Banda sonora EVITA Andrew Lloyd Webber y Tim Rice
Aquí están los detalles de la banda sonora EVITA Andrew Lloyd Webber y Tim Rice editada por Rhino.
Descubre Evita soundtrack y todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.
Evita
The Complete Motion Picture Music Soundtrack


Edición limitada 3xLP del 30 aniversario en vinilo translúcido rojo
Incluye encarte de 20 páginas con imágenes de la película
También edición en 2xCD
Fecha de salida: 13 de noviembre de 2026
Madonna ocupa por fin seis caras de vinilo treinta años después de conquistar Buenos Aires
Eva Perón necesitó años para llegar al balcón de la Casa Rosada.

Su banda sonora cinematográfica ha necesitado treinta para llegar al tocadiscos.
Con motivo del aniversario de la película de Alan Parker, Rhino recupera Evita: The Complete Motion Picture Soundtrack tal como fue publicada en 1996 con 31 piezas, cerca de una hora y cuarenta y ocho minutos y prácticamente toda la película cantada de principio a fin, ahora extendida sobre seis caras de vinilo rojo transparente.
Y quizá sea precisamente ese carácter continuo lo que hace especialmente atractiva su llegada al formato analógico. Evita nunca funcionó como una recopilación de canciones colocadas entre escenas dialogadas.

Andrew Lloyd Webber y Tim Rice construyeron una obra cantada casi por completo, donde recitativos, números íntimos, grandes conjuntos, marchas políticas y canciones de enorme vuelo melódico se engarzan unos con otros.
Madonna ocupa el centro, aunque la música vive también del contrapunto de Antonio Banderas como Che, de Jonathan Pryce como Juan Perón, de Jimmy Nail y de las masas corales que convierten la vida privada de Eva en espectáculo público.
Tres discos parecen mucho.
Para Evita, casi parecen el escenario mínimo.
Tres vinilos rojos para una película que nunca conoció la discreción
La nueva edición utiliza tres LP en rojo translúcido alojados dentro de una carpeta triple desplegable, acompañados por un libreto de veinte páginas de gran formato con fotografías de la película.

El rojo resulta una elección bastante evidente y, precisamente por eso, funciona. El poder, el escenario, la pasión, la propaganda, la enfermedad y la muerte atraviesan una película que jamás tuvo interés por pasar desapercibida.
Más importante desde el punto de vista musical es la decisión de trasladar al vinilo la edición completa de 31 cortes y no el antiguo álbum abreviado de 19 piezas que también circuló en CD en 1996. El nuevo triple LP reproduce el recorrido extenso de la edición doble original, repartiendo sus cerca de 108 minutos entre seis caras.
Eso significa alrededor de 18 minutos por cara de media, una distribución razonablemente holgada para una obra tan larga y muy distinta de intentar comprimir el musical dentro de dos discos.

No estamos ante un grandes éxitos de Evita.
Aquí hay que atravesar el funeral, la juventud, Buenos Aires, Perón, el ascenso, el balcón, Europa, la enfermedad y finalmente el lamento.
Primer LP: de un féretro en Buenos Aires a una mujer que aprende demasiado deprisa
La primera cara comienza exactamente donde termina la historia.
A Cinema In Buenos Aires, 26 July 1952 y Requiem For Evita levantan un prólogo fúnebre donde ceremonia, coro y orquesta presentan a Eva primero como mito muerto antes de permitirnos conocer a la mujer viva.

Es una decisión musical muy eficaz. Lloyd Webber parte de la solemnidad colectiva y deja que Oh What A Circus rompa inmediatamente ese respeto mediante la entrada de Che.
Antonio Banderas introduce una energía mucho más mordaz y terrenal; las guitarras de inspiración hispana añadidas para la película dan movimiento a un número que cuestiona toda la pompa funeraria mientras el coro continúa construyendo la leyenda. Las nuevas orquestaciones cinematográficas buscaron precisamente renovar el sonido del musical y alejarlo de parte de su huella setentera.
On This Night Of A Thousand Stars cambia después hacia un registro de canción de salón, antes de que Eva And Magaldi / Eva Beware Of The City ponga a la joven Eva en marcha.
Y entonces llega Buenos Aires.

Aquí la partitura abandona cualquier contención. Ritmo, metales, percusión y una escritura mucho más cercana al pop y al baile convierten la ciudad en una especie de máquina que Eva quiere conquistar. Musicalmente, la pieza explica al personaje mejor que cualquier diálogo, ya que todavía no tiene poder, pero la música ya corre como si estuviera convencida de que acabará encontrándolo.
La cara B introduce otro color con Another Suitcase In Another Hall, donde la escala se reduce y la melodía respira con mayor intimidad. Es una de las grandes virtudes del álbum porque después de masas corales y números muy construidos, Lloyd Webber puede retirar peso instrumental y permitir que una voz quede mucho más expuesta.
Goodnight And Thank You recupera la ironía con el intercambio entre Eva y Che, mientras The Lady's Got Potential deja que Banderas actúe casi como comentarista externo del ascenso social de la protagonista.
El cierre mediante Charity Concert / The Art Of The Possible cambia definitivamente el tablero.
Ya no estamos hablando únicamente de una joven persiguiendo oportunidades.
Ha aparecido la política.

Segundo LP: Perón entra en escena y la orquesta empieza a comportarse como un mitin
La cara C comienza con I'd Be Surprisingly Good For You, uno de los encuentros musicales más interesantes de toda la obra.
Eva y Juan Perón se tantean mientras la flauta, la guitarra clásica y las cuerdas contenidas mantienen la seducción lejos de cualquier gran declaración romántica. La música parece negociar al mismo tiempo que los personajes.
Después de Hello And Goodbye, el tono se endurece con Peron's Latest Flame. Los tambores militares y los metales empujan el número hacia un terreno mucho más público y hostil, mientras Che convierte la resistencia hacia Eva en acusación abierta.
Ese crecimiento desemboca en A New Argentina, uno de los grandes bloques estructurales del musical.

Aquí la escritura se ensancha de forma radical con la guitarra eléctrica, el coro, los metales y una orquesta cada vez más agresiva convierten una sucesión de diálogos políticos en una pieza de impulso casi insurreccional. Las secciones más privadas entre Eva y Perón pueden reducirse a cuerdas y arpa; cuando vuelve la multitud, el metal entra con mucha más fuerza.
La evolución del primer disco queda así completamente invertida.
Habíamos conocido a Eva entre habitaciones, amantes y oportunidades.
Ahora necesita un coro detrás.
El balcón: cuando una canción íntima tiene que llenar una plaza
La cara D contiene probablemente la secuencia más conocida de toda la película.
On The Balcony Of The Casa Rosada prepara el instante antes de que aparezca Don't Cry For Me Argentina.
La escritura de Lloyd Webber comienza con una suavidad engañosa con cuerdas en pizzicato, una base relativamente ligera y la voz de Madonna situada en primer plano. Poco a poco, la orquestación crece y el material adquiere dimensiones casi ceremoniales, con coro y masa sinfónica ampliando lo que inicialmente parecía una confesión privada.
Ahí está el gran truco de la canción.
Eva canta como si hablara directamente a cada persona de la plaza mientras la orquesta trabaja para que la escuchen miles.
La segunda sección de On The Balcony Of The Casa Rosada mantiene esa dimensión pública antes de que High Flying, Adored permita a Che observar la coronación desde fuera. Musicalmente, el álbum necesita ese paso atrás ya que después del enorme crecimiento del balcón, Banderas devuelve perspectiva y cierta acidez.
Rainbow High vuelve a poner en marcha la maquinaria mediante la batería, las guitarras, los metales y las cuerdas, preparando la transformación de Eva en figura internacional.
Rainbow Tour expande después esa idea en forma de recorrido político-musical, movimiento constante, cambios de color y un tono que empieza a revelar que el espectáculo internacional también puede resquebrajarse.
El segundo vinilo contiene, por tanto, el gran ascenso.
Perón
La multitud.
La Casa Rosada.
Europa
La imagen pública ha alcanzado su máxima escala.
El tercer disco tendrá que desmontarla.
Tercer LP: cuando el poder empieza a pesar más que la orquesta
La cara E entra en una fase mucho más áspera.
The Actress Hasn't Learned The Lines (You'd Like To Hear) vuelve a enfrentar a Eva con quienes cuestionan su legitimidad. And The Money Kept Rolling In (And Out) acelera el discurso con una mordacidad casi mecánica, utilizando repetición y empuje rítmico para acompañar la controversia en torno a la Fundación Eva Perón.
Los cortes breves Partido Feminista y She Is A Diamond funcionan como piezas de transición dentro de una vida pública que empieza a fragmentarse.
Santa Evita lleva el personaje hacia otro territorio, la mujer política empieza a convertirse en figura casi religiosa.
Y entonces llega la última cara.
Waltz For Eva And Che es uno de los momentos musicalmente más interesantes de toda la obra. Bajo y timbales sostienen una tensión oscura mientras la forma de vals proporciona un movimiento circular a la discusión entre ambos personajes.
No parece un baile de salón.
Parece una confrontación obligada a girar.
Después, Your Little Body's Slowly Breaking Down reduce el tamaño del mundo. El poder, los balcones y las multitudes pierden importancia frente a un cuerpo que empieza a fallar.
You Must Love Me: una canción nueva escrita cuando ya conocíamos el final
Treinta años después, sigue resultando fascinante que uno de los momentos más íntimos de Evita ni siquiera existiera en la obra original.
You Must Love Me fue escrita expresamente para la película por Andrew Lloyd Webber y Tim Rice. La Academia la recompensó con el Oscar a Mejor Canción Original en 1997.
Musicalmente, su función resulta casi opuesta a la de Don't Cry For Me Argentina.
Allí Eva canta ante una nación.
Aquí apenas necesita hablarle a una persona.
La canción parte de piano y orquesta, dejando una enorme cantidad de aire alrededor de la voz de Madonna. Cuando llega el estribillo, el piano se retira temporalmente y el violonchelo adquiere un papel mucho más visible, antes de que el conjunto vuelva a entrar.
Ese vaciado instrumental es esencial.
Durante buena parte del álbum, Eva ha utilizado la música para crecer con más coro, más metal, más masa orquestal y más espacio.
You Must Love Me hace lo contrario.
Retira cosas.
La mujer que necesitaba convencer a Buenos Aires termina necesitando una certeza dentro de una habitación.
Después llegan Eva's Final Broadcast, Latin Chant y finalmente Lament.
En esta última, la voz de Madonna se vuelve mucho más frágil y el acompañamiento se reduce a colores delicados, entre ellos guitarra clásica y arpa, mientras Che reaparece alrededor de la muerte de Eva.
El álbum termina donde comenzó.
Funeral.
Memoria.
Mito.
Pero ahora conocemos todo lo ocurrido entre medias.
De la ópera rock de 1976 al estudio de cine de 1996
La nueva edición también permite volver sobre cómo cambió Evita al llegar al cine.
La obra había nacido como un álbum conceptual en 1976, antes de convertirse en una producción teatral. Dos décadas después, Alan Parker necesitaba que aquel lenguaje funcionara frente a una cámara y con una cantante cuya trayectoria procedía del pop.
La solución pasó por revisar profundamente el tratamiento sonoro.
Andrew Lloyd Webber asumió las orquestaciones con David Cullen en las adicionales; John Mauceri dirigió buena parte de la orquesta y David Caddick supervisó musicalmente el proyecto. Algunas sesiones utilizaron conjuntos de alrededor de ochenta músicos, mientras otras trabajaban con secciones rítmicas mucho más pequeñas. La grabación se construyó por capas, combinando orquesta, banda y voces hasta conseguir un sonido más cinematográfico y menos ligado a la producción teatral de los setenta.
Treinta años esperando a que Eva saliera del CD
Desde el punto de vista coleccionista, esta edición tiene una razón de existir bastante clara.
Es el debut oficial en vinilo de la banda sonora cinematográfica completa de 1996.
Además, Rhino ha elegido el programa largo de 31 cortes, el mismo que durante tres décadas hemos asociado al doble CD, y lo ha distribuido en tres discos dentro de una carpeta triple. El libreto de veinte páginas permite recuperar además una parte importante del componente visual de una película donde el vestuario, la fotografía y la puesta en escena tenían casi tanto peso como la música.
Para quien prefiera conservar el formato original, el 2CD Deluxe Softpak vuelve simultáneamente con un libreto de 24 páginas. Para quien llevaba treinta años esperando el surco, hay rojo translúcido y también ese Gold Nugget reservado al canal directo de Warner.
Quizá lo más apropiado sea precisamente que hayan hecho falta tres discos.
Eva Perón nunca fue un personaje que aceptara un espacio pequeño.
Madonna tampoco construyó esta interpretación para quedarse en segundo plano.
Y Andrew Lloyd Webber necesitó casi dos horas para llevarla desde una sala de cine de Buenos Aires hasta el silencio posterior a Lament.
Treinta años después, basta con levantar la tapa, sacar el primer vinilo y volver a dejar que todo empiece en 26 de julio de 1952.
Ecos de partitura
Aquí reside buena parte de la riqueza musical de esta versión.
Evita cambia constantemente de escala.
El funeral exige coro y ceremonia. Buenos Aires necesita impulso y brillo. I'd Be Surprisingly Good For You reduce el escenario hasta convertirlo casi en conversación. Peron's Latest Flame militariza el ritmo. A New Argentina convierte política y multitud en acumulación orquestal. Don't Cry For Me Argentina transforma una balada en acontecimiento público. Waltz For Eva And Che utiliza la elegancia formal del vals para esconder una discusión amarga. You Must Love Me retira peso hasta dejar a Eva frente a sus propios sentimientos.
La instrumentación cuenta la misma historia que las letras.
Cuanto mayor es el poder de Eva, más grande puede sonar el mundo que la rodea.
Cuando su cuerpo empieza a quebrarse, ese mundo se va reduciendo.
Ese arco resulta especialmente visible escuchando las 31 piezas seguidas. La edición abre con una nación llorando y termina con una mujer muriendo. Entre ambos extremos, Lloyd Webber utiliza el coro, la orquesta, las guitarras, la percusión, el piano, los metales y las secciones rítmicas para hacer que cada transformación social tenga también una transformación musical.
Madonna aporta a ese recorrido una interpretación muy distinta a su discografía pop. El álbum le exige prácticamente dos horas de narración cantada, junto a Banderas y Pryce, y la obliga a moverse entre registros íntimos, diálogos musicales, números de gran proyección y pasajes donde la voz debe adelgazar deliberadamente.
La propia historia del disco acompaña esa metamorfosis.
En 1996, el álbum alcanzó el número 1 en Reino Unido y el número 2 en Estados Unidos, y acabaría certificado cinco veces platino por la RIAA.
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¿Por qué nace Todo Soundtrack?
Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.
"Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.





