Banda sonora THE SIMPSONS MAIN TITLE THEME Danny Elfman

Aquí están los detalles de THE SIMPSONS MAIN TITLE THEME Danny Elfman editada por Walt Disney Records.

Descubre todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.

The Simpsons Main Title Theme


The Simpsons Main Theme picture disc Danny Elfman
Walt Disney Records logotipo

Edición LP vinilos picture disc

Springfield entra en un donut de diez pulgadas

Hollywood Records convierte uno de los objetos más reconocibles de Los Simpson en un pequeño single para coleccionistas con un vinilo troquelado de 10 pulgadas con forma de donut rosa glaseado, decorado como el tentempié que ha puesto a prueba la fuerza de voluntad de Homer durante décadas.

The Simpsons Main Theme picture disc vinyl

Dentro caben únicamente dos cortes. Tampoco necesita mucho más. Una cara contiene la música que lleva anunciando nuestra llegada a Springfield desde 1989 y la otra recupera uno de esos momentos en los que la serie demostró que podía convertir una pésima decisión urbanística en teatro musical.

Danny Elfman por un lado. Un monorraíl peligrosamente convincente por el otro.

The Simpsons Main Theme picture disc edition

Un picture disc al que le falta el mordisco

El planteamiento físico es el verdadero protagonista de esta edición.

Estamos ante un picture disc de 10 pulgadas recortado siguiendo la silueta del donut favorito de Homer, con el glaseado rosa y las virutas de colores trasladados directamente al disco.

El embalaje continúa esa estética con ilustraciones inspiradas en la serie y convierte el lanzamiento en uno de esos objetos que funcionan casi igual de bien apoyados en una estantería que girando sobre el plato.

Se anuncia como edición limitada, aunque por ahora no se ha comunicado número de copias.

Cara A o cinco palabras bastan para llegar a Springfield

La primera cara contiene The Simpsons Main Title Theme, concretamente la versión procedente de The Simpsons: Testify.

Matt Groening recurrió a Elfman en 1989 para dar identidad musical a la nueva serie, y aquel tema acabó acompañando unas imágenes que cambiarían de detalle casi cada semana mientras la música mantenía reconocible la ruta con las nubes, la pizarra de Bart, Lisa saliendo de clase de música, Homer escapando de la central y la familia precipitándose hacia el sofá.

Elfman encontró para Springfield una mezcla peculiar de dibujo animado clásico, irreverencia y cierta extravagancia orquestal que parecía saber desde el primer día que aquella familia amarilla no iba a comportarse como las demás.

La grabación elegida para este single procede de The Simpsons: Testify, colección editada en 2007 que comenzaba precisamente con el tema principal de Elfman.

Cara B: ¿Monorraíl? Monorraíl

Dar la vuelta al donut lleva directamente a The Monorail Song.

Y aquí cambia por completo el tipo de viaje.

La canción pertenece a Marge vs. the Monorail, episodio de la cuarta temporada emitido originalmente en 1993 y escrito por Conan O'Brien. Allí aparece Lyle Lanley, con la voz de Phil Hartman, vendedor capaz de convencer a prácticamente todo Springfield de que gastarse una fortuna en un monorraíl constituye una excelente idea.

Sabemos cómo termina eso.

La pieza parodia el lenguaje del musical estadounidense y particularmente el tipo de número asociado a The Music Man: pregunta, respuesta, aceleración verbal, entusiasmo colectivo y una población entera convencida antes de tener tiempo de pensar qué demonios acaba de comprar.

Para este vinilo se recupera la versión publicada en Songs in the Key of Springfield, álbum aparecido en 1997.

La elección es magníficamente absurda. En una cara tienes una de las sintonías televisivas más reconocibles de las últimas décadas. En la otra, a Springfield tomando una decisión económica desastrosa al ritmo de una canción pegadiza.

Es difícil imaginar una síntesis mejor de la ciudad.

Dos discos históricos escondidos dentro de un single

Hay además un detalle atractivo para quien colecciona música de Los Simpson y es que ninguna de las dos grabaciones nace para esta edición.

La cara A procede de The Simpsons: Testify, publicado el 18 de septiembre de 2007 y centrado en música de varias temporadas de la serie. La cara B viaja todavía más atrás, hasta Songs in the Key of Springfield, álbum aparecido en 1997 que reunió números musicales procedentes de los episodios.

El nuevo 10 pulgadas funciona así como un pequeño cruce entre dos etapas de la discografía de Springfield.

No intenta ofrecer una antología ni competir con las ediciones extensas, como el reciente 2LP de Songs in the Key of Springfield. que reúnen decenas de canciones. Su terreno es otro, el de dos piezas concretas, dos caras y un formato físico construido alrededor de una broma visual.

Eso también explica por qué funciona mejor entendido como single de colección que como nueva banda sonora de Los Simpson.

La presencia del nombre de Danny Elfman puede parecer casi desproporcionada para una pieza tan breve, aunque pocas composiciones suyas han tenido una exposición comparable.

El disco que Homer probablemente no dejaría llegar al tocadiscos

La gracia de esta edición está en que no se ha intentado disfrazar un single de gran lanzamiento discográfico.

Son dos canciones conocidas que llevan décadas disponibles en otros formatos. El atractivo nuevo está completamente en el objeto, en un pequeño picture disc troquelado, reconocible al instante y construido alrededor de una de las imágenes recurrentes de Homer.

Para quien ya posea Songs in the Key of Springfield o Testify, aquí no aparece material musical inédito. Ese dato es importante.

Pero el coleccionismo de bandas sonoras también tiene este rincón juguetón donde el continente acaba contando tanto como el contenido. Y pocas series disponen de suficiente imaginería propia para convertir un disco redondo en un donut y conseguir que parezca la decisión más lógica del mundo.

Solo queda una precaución.

Si al apoyar la aguja escuchas a Homer preguntar quién se ha comido su donut, quizá sea buen momento para salir de la habitación.

Y si alguien propone invertir el dinero en un monorraíl, corre.

Ecos de partitura

Cuando Elfman escribió el tema en 1989 ya acumulaba una relación creativa decisiva con Tim Burton gracias a Pee-wee's Big Adventure y Beetlejuice, y aquel mismo año llegaría Batman. Sin embargo, Los Simpson le permitieron trabajar en un territorio diferente con una cabecera televisiva comprimida en segundos que necesitaba sobrevivir a la repetición semanal.

El resultado terminó adquiriendo una vida enorme fuera de la propia serie.

Además, la música de Los Simpson pronto creció mucho más allá de esa cabecera. Alf Clausen desarrollaría durante décadas buena parte de la identidad musical episódica y una cantidad extraordinaria de canciones, parodias y números construidos específicamente para Springfield.

The Monorail Song representa perfectamente esa segunda rama del árbol. Frente al tema de Elfman, que identifica inmediatamente el universo completo, el número del monorraíl nace de una situación concreta y termina sobreviviendo a su episodio hasta convertirse en una de las canciones más recordadas de la serie.

Este 10 pulgadas enfrenta precisamente esas dos maneras de entender la música de Los Simpson: la melodía que te permite entrar en Springfield y la canción que demuestra lo peligroso que resulta quedarse allí demasiado tiempo.

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Esta banda sonora fue publicada por Walt Disney Records

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    ¿Por qué nace Todo Soundtrack?

    Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.

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    "Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.

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