Banda sonora EXPLORERS Jerry Goldsmith
Aquí están los detalles de la edición de EXPLORADORES (EXPLORERS Jerry Goldsmith) editada por Intrada Records.
Descubre Explorers soundtrack y todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras de Intrada, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.
Explorers
Music fom the Motion Picture ISC 534


Edición 2xCD
Libreto con notas de
Precio: 33,99 $
YA DISPONIBLE
Explorers: Jerry Goldsmith vuelve a encender la Thunder Road con la edición ampliada de Intrada
Hay películas de nuestra infancia que envejecen como un sueño que alguien dejó a medio construir en el garaje.

Explorers, dirigida por Joe Dante en 1985, es de esas. Tres chicos (Ben, Wolfgang y Darren, interpretados por Ethan Hawke, River Phoenix y Jason Presson) reciben señales misteriosas en sueños, convierten un viejo coche de feria en la nave Thunder Road y salen al espacio convencidos de que el universo les espera con respuestas maravillosas.
Luego, claro, el universo responde a la manera de Joe Dante, con ternura, rareza, bromas y una pequeña decepción cósmica.

Intrada recupera la partitura de Jerry Goldsmith en una edición ampliada de 2 CD que permite escuchar la música con más aire que nunca. El primer disco reúne el score de película, mientras el segundo coloca en su sitio una generosa selección de versiones alternativas, material adicional y la edición original del álbum MCA de 1985.
Es una presentación pensada para entender Explorers desde todas sus caras: la aventura juvenil, la melancolía del sueño que no llega a cumplirse, la fantasía de vuelo y el tramo alienígena final, tan extraño como fascinante.

Una edición de Intrada para reconstruir el viaje completo
La historia discográfica de Explorers siempre ha tenido algo de nave incompleta. El LP original de MCA recogía momentos muy disfrutables, centrados sobre todo en los aspectos más evidentes de la partitura: la aventura, la fascinación espacial y el color más excéntrico del acto final.
Intrada ya publicó una edición ampliada en 2011, y ahora regresa con una estructura más generosa para el coleccionista. El primer CD se dedica al score de película, con un recorrido de 69 minutos que arranca en Main Title, entra en The First Dream, Sticks and Stones, Home y The Bubble, y va levantando poco a poco la relación entre imaginación, pérdida y descubrimiento.

El segundo disco desplaza los extras a su propio espacio, incorpora numerosas versiones alternativas tempranas y remata con el álbum MCA, conservando sus canciones y ensamblajes originales.
Ese planteamiento tiene mucho valor porque la palabra "ampliada" aquí no funciona como reclamo vacío de contenido. La edición permite comparar capas: cómo trabaja la música dentro de la película, qué caminos tanteó Goldsmith en los temas alternativos y cómo se presentó la obra originalmente en vinilo.

Goldsmith ante una película que soñaba con ser más grande
Explorers ocupa un lugar curioso dentro del cine fantástico de los ochenta.
No es una película de grandes gestos heroicos ni de ciencia ficción solemne. Su punto de partida está más cerca del cuarto de un niño, de las maquetas, los circuitos caseros, las películas vistas demasiado tarde en televisión y la fascinación por aquello que parece llamar desde algún lugar imposible.

Joe Dante ha recordado que utilizó como referencia temporal "Walking Distance" (The Twilight Zone), buscando esa tristeza de los sueños que no acaban de realizarse. Goldsmith detectó enseguida el peligro de cargar demasiado la película de pena, aunque entendió perfectamente la corriente de pérdida que había debajo.
Esa tensión es el corazón de Explorers: una aventura juvenil solo en apariencia, atravesada por la idea de que la imaginación puede llevarnos muy lejos y, aun así, devolvernos al mismo sitio con una pregunta más incómoda.

Goldsmith compone para la película que existe y también para la película que podía haber sido. Une piezas, da respiración a los personajes y aporta una continuidad poética que el montaje no siempre conserva con la misma naturalidad. Hay entusiasmo, claro, pero también una mirada adulta sobre la infancia y sobre la fragilidad de los sueños.
Es una música que mira al cielo, aunque nunca olvida el suelo desde el que despegan sus personajes.

Sueños, burbujas y un garaje lleno de estrellas
En los primeros cortes, los sueños de los chicos reciben efectos electrónicos y pequeñas señales de otro mundo, como si la música estuviera traduciendo una transmisión que todavía no sabe hablar nuestro idioma.
The Bubble, Crazed Bubble/Fuse Box y The Construction convierten el hallazgo científico en juego de patio trasero, con una energía de bricolaje maravilloso que encaja de lleno con el espíritu de Dante.

La electrónica no aparece como adorno futurista. Funciona como extensión de la imaginación infantil, del misterio científico y de esa sensación de estar construyendo algo con piezas robadas al mundo adulto.
La orquesta, por su parte, aporta vuelo, calidez y una nobleza contenida que Goldsmith sabía dosificar como pocos. Cada avance de los chicos suena a descubrimiento, pero también a riesgo por fracasar.

Cuando llega First Flight, la partitura se eleva con esa forma tan Goldsmith de hacer que la orquesta parezca descubrir el aire en tiempo real. No Air, I Want To Live, Let’s Go y Fast Getaway llevan la aventura hacia el vértigo, sin perder ese punto humano de tres chavales que han logrado lo imposible con restos, intuición y mucho entusiasmo.
Más adelante, el tramo de la nave alienígena cambia el tono con Alien Love Call, We Come In Peace, She Likes Me y Space Pirates, donde Goldsmith añade una capa más juguetona, moderna y extraña, casi como si el contacto extraterrestre viniera filtrado por cultura pop, televisión y travesura adolescente.

El álbum MCA, los temas alternativos y la memoria del formato físico
El segundo disco es especialmente jugoso para quienes disfrutamos siguiendo las huellas de una partitura. Las versiones alternativas de Main Title, Crazed Bubble, The Construction, No Air, I Want To Live, Fast Getaway, Alien Love Call o She Likes Me permiten escuchar a Goldsmith probando acentos y tiempos.
También aparecen piezas como el fragmento de la obertura de Tannhäuser, Space Movie de Alexander Courage y Neek Chords, pequeños materiales que completan el universo del film.

La edición de MCA conserva otro tipo de valor. Fue la puerta de entrada para muchos de nosotros y recoge la manera en que Explorers circuló originalmente como álbum, con cortes como Less Than Perfect, This Boy Needs To Rock o All Around The World junto a selecciones de la partitura.
Escucharlo después del score completo cambia la percepción, ya no parece el disco entero de Explorers, más bien una versión de época, compacta, pensada para funcionar en una estantería de 1985.

Intrada y el valor de volver a Explorers
También tiene interés el papel de Intrada dentro de esta recuperación. La discográfica lleva décadas sosteniendo una relación esencial con el legado de Goldsmith, y Explorers pertenece a esa zona donde el trabajo de archivo y la restauración importan tanto como la propia disponibilidad del título.
En este caso, la inclusión de material alternativo y del programa original permite comparar formas distintas de escuchar la misma obra: como partitura cinematográfica, como álbum de época y como documento de trabajo.

En una edición física de estas características, la música no llega sola. Llega en un objeto, con portada, libreto, notas, imágenes y una forma concreta de ordenar la experiencia.
En un mercado donde tantas bandas sonoras quedan reducidas a una ficha digital, este tipo de CD recuerda por qué el formato sigue teniendo sentido para el aficionado: conserva el contexto, permite leer mientras se escucha y transforma una partitura recuperada en una pieza de colección.

Un sueño de garaje con dos discos para volver a creer
Esta nueva edición de Explorers permite apreciar mejor la riqueza de una partitura más compleja de lo que sugería su imagen de aventura juvenil. Goldsmith compone con entusiasmo, humor y sentido de maravilla, pero también con una sombra de desencanto que hace que el vuelo importe más.
La Thunder Road despega hacia esa zona de la infancia donde los sueños todavía pueden convertirse en realidad.

Para los que coleccionamos la obra de Jerry Goldsmith, esta edición tiene rango de pieza de culto con un score completo, temas alternativos abundantes, edición de MCA y una presentación que respeta tanto la película como la memoria discográfica del título.
Para quienes crecimos con Explorers, es una forma de regresar al garaje y comprobar que la nave sigue allí, quizá con algún tornillo flojo, aunque todavía siendo capaz de elevarse.

Goldsmith sabía que la aventura necesitaba luz y Dante sabía que debajo había pérdida. Entre ambos dejaron una música que sonríe mientras mira hacia las estrellas con un nudo pequeño en la garganta. Y eso, tantos años después, sigue siendo el verdadero motor de la Thunder Road.
Ecos de partitura
Dentro de la obra de Jerry Goldsmith, Explorers dialoga de forma natural con su cine fantástico de los ochenta, aunque desde una escala mucho más íntima. No tiene la grandeza heroica de Star Trek: The Motion Picture ni el terror ritual de The Omen. Aquí Goldsmith escribe desde la curiosidad y la nostalgia.

La conexión con Gremlins resulta inevitable por Joe Dante, aunque el color musical sea muy distinto. En Gremlins, Goldsmith podía abrazar el caos y la sátira suburbana con un sentido del humor casi venenoso. Pero en Explorers, esa vena lúdica aparece suavizada por una ternura más limpia y por un sentido de maravilla que no necesita imponerse.
También puede escucharse junto a The Twilight Zone: The Movie, donde Goldsmith ya había trabajado con Dante y con el imaginario fantástico desde una mezcla de maravilla y amenaza junto con pérdida.
Explorers recoge parte de esa herencia, pero la convierte en un relato de iniciación. La aventura espacial está tratada como una extensión de la habitación infantil, del garaje y de esa pantalla que en los ochenta parecía prometer que el universo empezaba justo después de apagar la luz.
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¿Por qué nace Todo Soundtrack?
Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.
"Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.





