Banda sonora I LOVE BOOSTERS Tune-Yards
Aquí están los detalles de la banda sonora de I LOVE BOOSTERS Tune-Yards editada por Mutant.
Descubre I Love Boosters soundtrack y todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras de Mutant, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.
I Love Boosters
Original Motion Picture Score MBM-102


Edición LP en vinilo de color Neon Purple de 140 gramos
Otras variantes: Neon Turquoise y Hot Pink
Precio: 32,95 euros
Fecha de salida: Agosto de 2026
I Love Boosters: Tune-Yards convierten el hurto de lujo en una fiesta sonora
Hay bandas sonoras que entran por la puerta principal, saludan con educación y se sientan rectas en la silla. I Love Boosters parece más bien colarse por el probador, cambiarse de ropa tres veces, salir corriendo con una chaqueta carísima y dejarte una melodía torcida en la cabeza. Con Boots Riley al mando, tampoco esperábamos exactamente una visita al notario.

Mutant presenta la banda sonora original de I Love Boosters, compuesta por Tune-Yards, el dúo formado por Merrill Garbus y Nate Brenner. La edición llega en vinilo Neon Purple de 140 gramos, exclusiva de Mutant, limitada a 300 copias.
Una tirada breve, llamativa y muy coherente con una película que mezcla crimen, moda, sátira social, robo organizado y una energía que parece diseñada para saltarse cualquier detector de seguridad.

Un vinilo Neon Purple para una película que roba escaparates y certezas
I Love Boosters es una nueva incursión de Boots Riley en ese cine suyo donde la comedia, la política, la fantasía rara y el comentario social se pisan los talones. Tras Sorry to Bother You y I’m a Virgo, Riley vuelve a mirar el capitalismo desde su propio ángulo, con un grupo de ladronas de ropa de lujo que convierte el hurto en acto de supervivencia, protesta y desafío estético.
El color Neon Purple del LP parece elegido con mala idea, en el mejor sentido. Tiene algo de cartel de tienda nocturna, de luz de club, de alarma que no sabes si anuncia peligro o rebajas imposibles. En una banda sonora construida desde lo excéntrico, lo rítmico y lo imprevisible, el vinilo tenía que parecer un objeto robado de un escaparate demasiado caro.

La limitación a 300 copias coloca la edición en esa zona de caza rápida para coleccionistas. Mutant suele entender muy bien el valor del objeto físico cuando la película tiene una identidad visual fuerte, y I Love Boosters parece pedir justo.
Tune-Yards y el arte de sonar como tres bandas a la vez
Tune-Yards han descrito esta música como si tres bandas distintas estuvieran componiendo la misma película. La frase es perfecta porque resume el atractivo y el riesgo del proyecto. En manos menos libres, esa idea podría acabar en confusión.

En manos de Merrill Garbus y Nate Brenner, puede transformarse en una partitura con cambios bruscos, ritmos elásticos, voces juguetonas, percusiones con vida propia y pequeños sabotajes sonoros colocados donde menos se esperan.
La colaboración con Boots Riley tiene mucho sentido. Riley no parece un director que busque música para rellenar huecos. Sus mundos necesitan sonido con carácter, con humor y con una relación casi física con la imagen. Tune-Yards encajan ahí por su manera de trabajar la canción, el ritmo y la rareza.

El propio arranque de la cara A ya marca territorio con Hi Ho, Lonely Plunk y Bossa Plunk, títulos que parecen pequeñas bromas privadas convertidas en instrucciones musicales. Luego llegan Pinky Ring Dude, Clown Theme, Dr. Jack” y “Corvasieracy, nombres que casi permiten imaginar una galería de personajes moviéndose entre la caricatura, la conspiración y el delirio.
De Boosting a Hi Ho: el atraco como coreografía sonora
El tramo final de la cara A reúne algunos de los títulos más jugosos del álbum. Boosting apunta directamente al corazón de la película: robar, circular, redistribuir, desafiar el escaparate. The Stolen Design introduce otra capa importante, la del diseño apropiado, la creatividad convertida en botín y la moda como campo de batalla.

Jianhu cierra la cara con nombre propio, dejando la sensación de que cada personaje puede tener su propio gesto musical y su pequeña firma dentro del caos.
La cara B parece acelerar la maquinaria. Situational Accelerator ya suena, desde el título, a invento peligroso en manos de gente con demasiadas ideas. Skinless, Epic Chase, Pt. 1 y Foot Chase empujan el disco hacia la persecución y la fuga.

Three Devices, Triumph y Touching the World sugieren una expansión del conflicto hacia algo más amplio que el simple golpe criminal. El cierre con Hi Ho (Extended) devuelve el álbum al punto de partida, aunque con la impresión de haber recorrido una tienda entera después de apagar las cámaras.
Una pieza pequeña, morada y peligrosamente escurridiza
La edición Neon Purple de I Love Boosters tiene el encanto de las tiradas que se agotan antes de que muchos hayan terminado de entender qué están mirando. Trescientas copias, 140 gramos, Mutant, NEON, Boots Riley y Tune-Yards: la combinación suena a rareza con fecha de caducidad en la cesta.

Para el coleccionista de bandas sonoras, el atractivo está en ese cruce poco habitual entre cine político excéntrico, música popular deformada y edición física muy limitada.
Para quienes siguen a Tune-Yards, el disco promete una de sus incursiones más libres en el lenguaje cinematográfico.
Y para quienes disfrutan cuando una banda sonora no pide permiso para ser rara, I Love Boosters parece venir con ganzúa propia.

Ecos de partitura
Dentro del cine reciente de sátira social, I Love Boosters puede ocupar un espacio muy particular. Hay parentesco natural con Sorry to Bother You, también de Boots Riley, por esa mezcla de comedia política, surrealismo y rabia contra los engranajes económicos.
La diferencia está en que aquí la música de Tune-Yards parece abrazar todavía más la idea de grupo, movimiento y choque de identidades.

También resulta interesante situar esta banda sonora junto a otras partituras contemporáneas que rompen con el molde orquestal clásico para acercarse al pulso de personajes marginales, mundos deformados y relatos de protesta. Tune-Yards escriben desde el nervio, la fricción, la risa rara y el ritmo como herramienta de sabotaje.
La película habla de moda, robo y capitalismo; la música responde con prendas sonoras que parecen cosidas a propósito con las costuras por fuera.

En el catálogo de Mutant, esta edición se suma a esa línea de lanzamientos donde el vinilo funciona casi como extensión de la personalidad de la película. No hace falta que todo sea terror, ciencia ficción o gran franquicia para tener un objeto físico deseable.
A veces basta una película con universo propio, una partitura difícil de clasificar y un color de vinilo que parezca sacado de una caja registradora poseída.
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¿Por qué nace Todo Soundtrack?
Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.
"Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.





