Banda sonora LASERBLAST Richard Band y Joel Goldsmith
Aquí están los detalles de la banda sonora de LASERBLAST Richard Band y Joel Goldsmith editada por Mystic Vault Records.
Descubre Laserblast soundtrack y todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.
Laserblast
Original Motion Picture Soundtrack


Edición LP de color negro limitado a 500 unidades
Fecha de salida: Ya disponible
Richard Band y Joel Goldsmith disparan rayos desde el subsuelo del cine de culto
Laserblast, producción de Charles Band estrenada en 1978 y dirigida por Michael Rae, pertenece a esa gloriosa zona del cine de ciencia ficción de bajo coste donde una buena idea, dos criaturas en stop-motion y un adolescente con muy malas pulgas podían sostener toda una sesión de madrugada.

La banda sonora de Richard Band y Joel Goldsmith aterriza ahora por primera vez en LP gracias a Mystic Vault, en una edición limitada a 500 copias, remasterizada para vinilo desde las cintas originales y presentada con encarte a color.
En Laserblast, la música parece fabricada con sintetizadores en fase temprana y una fe absoluta en que el rayo siempre debe sonar un poco peligroso.

La edición de Mystic Vault se presenta en vinilo negro, con audio tomado de los masters originales y trabajado específicamente para el formato. Ese dato importa especialmente en una partitura como esta, donde la textura electrónica primitiva forma parte del encanto.
Interesa que se note la edad del material, su nervio analógico, ese punto de laboratorio casero donde cada zumbido parece venir de una máquina que quizá no debería estar encendida.

El LP cuenta además con encartes a color, un añadido muy agradecido en una película que vive tanto de su imagen de cartel, de su criatura verde y de su arma imposible. Laserblast siempre ha tenido algo de videoclub antes incluso de llegar al vídeo doméstico: una promesa de rayos, aliens y destrucción barata, de esas que se elegían por la carátula y luego se defendían con una sonrisa culpable.
Que esta música llegue por fin al vinilo tiene sentido por puro instinto coleccionista. Es el tipo de banda sonora que gana cuando se saca del terreno digital y se convierte en objeto físico como una pieza de género, limitada, con procedencia clara de cintas originales y una portada que pide estar cerca de otros artefactos de Charles Band.

Richard Band y Joel Goldsmith antes de sus propias leyendas de género
El interés musical de Laserblast crece cuando se mira quiénes estaban detrás. Richard Band acabaría siendo un nombre fundamental del fantástico de serie B y del terror de videoclub, con trabajos para títulos como Re-Animator, Puppet Master o Ghoulies.
Joel Goldsmith, hijo de Jerry Goldsmith, desarrollaría después una carrera muy reconocible en televisión fantástica, especialmente en el universo Stargate. Aquí los encontramos en una etapa temprana, tanteando un lenguaje electrónico anterior a la comodidad del MIDI moderno, cuando cada decisión sonora tenía mucho de prueba y riesgo.

La cara A traza el paso de Billy desde la vida cotidiana hacia el contacto con el arma alienígena.
Laserblast Main Theme coloca de entrada una identidad directa y de ciencia ficción barata en el mejor sentido, mientras Mom’s Leaving, Billy’s Radio y Grampa And Kathy mezclan material de score con pequeños cortes de fuente que sitúan el mundo juvenil y radio setentera que rodea al personaje. Cuando aparecen Alien Blasted, Billy Finds Gun y First Laserblasting, el disco empieza a oler a metal caliente.

La cara B entra de lleno en la transformación y el descontrol. Billy In Mirror y Chuck’s Car Gets Blasted suenan a punto de no retorno, mientras Operation Montage y Lab Montage llevan la música hacia un terreno de experimento y paranoia de laboratorio.
El tramo final, con More Laserblasting, Billy Battles Plane, Billy Blows Town Up y Laserblast End Title, deja la sensación de una película que se va quemando con su propio juguete. La partitura electrifica el material y lo acompaña hasta el estallido.

Ecos de partitura
Dentro de la carrera de Richard Band, Laserblast tiene el atractivo de una primera descarga. Todavía no estamos ante el compositor plenamente asociado a Full Moon y al terror de culto de los ochenta, aunque ya se intuyen varias de sus futuras armas: gusto por el motivo reconocible, facilidad para convertir limitaciones en carácter y una relación muy directa con el cine fantástico de bajo presupuesto.
Hay una energía de taller en esta música, como si el score estuviera siendo montado con las mismas piezas recicladas que una nave alienígena de serie B.

En el caso de Joel Goldsmith, el disco permite escuchar una etapa muy temprana antes de sus trabajos más conocidos para televisión. Resulta curioso percibir cómo esa escritura electrónica, funcional y de atmósfera espacial anticipa una sensibilidad que más adelante encontraría terreno natural en la ciencia ficción seriada.
Laserblast no tiene la amplitud de Stargate, claro, pero comparte esa fascinación por lo extraterrestre entendido desde máquinas, señales, pulsos y amenazas que llegan desde fuera de lo cotidiano.
También conviene colocarla junto a otras partituras de ciencia ficción de finales de los setenta. Mientras la gran industria miraba hacia la épica sinfónica tras el impacto de Star Wars, Laserblast se movía por otra carretera más cercana al autocine y a la explotación.
Ahí está buena parte de su gracia. No compite con la música espacial de gran presupuesto; juega en un descampado, con un láser encontrado en la arena y ganas de hacer ruido.
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¿Por qué nace Todo Soundtrack?
Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.
"Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.





