THE LALO SCHIFRIN COLLECTION
Aquí están los detalles de la edición de THE LALO SCHIFRIN COLLECTION editada por Dragon's Domain Records.
Descubre todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras de Dragon's Domain, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.
The Lalo Schifrin Collection


Edición en 2xCD limitada con las bandas sonoras de VOYAGE OF THE DAMNED, THE FOUR MUSKETEERS, DAY OF THE ANIMALS y THE EAGLE HAS LANDED
Incluye nuevas notas del autor David Hirsch
Precio: 21,95 €
Fecha de salida: Ya disponible
El genio argentino como nunca lo escuchaste
Dragon’s Domain Records ha reunido en un set monumental algunas de las partituras más singulares, olvidadas o inéditas de Lalo Schifrin, una figura esencial en la historia de la música de cine.

Cuatro películas, una sola voz inconfundible
Bajo el título The Lalo Schifrin Collection, esta edición doble en CD ofrece un recorrido alucinante por cuatro películas muy distintas, que sirven como muestra de la versatilidad y elegancia del compositor argentino: Voyage of the Damned (1976), The Four Musketeers (1974), Day of the Animals (1977) y The Eagle Has Landed (1976).
Junto a ellas, se incluye además Continuum, una pieza para arpa compuesta en 1970, que demuestra su faceta más experimental y su dominio de la música de cámara.

Cada obra contenida en esta colección revela una cara distinta de Schifrin.
En Voyage of the Damned, nos encontramos con una partitura dramática, que acompaña la tragedia real del barco SS St. Louis, rechazado por varias naciones en plena era nazi. Es una música que equilibra dignidad y desesperación, con trazos melódicos sobrios pero imborrables.

En contraste, The Four Musketeers es una partitura llena de vitalidad y romanticismo, heredera de la mejor tradición de aventuras europeas, con pasajes orquestales juguetones, elegantes, y un uso dramático del leitmotiv que recuerda el legado sinfónico de Korngold y Steiner.

Terror ambiental, espionaje y espiritualidad en clave Schifrin
Uno de los mayores atractivos de este lanzamiento es el debut mundial de la banda sonora para Day of the Animals, un film de terror ecológico de los años 70 que se inscribe dentro de la corriente surgida tras el éxito de Jaws.
La música de Schifrin aquí es atmosférica y casi tribal en su forma de anticipar la amenaza animal, utilizando percusiones y silencios cargados de amenaza. Es una partitura que funciona como una pieza de terror abstracto, donde la naturaleza se vuelve partitura.

El cierre llega con The Eagle Has Landed, otro trabajo notable donde Schifrin construye una tensión constante a partir de un recurso aparentemente sencillo, como es un motivo de una sola nota, repetido y transformado en cada aparición.
Esta decisión minimalista, que parece un gesto de atrevimiento narrativo, logra sin embargo una eficacia notable, sosteniendo el suspense a lo largo del film. La partitura crece con la película, intensificándose hasta alcanzar una contundencia orquestal digna de una epopeya bélica.

Entre estos grandes bloques, Continuum aparece como un paréntesis necesario, una obra para arpa solista que muestra la formación clásica del compositor y su vínculo con la vanguardia europea. Escrita para la American Harp Society en 1970, esta pieza posee un carácter meditativo, casi espiritual, y anticipa las exploraciones tímbricas que Schifrin llevaría a cabo en partituras posteriores.
Ecos de partitura
Este lanzamiento permite apreciar con claridad la doble alma de Lalo Schifrin, por un lado la del narrador cinematográfico de trazo popular, y por otra la del músico académico formado en París junto a Olivier Messiaen.
En The Four Musketeers se detecta su capacidad para abrazar el género de capa y espada sin renunciar a su personalidad jazzística; en Day of the Animals sorprende su parentesco con el Goldsmith más vanguardista, incluso con ciertas texturas dignas de Planet of the Apes. En Voyage of the Damned, por su parte, hay ecos de su trabajo en The Amityville Horror, pero sin el horror sobrenatural, solo con el horror humano.
Y quizás lo más hermoso de esta colección sea su capacidad para mostrar cómo Schifrin, pese a los cambios de registro, nunca perdió su voz. Ya sea en un vals cortesano, una marcha militar o un paisaje sonoro apocalíptico, hay una inconfundible elegancia rítmica y narrativa.
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