Banda sonora NOT ANOTHER TEEN MOVIE
Aquí están los detalles de la banda sonora NOT ANOTHER TEEN MOVIE editada por Enjoy The Ride Records.
Descubre Not Another Teen Movie soundtrack y todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.
Not Another Teen Movie
Music from the Motion Picture


Edición LP limitada en vinilo en varias variantes
Ya disponible
Not Another Teen Movie: el instituto John Hughes vuelve al vinilo con pop-punk, new wave y mucho acné autoconsciente
Hay películas adolescentes con un baile de graduación, el chico popular, la chica supuestamente invisible, una pandilla de inadaptados y el beso final bajo una canción perfectamente elegida.
Luego está Not Another Teen Movie, que cogió todos esos ingredientes, los metió en una taquilla del instituto John Hughes High y los sacó cubiertos de sarcasmo, gomina y una cantidad muy poco reglamentaria de referencias.

Enjoy The Ride Records recupera Not Another Teen Movie en vinilo para celebrar el 25 aniversario de la comedia. En España la película llegó como No es otra estúpida película americana.
El álbum reúne versiones de clásicos del rock, la new wave y el pop de los años ochenta y noventa interpretadas por bandas y artistas asociados al pop-punk, el rock alternativo, el nu metal y la resaca estética de principios de los 2000.
LP limitado, funda sencilla y recreo de variantes
La edición está limitada a 1000 copias y se presenta en una funda LP sencilla, con funda interior azul forrada de polietileno.

Nada de despliegues barrocos ni carpetas monumentales, aquí el encanto está en el choque entre nostalgia adolescente, portada de culto y variantes pensadas para quienes saben que un disco así se compra con la misma mezcla de ironía y cariño con la que se revisita una película de instituto.
Las variantes tienen nombres perfectamente alineados con el espíritu del lanzamiento.
John Hughes High Tri-Color Stripe, exclusiva de Enjoy The Ride Records y limitada a 300 copias, apunta directamente al colegio ficticio donde se desarrolla la parodia y, de paso, al padre espiritual de buena parte del cine adolescente ochentero.

Les’s Bag: The Most Beautiful Thing I’ve Ever Seen, limitada a 400 copias, recupera uno de esos chistes absurdos que solo funcionan cuando la película está completamente entregada a ridiculizar sus propios clichés.
La tercera variante, exclusiva de Darkside Records y limitada a 300 unidades, completa el reparto de 1.000 ejemplares.
Es una edición para coleccionistas que entienden el valor de cierto cine generacional aunque nadie lo vaya a confesar.

Una banda sonora de versiones con espíritu de parodia
El concepto del álbum es una pequeña genialidad ya que igual que la película parodia los grandes tópicos del cine adolescente de los ochenta y noventa, la banda sonora revisita canciones de esas décadas desde el sonido de principios de los 2000.
Es decir, la película se burla de The Breakfast Club, Pretty in Pink, She’s All That, American Pie, Cruel Intentions o 10 Things I Hate About You, mientras el disco toma clásicos de Soft Cell, Depeche Mode, New Order, Berlin, The Pretenders, Nena, Modern English, OMD, The Smiths y Jackson Browne para pasarlos por guitarras más pesadas, producción alternativa y aroma de videoclip emitido a las tantas.
La cara A abre con Tainted Love, originalmente popularizada por Soft Cell, aquí en versión de Marilyn Manson. Pocas entradas podrían resumir mejor el cruce entre década ochentera y estética de cambio de milenio.

Después llega Never Let Me Down Again, de Depeche Mode, en manos de The Smashing Pumpkins; Blue Monday, de New Order, por Orgy; The Metro, de Berlin, reinterpretada por System of a Down; y But Not Tonight, también de Depeche Mode, con Scott Weiland.
Cinco cortes que convierten la primera cara en un pequeño catálogo de mutaciones con himnos sintéticos, melodías oscuras y pop de los ochenta reciclado con guitarras y tensión.
De Marilyn Manson a Muse y el anuario musical del 2001
Lo interesante de este disco es que tiene una personalidad de época muy marcada. Escucharlo hoy es abrir un anuario de instituto donde alguien ha dibujado cuernos en todas las fotos. Marilyn Manson, The Smashing Pumpkins, Orgy, System of a Down, Scott Weiland, Saliva, Stabbing Westward, Goldfinger, Mest, Good Charlotte, Muse y Phantom Planet trazan un mapa muy concreto del momento.

La cara B continúa con Message of Love, de The Pretenders, por Saliva; Bizarre Love Triangle, de New Order, por Stabbing Westward; 99 Red Balloons, de Nena, por Goldfinger; I Melt with You, de Modern English, por Mest; If You Leave, de OMD, por Good Charlotte; Please, Please, Please, Let Me Get What I Want, de The Smiths, por Muse; y Somebody’s Baby, de Jackson Browne, por Phantom Planet.
La selección tiene bastante mala idea cinéfila. If You Leave, de OMD, es inseparable de Pretty in Pink. Somebody’s Baby remite a Fast Times at Ridgemont High. I Melt with You forma parte del ADN de cierta nostalgia juvenil de los ochenta.
El álbum juega con esas memorias y las actualiza como quien pinta de nuevo las taquillas antes de que empiece el curso.

John Hughes High o donde toda canción viene con referencia escondida
El nombre de la variante John Hughes High Tri-Color Stripe no es casual. La película se ambienta en un instituto llamado John Hughes High, y la broma funciona porque buena parte del cine adolescente moderno vive a la sombra de Hughes.
Sus películas fijaron una gramática sentimental con el baile, el desayuno escolar, el grupo de estereotipos, la chica que se transforma al quitarse las gafas, el chico que aprende una lección moral justo a tiempo para que suene una canción.
Not Another Teen Movie se dedica a desmontar todo eso con brocha gorda, gag obsceno y amor burlón por el material parodiado. La banda sonora hace algo parecido desde otro ángulo. Toma canciones que fueron emblemas de una época o de un tipo de cine y las entrega a bandas que, en 2001, hablaban a otra generación de adolescentes.

El resultado tiene un encanto muy particular porque no intenta sonar elegante. Suena a cápsula temporal. A cartel de película con demasiadas caras. A tarde de videoclub, refresco enorme y comedia que se ríe de todos los finales felices mientras acaba necesitándolos un poco.
Versiones que funcionan como espejo deformado
Una buena parodia necesita conocer muy bien aquello que está desmontando. Lo mismo ocurre con una buena versión. Aquí las canciones originales aparecen reconocibles, pero dobladas hacia una sensibilidad más agresiva, juvenil o exagerada.
El disco entero funciona así, ya que cada versión es un disfraz, pero también una pista. La película parodia estereotipos visuales y narrativos; el álbum parodia, homenajea y reinterpreta recuerdos musicales.

Es un espejo deformado con canciones que muchos oyentes ya llevaban aprendidas de antes, aunque quizá no estaban preparados para verlas entrar vestidas de 2001.
Ecos de partitura
Aunque no estamos ante el álbum del score, esta banda sonora merece un lugar dentro del coleccionismo cinematográfico porque forma parte de una tradición muy concreta, la de la comedia adolescente como escaparate musical.
Desde los ochenta, muchas películas juveniles definieron su identidad tanto por sus canciones como por sus personajes. El tema que sonaba en el baile, en la persecución, en la fiesta o en el momento de humillación pública podía quedarse pegado a la memoria tanto como un diálogo.

Not Another Teen Movie entiende esa tradición y la convierte en un chiste, un homenaje y una actualización. Su banda sonora compone un mundo desde la memoria pop.
Cada corte viene con una genealogía: una canción original, una película o época asociada, una banda de principios de los 2000 y una nueva lectura pensada para una generación que ya había heredado los clichés adolescentes con ironía incorporada.
Por eso el vinilo tiene más interés del que podría parecer a simple vista. Es una colección de versiones que documenta cómo el cine adolescente reciclaba su propio pasado en el cambio de milenio. Un pie en John Hughes, otro en el pop-punk, y en medio una película haciendo muecas frente al espejo del baño.
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¿Por qué nace Todo Soundtrack?
Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.
"Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.





