THE GOLDEN AGE OF CRIME DRAMAS VOL. 1
Aquí están los detalles de THE GOLDEN AGE OF CRIME DRAMAS VOL. 1 editada por Dragon's Domain Records.
Descubre todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras de Dragon's Domain, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.
The Golden Age of Crime Dramas Vol. 1
Music from the Original Scores


Edición en CD
Música remasterizada por James Nelson en Digital Outland e incluye notas de David Hirsch
Precio: 17,95 €
Fecha de salida: Ya disponible
Harry Sukman y Barry Gray inauguran una serie que mira de frente al noir criminal
Dragon’s Domain Records inaugura una nueva serie dedicada a los grandes dramas criminales de la Edad de Oro con un primer volumen que reúne dos rescates de peso: Underworld, U.S.A. y Crossroads to Crime.

Dos películas separadas por un año con dos maneras de entender el delito en pantalla y dos compositores que abordaron ese territorio desde lugares muy distintos. El resultado es más que una curiosidad para completistas, es una ventana bastante precisa a cómo sonaba el crimen cuando aún se filmaba con humo y gabardinas.

La edición, limitada, ha sido masterizada por James Nelson en Digital Outland e incluye notas de David Hirsch. También conviene tener presente el aviso del sello ya que estas grabaciones proceden de masters analógicos y pistas de música y efectos, de modo que ciertas limitaciones del material original siguen ahí.
Harry Sukman y la ciudad como trampa en Underworld, U.S.A.
Samuel Fuller construyó Underworld, U.S.A. como una historia de venganza y ascenso al corazón del crimen organizado, y Harry Sukman lo entendió desde el principio construyendo una partitura que se mueve con la misma dureza que el protagonista, con una capacidad muy marcada para remarcar la sensación de un callejón sin salida.

Desde el arranque con Underworld U.S.A. Main Title / Alley Fight / Tolly Witnesses / Alley Murder, Sukman fija un tono de violencia inmediata que ya no se relaja del todo. A partir de ahí, la música acompaña la progresiva inmersión de Tolly Devlin en una maquinaria criminal donde la venganza personal empieza a confundirse con algo más turbio.
Pasajes como Prison Hospital Job / Wait For Farrar / Alone With Farrar o Meet Cuddles / Tolly Rescues Cuddles / Escape / To The Bait Shop muestran a un Sukman muy atento al ritmo interno de la película, trabajando la tensión sin subrayarla en exceso.

También hay espacio para el vínculo con Cuddles, y ahí el compositor afloja apenas la presión en cortes como Tolly and Cuddles Make Love o Cuddles Proposes Marriage To Tolly / Thinking of Cuddles.
Esa breve apertura sirve precisamente para que el golpe final duela más. Cuando llega Tolly Is Shot / Dying In Cuddles Arms / Finale, la música deja la herida abierta.

El thriller de carretera según Barry Gray
Crossroads to Crime juega otra partida. Gerry Anderson aún no se había convertido en el nombre inseparable de Thunderbirds o UFO, y Barry Gray estaba empezando a definir una voz propia dentro de su universo.
Aquí, sin embargo, todavía pisa suelo más reconocible con un thriller británico de pequeño formato, con policías, sobornos, rutas de camiones y delincuencia de carretera.

La partitura de Gray tiene menos negrura urbana que la de Sukman, pero compensa con una escritura ágil y funcional, muy eficaz para ir empujando la acción.
Crossroads to Crime Main Title ya deja claro que no habrá rodeos, y piezas como The Job at the Cafe / Sargeant Discovers Bribe, Lorry Taken / Ross Plots with Mrs. Williams / Final Job o We Need the Copper / The Heist muestran ese nervio casi artesanal que tan bien encajaba en las producciones británicas de la época.

Escuchado hoy, este material tiene además el atractivo de mostrar a un compositor aún en fase de consolidación, pero ya perfectamente reconocible en su manejo del suspense breve y la transición precisa.
Ecos de partitura
Lo interesante de este primer volumen está en el contraste. Harry Sukman y Barry Gray comparten disco, pero no lenguaje.
El primero se adentra en la violencia americana con una escritura más pegada al drama de personajes y al destino fatal. El segundo trabaja desde una lógica británica más práctica, donde la música sostiene la intriga y el movimiento con admirable economía.

En Underworld, U.S.A. se pueden encontrar ecos de ese cine criminal estadounidense que, a comienzos de los sesenta, empezaba a ensuciarse moralmente. Sukman entiende que el crimen no es solo acción, también desgaste.
En Crossroads to Crime, Gray todavía no ha entrado de lleno en el territorio que lo haría célebre, pero ya deja ver el instinto para crear identidad con pocos elementos.
Juntas, ambas partituras convierten este volumen en algo más que una recuperación de archivo, es casi una lección comparada sobre dos formas de narrar el delito desde la música.
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