Banda sonora LA FAMILIA BENETÓN +2 María Vertiz
Aquí están los detalles de la banda sonora de LA FAMILIA BENETÓN +2 María Vertiz editada por Atresmúsica.
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La familia Benetón +2
Banda Sonora Original


Edición de Atresmúsica en plataformas musicales
Precio: Depende de la plataforma musical
Ya disponible
La familia Benetón +2: María Vértiz vuelve a poner música al caos familiar con dos bebés de propina
Hay casas donde entra un bebé y cambia la decoración, los horarios y la cantidad de sueño disponible. En La familia Benetón +2 entran dos.
Toni Benetón, que ya había aprendido a sobrevivir a una familia multicultural con más movimiento que una estación en hora punta, descubre en esta secuela que la palabra "control" era, quizá, una broma privada del universo.

Atresmúsica publica la banda sonora original compuesta por María Vértiz, que ya firmó la música de la primera película.
El álbum digital reúne 14 cortes y funciona como pequeña crónica musical de esta nueva aventura familiar dirigida por Joaquín Mazón, con Leo Harlem y El Langui al frente de un reparto donde regresan los niños de la familia y se suman nuevos rostros como Anabel Alonso.
Una secuela con más bebés, más ruido y más música para correr por casa
La premisa de La familia Benetón +2 es sencilla y muy efectiva: cuando Toni cree que por fin tiene encarrilada su vida familiar, llegan dos bebés y todo vuelve a ponerse del revés.

Es una idea de comedia pura, pero también permite algo interesante desde la música que es ampliar el universo sonoro de la primera película sin perder ese tono familiar, ágil y afectuoso que sostenía el relato original.
María Vértiz trabaja aquí con una partitura pensada para acompañar enredos, carreras, descubrimientos, pequeñas derrotas y momentos de ternura. La tracklist ya tiene mucho de diario de supervivencia: El Papá del Año, ¡Llegaron los Bebés!, Shh… Todos Duermen, El Gran Teorema, Jero, el Guardián del Eco, El baile de las pajillas o El Super Olfato.
Cada título parece una escena donde el orden dura aproximadamente lo que tarda alguien en abrir una puerta equivocada.

El álbum no necesita una gran duración para dibujar su mundo. Sus cortes son breves, directos y narrativos, muy adecuados para una comedia familiar donde la música debe reaccionar con rapidez para subrayar un gag, sostener una emoción, empujar una persecución doméstica o dejar que un momento de cariño respire antes de que vuelva el jaleo.
María Vértiz y la música de una familia que nunca cabe del todo en el sofá
El gran reto de una banda sonora como esta está en evitar que la comedia se convierta en simple ruido. Una familia numerosa, multicultural y en permanente movimiento puede generar muchas escenas aceleradas, pero la música necesita encontrar el centro humano.
Vértiz parece entender que el verdadero motor de La familia Benetón +2 no son solo los bebés, los viajes, las confusiones o las bromas físicas; es la idea de una familia que se construye a base de accidentes, paciencia y mucho remiendo afectivo.

El Papá del Año abre el álbum con ironía cariñosa. Toni puede intentarlo con toda su buena voluntad, aunque la realidad suele corregirle el examen antes de que acabe la primera página.
¡Llegaron los Bebés! introduce el detonante de la secuela, mientras Shh… Todos Duermen parece esconder esa calma imposible que toda casa con recién nacidos persigue como si fuera un tesoro mitológico.
La música tiene que moverse entre lo juguetón y lo familiar, entre la travesura y la emoción. El Gran Teorema, Jero, el Guardián del Eco o El baile de las pajillas apuntan hacia el gag y la inventiva cómica, mientras La Canción de Hassan para Nati abre una zona más cálida y melódica.

En una película así, esos pequeños respiros son importantes ya que permiten recordar que el caos no funciona si no hay cariño debajo.
De la cabra loca al rescate de Tony
La segunda mitad del álbum lleva la aventura hacia territorios más expansivos. ¡Gracias Por Nada!, La Derrota del Tío Tony, África Salvaje, La Cabra Loca y El Rescate de Tony sugieren una escalada de problemas que ya no cabe únicamente en el salón.
África Salvaje introduce un cambio de color dentro del recorrido, asociado a la dimensión más aventurera de la película. La presencia de La Cabra Loca ya avisa de que la solemnidad ha salido corriendo por la ventana. Es uno de esos títulos que no necesitan explicación: basta imaginar a Leo Harlem intentando mantener la dignidad ante un animal con objetivos propios.

El Rescate de Tony, el corte más largo del álbum, funciona como gran tramo de resolución, con la música acompañando la acumulación de enredos hasta devolver la historia a su núcleo familiar.
El bonus ¡Hassan es Aladín! añade un último guiño de fantasía y humor, dejando la sensación de que Vértiz ha querido cerrar el disco con una sonrisa, no con una moraleja empaquetada.
Una banda sonora para cuando la familia crece por partida doble
La familia Benetón +2 es una comedia de bebés, viajes, líos, rescates y cariño a prueba de ruido. María Vértiz acompaña ese mundo con una partitura ágil, luminosa y cercana, capaz de saltar del gag doméstico a la aventura familiar sin perder de vista a sus personajes.

El álbum funciona como una especie de álbum de fotos musical: el papá del año, los bebés, las noches sin dormir, la cabra, el rescate y ese bonus final con Hassan convertido en Aladín.
Para quienes disfrutaron la primera película, la banda sonora permite regresar a los Benetón desde otro lugar, escuchando cómo ha crecido su pequeño universo.
Para quienes se acerquen por la música, ofrece una muestra clara de cómo se escribe para comedia familiar sin caer en la brocha gorda. Y se hace con ritmo, con ligereza y con suficiente ternura para que el desastre no se quede solo en ruido.
Ecos de partitura
Dentro de la comedia familiar española reciente, La familia Benetón +2 pertenece a esa línea de películas donde la música debe trabajar sin llamar demasiado la atención, aunque sosteniendo casi todo el ritmo interno.
No es una partitura para ponerse solemne ni para competir con los chistes. Su tarea es más delicada, es marcar entradas, organizar el caos, apoyar la ternura y dar continuidad a una familia llena de personajes, acentos, edades y energías distintas.
María Vértiz ya había construido una identidad musical para la primera entrega, y eso se nota en esta secuela. La música no parte de cero; vuelve a una casa conocida, aunque ahora encuentre dos cunas más en mitad del pasillo. Ese regreso permite mantener el tono de saga familiar, ampliar el registro cómico y reforzar la parte aventurera sin romper el espíritu de la película original.
También resulta interesante que el álbum esté publicado por Atresmúsica en digital, porque muchas comedias españolas pasan por cartelera sin que su score tenga recorrido propio. Aquí la escucha separada permite valorar el trabajo de Vértiz como arquitectura de ritmo y carácter.
La música quizá no busca grandes alardes, pero sí algo igual de difícil: parecer natural dentro de una película donde todo el mundo está a punto de perder los nervios.
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