá compañías que apuesten por ediciones de lujo en formato físico, tanto de música como de cine, videojuegos, cómics o cualquier otra cosa.

Van a ser más limitadas y por tanto más caras, pero también van a estar más cuidadas. El caso de las bandas sonoras en vinilo es un claro ejemplo de esto. Compañías como Mondo, Mutant o Waxwork están haciendo que la música de cine viva sin duda una edad de oro dentro del mundo del coleccionismo, y creo que el arte es uno de los principales atractivos de estas ediciones. Al menos en mi caso.
¿Cuál ha sido el mayor reto al que te has enfrentado al diseñar arte para un vinilo? ¿Y cuál ha sido el proyecto que más has disfrutado teniendo en cuenta los que están por salir?
Creo que el primero fue para mí el mayor reto. Edward Scissorhands es una película que en mi casa veíamos muy a menudo cuando era joven. De hecho, es una de las favoritas de mi madre, y su maravillosa banda sonora de Danny Elfman es un clásico que todo el mundo conoce y ha escuchado mil veces.

Ilustrar la edición del 30 aniversario de una película tan conocida era una idea un tanto abrumadora, pero el hecho de que nunca me hubiese enfrentado a un proyecto de este tipo hizo que el desafío fuese aún mayor. Por suerte salió bien y creo que es uno de los vinilos de más éxito en la historia de Waxwork.

Pero el proyecto que más he disfrutado es por desgracia uno que se encuentra en el limbo desde hace casi cuatro años. Justo después de Killer Klowns me encargaron la edición de una de mis películas favoritas, y disfruté muchísimo pintándola.

Pero por alguna razón Waxwork aún no ha recibido luz verde por parte de todas las partes implicadas para que la edición pueda ver la luz. Espero que lo consigan pronto, pero hasta entonces no sé si puedo mencionar el título.
Como ilustrador, tu relación con el cine es evidente, pero ¿qué papel juega la música de cine en tu día a día? ¿Eres coleccionista de vinilos o fanático de algún compositor de bandas sonoras?
El cine ha estado presente en mi vida desde muy pequeño. Y la música de cine llamó mi atención siendo muy joven. En cuanto tuve algo de dinero propio empecé a comprar bandas sonoras en CD, siendo las primeras de Williams, Zimmer, Elfman, Poledouris, Goldsmith o Horner.

El 90% de las veces que escucho música es mientras estoy trabajando, y siempre escucho bandas sonoras mientras trabajo. Así que la música de cine juega un papel crucial en mi día a día y el de mi familia. De hecho, antes de aprender a hablar, mi hijo ya tarareaba algunos temas de John Williams.

Desde hace años colecciono vinilos, por supuesto. No sabría decir cuántos tengo, pero tengo muchos. Especialmente de Mondo y Waxwork.
Tu arte tiene un estilo muy característico, con un equilibrio entre lo clásico y lo moderno. ¿Cuáles son tus principales influencias como ilustrador? ¿Tienes algún referente?
Al igual que el cine influenció mis preferencias musicales, los artistas de pósters de cine también fueron mi principal influencia artística desde pequeño. Gente como Richard Amsel, Bob Peak, Renato Casaro o John Alvin, pero -por encima de todos- Drew Struzan, causaron un impacto enorme en mí.

Y con el tiempo combiné esos referentes con otros ilustradores clásicos como Norman Rockwell, J.C. Leyendecker, Robert McGinnis o Alfons Mucha, los grandes maestros de la pintura o artistas de cómics modernos como Alex Ross, Adam Huges, Katsuya Terada, James Jean o Mike Mignola.
¿Qué nos puedes adelantar sobre tus próximos proyectos? ¿Seguirás colaborando con Waxwork Records u otras discográficas para futuras ediciones? ¿Hay algún proyecto personal en el que estés trabajando y que puedas compartir con nosotros?
Lo próximo con Waxwork Records es la nueva edición en vinilo de la banda sonora de Salem’s Lot (1979). Entregué el arte poco antes de navidad (de 2024), y la verdad es que tengo muchas ganas de ver cómo queda el producto final. He hecho algo para esta edición que no había hecho antes y que tenía muchas ganas de intentar. Espero que quede bien y que les guste a los fans.

Aparte de eso tengo recién entregado el arte para otra banda sonora, también de Waxwork, y en breve comienzo una más que me han encargado. La verdad es que Waxwork está ocupando gran parte de mi tiempo últimamente. Y estoy feliz de que sea así por supuesto.

El resto de mis trabajos en cola son pósters de cine, que son mi principal ocupación. Tengo cuatro en proceso en estos momentos, y alguna edición en BluRay también. El cine va a seguir siendo el foco de mi trabajo durante una buena temporada.
Para cerrar, quiero agradecerte por compartir tu talento y pasión con TodoSoundtrack. ¿Hay algún mensaje que te gustaría enviar a quienes admiran tu trabajo y coleccionan las ediciones en vinilo que ilustras? Desde aquí, te deseo mucho éxito en tus futuros proyectos y que podamos seguir disfrutando de tu arte en nuevas ediciones espectaculares.
Quiero aprovechar para agradecer a todos los coleccionistas que compran este tipo de ediciones y que apoyan a las compañías y artistas que las crean. Sois la pieza más importante de este mundillo y sin vuestro apoyo nada sería posible.

Y por supuesto agradecer a TodoSoundtrack la oportunidad y el interés. La increíble difusión que haces del mundo de las bandas sonoras y las ediciones en formatos físicos es cada día más necesaria, y medios como este son cruciales para mantener vivo este sector.

Charlar con Juan Carlos Ruiz Burgos es asomarse a un universo donde cada trazo cuenta una historia y cada portada respira cine por todos los lados. Su obra acompaña a la música, pero más aún, la enriquece y la transforma.
En un tiempo en que lo digital devora lo tangible, su arte devuelve al vinilo su poder ritual y su magia coleccionista.
Si te has quedado con ganas de explorar más del arte de Juan Carlos Ruiz Burgos, puedes sumergirte en su universo visual a través de su web oficial o su perfil en Instagram.
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¿Por qué nace Todo Soundtrack?
Las bandas sonoras han sido la bso de mi vida desde que era adolescente, no solo ambientando las películas que disfruto. Durante 1987 y 1988 mi existencia cambió y la música de las películas que veía en cine o alquilaba en el videoclub, se convirtió en un salvavidas, pero no me he dado cuenta de lo importante que fue hasta hace poco.
Siento que mi pasión por la música de cine me convierte en cómplice de los compositores de bandas sonoras, cuyas creaciones son llaves que abren puertas a mundos desconocidos y emociones sin explorar. Durante aquella época donde el acoso escolar estaba mucho menos visible que ahora, las bandas sonoras eran mi vía de escape para sobrevivir a una rutina infernal.
Mi primera bso de películas fue FIEVEL Y EL NUEVO MUNDO (An American Tail, 1986) del maestro Horner ,comprada en una pequeña tienda especializada en la calle Andrés Borrego en el centro de Madrid. Ahí, en Cinescor, comenzó todo.
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