Review de la banda sonora MEMORIAS DE UN CARACOL
¿Cómo consigue Elena Kats-Chernin convertir la delicada animación de Adam Elliot en una de las bandas sonoras más emotivas de los últimos años?
¿Qué hace tan especial a la edición en vinilo de Memoir of a Snail para convertirse en una pieza imprescindible para cualquier coleccionista?

¿Puede una banda sonora de cuerdas, piano y voz emocionar tanto como las propias imágenes de una película de stop motion?
Descubre Memoir of a Snail de Elena Kats-Chernin editada por Impressed Recordings.
Te damos los detalles de la edición en vinilo de la banda sonora Memorias de un Caracol y nuestra opinión sobre la misma, así como sobre la partitura del autor.
MEMOIR OF A SNAIL
Banda Sonora Original de la película


Edición limitada a 1000 unidades en vinilo de gran peso
Edición picture disc
Incluye tira obi
Adam Elliot: el poeta de la animación en plastilina
Uno de mis directores favoritos es el australiano Adam Elliot (1972). Su filmografía no es muy extensa pero es absolutamente exquisita.
A principios de los noventa encontró en la plastilina el material perfecto para crear sus propios personajes, a los que muy pronto colocó delante de su cámara Bolex de 16 mm para moverlos fotograma a fotograma, como mandan los cánones de la animación stop motion.

Durante su periodo iniciático como cineasta creó una trilogía compuesta por los cortometrajes Uncle (1996), Cousin (1999) y Brother (2000), en los que daba rienda suelta a su particular humor, entre ácido y tierno, en historias que se centraban en personajes peripatéticos, absolutos perdedores de los que es imposible no enamorarse.

Estas películas proporcionaron a Elliot sus primeros premios, más en Australia que en el extranjero, más en festivales especializados en animación que en otras pantallas generalistas.

Hasta que solo tres años después tendría puestos sobre sí todos los focos internacionales. Su siguiente corto, Harvie Krumpet (2003), que narra la optimista vida de un hombre con el síndrome de Tourette, le llevó a ganar el Óscar a mejor cortometraje de animación.

Pero aún no había tocado techo, la magia de Elliot seguía imparable y necesitaba expandirse en una duración mayor.
En 2009 regaló al mundo su obra magna, Mary and Max, un precioso relato epistolar entre una niña australiana con problemas familiares y un cuarentón de Nueva York con síndrome de Asperger.

La película ganó el Cristal en el festival de Annecy, pero eso debió saber a poco para su creador, quien se mantuvo en barbecho durante unos años.

La inspiración le volvería con el corto Ernie Biscuit (2015), una genialidad que pasó demasiado desapercibida pero que, sin embargo, le otorgo la suficiente confianza a Elliot para sacar sus cuernos al sol y embarcarse en su segundo largo: Memoir of a Snail (Memorias de un caracol, 2024).

Aquí pone el foco en la coleccionista de caracoles Grace Pudel, a quien los reveses de la vida la introducen en una gigantesca y figurada concha de caracol de la que el realizador la hace salir por medio de situaciones y personajes surgidos de una inspirada escritura de guion.
1. Adam Elliot y Elena Kats-Chernin: una alianza nacida de la admiración mutua
Esta inspiración contagiaría a la compositora Elena Kats-Chernin (1957), nacida en Uzbekistán pero convertida en figura de culto en Australia.

Entre sus obras más destacables se encuentran las composiciones de las ceremonias de apertura de los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 y la Copa Mundial de Rugby de 2003, así como el ballet Wild Swans, de cuyo libreto musical destaca la pieza Eliza's Aria, en la que se funden, en un juego de bellas notas, el piano y el violín.

En lo que respecta al campo que nos interesa, Kats-Chernin ha sido contratada por la televisión australiana en varias ocasiones, como por ejemplo en el maravilloso documental The Boot Cake (2008), pero es más reconocida por haber musicalizado clásicos del cine mudo como Körkarlen (La carreta fantasma, 1921) o Varieté (1925).
En Memorias de un caracol, trabajó por segunda vez con Elliot, para quien ya había compuesto uno de los temas principiales de Mary and Max: Russian Rag.

En esta ocasión la conexión de ambos talentos fue mucho mayor. La pasión y admiración de la compositora hacia el trabajo de Elliot la inspiró por completo. En palabras de la propia Kats-Chernin:
Memoir of a Snail quedará grabada para siempre en mi memoria como uno de los proyectos más felices de mi vida. He admirado el trabajo de Adam Elliot durante años y para una compositora es un sueño trabajar con un genio tan creativo y, a la vez, tan humilde, alguien que otorga una gran libertad a sus colaboradores artísticos.

Componer esta banda sonora comenzó conmigo dentro del taller/estudio donde ocurría toda la magia, donde se hacían las magníficas figuras de plastilina y se filmaba cada escena. Quería sumergirme en esta atmósfera de enorme talento y creatividad. Fue como estar dentro de un mundo de cuento de hadas durante una semana. La primera mañana, el equipo me mostró algunas secuencias que ya habían grabado: un fragmento de una escena llamada Laughter Club me inspiró a esbozar una pieza para cuerdas punteadas, grabada más tarde por la impresionante Orquesta de Cámara Australiana.

Me preocupaba la idea de improvisar en el teclado y distraer a los creadores en la sala, pero nunca olvidaré cómo, tras tocar esa pequeña pieza el primer día, escuché y vi los aplausos de los artistas, incluidos algunos con las manos llenas de la plastilina de las pequeñas figuras que estaban haciendo. Me conmovió tan profundamente que inmediatamente me sentí como en casa. Y eso abrió las puertas a las ideas que fluyeron durante toda la semana; la mayor parte de la música para la película nació allí mismo, en el estudio.

Durante las sesiones de grabación con nuestros increíbles músicos y cantantes (…) Adam siempre estuvo allí, con su espíritu alentador, su humor peculiar y su visión artística siempre acertada. Que estos personajes tan hermosos y conmovedores, junto con esta increíble película, hayan habitado mi vida durante más de un año, ha enriquecido profundamente mi mundo.
Una partitura que emociona desde la primera nota
El resultado es un trabajo de composición brillante que acompaña perfectamente a la historia, elevando los sentimientos que los artistas que trabajaron con Elliot (desde los escultores de los muñecos a los animadores) supieron capturar con suma delicadeza.

Los instrumentos de cuerda son los absolutos protagonistas, sonando de forma casi aislada, elegante, en temas como Grace and Sylvia, donde destaca el violín, o en la preciosa tonadilla para piano Gilbert’s Magic; mientras que la potente variedad de sonidos de la Orquesta de Cámara Australiana sale a relucir en la mencionada Laughter Club o en Ken’s Theme y Family Memories.

Aunque probablemente el mejor de todos los temas compuestos por Kats-Chernin sea el que abre la película y el propio álbum de la banda sonora, el homónimo Memoir of a Snail. Pues a él se suma el talento de la soprano australiana Jane Sheldon, quien aporta un tono melancólico que emociona hasta poner los pelos de punta.

Una edición en vinilo tan cuidada como la propia película
Para celebrar esta unión de talentos, Impressed Recordings lanzó el año pasado una edición en vinilo que es una joya en sí misma. Tras sacarla del precinto y retirar con cuidado la banda obi, accedemos al interior de una carpeta donde se recogen textos de Adam Elliot y la propia Elena Kats-Chernin (de ahí sale el testimonio que he traducido un poco más arriba), así como los créditos de las grabaciones.

El siguiente paso es acceder al disco, protegido dentro de una funda de cartulina decorada con decenas de fotos de detrás de las cámaras.

Se trata de un vinilo prensado de 180 gramos decorado por ambas caras, desde el agujero central hasta el borde exterior, con las espirales concéntricas de una concha de caracol. Bravo por este trabajo de diseño.

Al tiempo que termino de admirar esta edición, y de escribir este texto, suena en mi tocata el último track de la cara B, el número 42 del total: una preciosísima versión del tema popular francés Alouette con la que es imposible no sonreír.

Y es que no hay nada más placentero que escuchar la banda sonora de un drama con final feliz.
Esta review (o entrevista) ha sido escrita con todo el amor del mundo por las bandas sonoras por:

Adrián Encinas
Adrián Encinas, reconocido autor y mayor experto en stop motion de España, desvela la magia detrás de cada fotograma con obras de referencia que han transformado la visión del cine animado.
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¿Por qué nace Todo Soundtrack?
Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.
"Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.





