Banda sonora CENTURION THE DANCING STALLION Arturo Cardelús
Aquí están los detalles de la banda sonora de CENTURION: THE DANCING STALLION Arturo Cardelús editada por MovieScore Media.
Descubre todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos y escuchamos muchas ediciones de bandas sonoras, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.
Centurion: The Dancing Stallion
Original Motion Picture Soundtrack


Edición de MovieScore Media en plataformas musicales
Precio: Depende de la plataforma musical
Ya disponible
Arturo Cardelús hace cabalgar una melodía entre la enfermedad y la esperanza
Un caballo blanco, una competición de danza ecuestre mexicana y una joven convencida de que todavía controla el camino.
Hasta que el cuerpo cambia las reglas.

Centurion: The Dancing Stallion parte de la relación entre Ellissia, interpretada por Amber Midthunder, y Centurion, un semental anteriormente maltratado al que adopta y prepara para competir. A su alrededor aparecen su familia, el rancho y Danny, el nuevo trabajador encarnado por Aramis Knight, pero la historia da un giro cuando Ellissia recibe un diagnóstico de leucemia que la obliga a detener aquello para lo que llevaba preparándose.
Arturo Cardelús encontró ahí una película que pedía dos tamaños musicales muy distintos.
Por un lado, la amplitud de los caballos, la competición y una orquesta capaz de abrir el horizonte.
Por otro, una habitación, un piano y alguien que acaba de escuchar una noticia que reorganiza toda su vida.
El álbum publicado por MovieScore Media tarda apenas 37 minutos en viajar de un extremo al otro.
Y lo hace apoyándose en una melodía que nació antes que todo lo demás.
The Center of Our Lives: cuatro minutos que contienen el ADN de toda la partitura
Cardelús cuenta que The Center of Our Lives fue lo primero que compuso para Centurion. Después, el resto de la música empezó a crecer alrededor de esa pieza.
Escuchada desde esa perspectiva, su posición al frente del álbum cobra todo el sentido.
Sus 4:01 minutos permiten presentar desde el comienzo el terreno más amplio de la partitura con una melodía larga, la respiración orquestal y una sensibilidad claramente lírica. No estamos ante un tema que deba representar únicamente a Centurion ni exclusivamente a Ellissia. Cardelús explica que la melodía sigue el viaje de ella y sus relaciones tanto con el caballo como con Danny, modificándose a medida que cambia su mundo.
Ahí está la clave.
El tema puede crecer cuando la película necesita espacio y reducirse hasta casi quedarse desnudo cuando la historia se vuelve más íntima.
Después de esa declaración inicial, Lost, A New Horse, Danny y Good Morning comprimen el lenguaje en piezas mucho más breves. Ninguna alcanza los dos minutos. El álbum pasa así de un comienzo desarrollado a una sucesión de pequeños retratos con la pérdida, la llegada, el personaje y la rutina.
La partitura todavía está colocando sus elementos sobre la mesa.
Y resulta significativo que lo haga sin saturarlos.
Caballos, entrenamiento y una primera mitad que todavía puede mirar hacia delante
When Do I Start? dura apenas un minuto y Are You OK?, 55 segundos. Después llegan Sudden y Nightmare, este último también por debajo del minuto.
La propia duración de estos cortes sugiere una primera parte construida mediante gestos relativamente concentrados. Cardelús no necesita desarrollar constantemente el tema central durante varios minutos. Puede insinuar una variación, acompañar una transición o introducir una pequeña sombra y retirarse.
Esa economía ayuda a que los momentos más extensos posteriores pesen mucho más.
También empieza a notarse aquí la convivencia que buscaban compositor y director entre orquesta y minimalismo. Cardelús hablaba de un sonido grande frente a otro reducido y cercano, y la banda sonora reproduce esa respiración. El tema principal abre el paisaje, mientras una cadena de piezas pequeñas va cerrando progresivamente el encuadre.
Nightmare introduce además uno de los pocos territorios donde el compositor reconoce haber empleado elementos electrónicos discretos. No convierten la partitura en híbrida ni alteran su carácter fundamentalmente orquestal porque funcionan como una textura añadida dentro de la escena onírica.
Es un recurso puntual.
Y precisamente por eso puede resultar extraño cuando aparece.
La película todavía conserva caballos, aire libre y competición, pero algo empieza a quebrarse.
Entonces llega Bad News.
Bad News y Pain: cuando Cardelús apaga el metrónomo
Aquí la partitura cambia de escala de una manera especialmente bonita.
Para Bad News y Pain, Arturo Cardelús decidió interpretar él mismo el piano sin claqueta, tocando libremente y permitiendo que la frase respirase de manera natural. Después construyó la escritura de cuerda alrededor de esas interpretaciones.
Es una decisión musical pequeña con consecuencias enormes.
Cuando una interpretación no está atada a una pulsación fija, el tiempo puede ensancharse o contraerse alrededor de cada frase. Una nota puede quedarse suspendida unas décimas más. Una entrada puede retrasarse. Un silencio puede adquirir más peso del que permitiría una estructura rígida.
Para una película que acaba de arrebatar a su protagonista la sensación de control, tiene todo el sentido.
Bad News aparece justo después de Nightmare. Poco después llegan Danny and Ellissia, Alina y Waiting, antes de desembocar en Pain.
La música se vuelve menos exterior.
Ya no importa tanto la amplitud del rancho ni la energía del entrenamiento. La partitura empieza a acompañar la espera, el diagnóstico, las relaciones personales y el dolor.
Y en lugar de inflar esos momentos con toda la orquesta, Cardelús hace exactamente lo contrario.
Se sienta al piano.
Del dolor a He Needs You: la orquesta vuelve a levantar la cabeza
El giro llega con He Needs You.
Con 4:02, es la pieza más larga del disco por apenas un segundo sobre el tema inicial. Que ambas ocupen los extremos de mayor duración resulta revelador, ya que una establece el centro temático de la película y la otra aparece cuando el relato necesita volver a movilizar aquello que parecía detenido.
MovieScore Media describe precisamente cómo la partitura se oscurece después del diagnóstico de cáncer y vuelve a expandirse hacia un lenguaje orquestal de melodías amplias cuando la historia lo permite.
He Needs You funciona como bisagra.
Después del recogimiento de Bad News, Waiting y Pain, disponer nuevamente de cuatro minutos permite reconstruir espacio. La música puede recuperar desarrollo, dejar que el tema respire y recordar que la relación entre Ellissia y Centurion sigue siendo uno de los motores de la película.
A partir de ahí, los propios títulos dibujan una progresión muy clara:
Resilience.
You Can Do It!.
Hope.
Cardelús ya no necesita ocultar hacia dónde quiere llevar la música.
La última parte abandona la incertidumbre (Lost, Are You OK?, Nightmare, Bad News, Waiting, Pain) y empieza a nombrar directamente resistencia, ánimo y esperanza.
Y, musicalmente, la orquesta dispone de más espacio para crecer.
Resilience, You Can Do It! y Hope: la melodía aprende a caminar de otra manera
Los tres últimos cortes suman casi nueve minutos, una proporción considerable dentro de un álbum de menos de 37.
Eso cambia la respiración del tramo final.
Durante buena parte de la primera mitad abundaban piezas de uno o dos minutos. Ahora Resilience alcanza los tres, You Can Do It! se acerca también a esa duración y Hope cierra con 2:48.
Es como si la música hubiera ganado tiempo al mismo ritmo que Ellissia recupera terreno.
La elección encaja con la función del tema principal explicada por Cardelús. The Center of Our Lives debía transformarse junto a ella, su vínculo con Centurion y su relación con Danny. Por tanto, cuando la película avanza desde el diagnóstico hacia la resistencia, la melodía puede recuperar parte de aquella amplitud inicial sin sonar exactamente igual que al principio.
Eso es desarrollo temático en el sentido más útil del término.
Una melodía no regresa únicamente para recordarnos que existe.
Regresa cargada con todo lo que ha ocurrido desde la última vez.
Por eso Hope funciona mejor después de Pain que como simple conclusión optimista. El álbum ha pasado por una reducción progresiva, pasando por un gran tema, pequeñas escenas, oscuridad, piano libre y espera.
La expansión final se ha ganado.
Arturo Cardelús entre el gran gesto y el piano tocado a solas
La publicación de MovieScore Media llega con bastante retraso respecto a la película, estrenada por Lionsgate en 2023, pero recupera una partitura cuya historia de grabación es particularmente curiosa.
Las sesiones estaban previstas inicialmente en Warner Bros. para el 17 de marzo de 2020. La pandemia obligó a cancelar aquel plan y el equipo llegó a valorar una solución doméstica. Finalmente, Synchron Stage Vienna comenzó a reabrir y Centurion se convirtió en una de sus primeras grabaciones después del confinamiento. Cardelús recuerda aquella sesión como especialmente intensa para quienes participaron.
La orquesta fue de 50 músicos, bajo la batuta de Johannes Vogel, mientras Cardelús supervisaba desde Los Ángeles.
Una banda sonora que tardó tres años en encontrar su propia línea de salida
Lo curioso es que esta música llevaba tiempo esperando.
Ya en enero de 2024, Cardelús explicaba que el álbum estaba siendo preparado y que la intención era publicar la partitura completa, aunque entonces ni siquiera estaba claro si existiría edición en CD. El lanzamiento ha terminado llegando en septiembre de 2026 a través de MovieScore Media, en formato digital, con sus 18 cortes y 36:57 minutos.
De momento no consta una edición física anunciada.
Es una pequeña lástima para quienes seguimos prefiriendo encontrar estas partituras también en una estantería, porque Centurion tiene precisamente esa clase de escritura melódica y orquestal que suele agradecer una edición con libreto, notas y espacio para contar la historia de una grabación atravesada por la pandemia.
Mientras tanto, el álbum digital permite descubrir algo que la sinopsis de una película sobre un caballo bailarín quizá no anticipa del todo.
Hay competición.
Hay romance.
Hay enfermedad.
Hay una orquesta de cincuenta músicos.
Y hay dos pistas en las que Arturo Cardelús decidió olvidarse del reloj y tocar el piano siguiendo únicamente la respiración de la escena.
A veces el centro de nuestras vidas cambia sin que te lo propongas.
La melodía también.
Ecos de partitura
Ese equilibrio entre escala y recogimiento encaja particularmente bien dentro de la trayectoria de Cardelús.
En Buñuel en el laberinto de las tortugas había demostrado una fuerte sensibilidad melódica y una capacidad para escribir desde la intimidad sin renunciar al color orquestal. Dragonkeeper le permitiría después trabajar sobre una dimensión sinfónica mucho mayor. Centurion queda en un territorio intermedio especialmente atractivo, ya que dispone de una orquesta completa, pero la historia le obliga constantemente a decidir cuándo debe utilizarla y cuándo resulta más eficaz retirar músicos hasta quedarse cerca del piano.
El propio compositor resume la estrategia con bastante claridad: gran sonido orquestal frente a aproximación minimalista, dos extremos destinados a seguir el arco del personaje
Eso se percibe perfectamente recorriendo el álbum.
The Center of Our Lives presenta el horizonte.
Bad News y Pain lo cierran.
He Needs You vuelve a abrirlo.
Hope encuentra otra vez aire.
La partitura no necesita reinventar su lenguaje cada cinco minutos porque todo está conectado por esa primera melodía que Cardelús escribió antes de conocer el resto del camino.
Esta banda sonora fue publicada por MovieScore Media
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¿Por qué nace Todo Soundtrack?
Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.
"Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.





