Banda sonora WILDWOOD Dario Marianelli

Aquí están los detalles de la banda sonora WILDWOOD Dario Marianelli editada por Decca Records.

Descubre Wildwood soundtrack y todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.

Wildwood

Original Motion Picture Soundtrack


Wildwood soundtrack Dario Marianelli
Decca_Records LOGO

Edición limitada 2xLP picture disc y edición 2xLP en color rojo.

Incluye notas del compositor

También edición en CD

Dario Marianelli cruza de Portland al bosque y cambia las reglas de su música

Antes de entrar en Wildwood hay que atravesar una frontera.

WIldwood logo title

Prue McKeel deja atrás Portland para internarse en el Bosque Infranqueable buscando a su hermano pequeño, secuestrado por una bandada de cuervos. Al otro lado encuentra animales parlantes, ejércitos, bandidos, viejas heridas y personajes que parecen haber estado esperando durante siglos a que alguien cruzara esa línea.

Dario Marianelli también necesitaba atravesarla.

Wildwood soundtrack red vinyl

El compositor de Atonement y Pride & Prejudice decidió que los dos espacios de la película de Travis Knight debían reconocerse musicalmente. Portland conservaría un carácter más cercano y apoyado en la guitarra y una vez dentro del bosque, la instrumentación empezaría a extrañarse, como si la propia orquesta hubiese cruzado hacia otro territorio.

Por eso alrededor de la formación sinfónica aparecen nyckelharpa, citola, viola da gamba, flautas de pico, violín de raíz tradicional, guitarra y las voces de London Voices. Instrumentos pertenecientes a épocas y familias diferentes empiezan a convivir dentro de un lugar que tampoco responde a nuestras reglas.

Marianelli resumía su experiencia como un viaje musical imprevisible y en ocasiones abrumador en el que disfrutó precisamente de sentirse perdido.

Después de escuchar los 26 cortes y 65:44 minutos de la edición digital, esa sensación tiene mucho sentido.

Wildwood se extravía. Encuentra caminos. Se divide. Corre.

Se detiene ante alguien que necesita contar una historia.

Y cuando por fin parece saber hacia dónde va, reúne tres ejércitos y prende fuego al mapa.

Wildwood soundtrack picture disc

Un tema que entra pequeño en el bosque y sale convertido en otra cosa

Marianelli empezó a trabajar muy pronto.

No esperó a que LAIKA tuviera terminada su prodigiosa animación fotograma a fotograma. Compuso a partir del guion, los dibujos preliminares y animáticas, cuando buena parte de aquel mundo todavía estaba tomando forma.

Eso tuvo una consecuencia interesante.

La música también tuvo tiempo de crecer.

En una entrevista realizada durante la presentación londinense de la película, Marianelli explicó que una melodía sencilla asociada a uno de los primeros encuentros con el bosque va transformándose durante el relato hasta madurar junto a los personajes.

Wildwood cd soundtrack

Esa forma de construir se percibe desde The Impassable Wilderness.

La pieza inicial presenta Wildwood como una presencia antes que como un destino. Hay amplitud, pero también reserva. Marianelli todavía no enseña todo lo que guarda el bosque.

Meet The McKeels reduce después la escala.

Es un cambio importante porque establece el mundo familiar antes de que la aventura lo desmonte. La música puede ser más próxima, menos cargada de amenaza, y ese recuerdo doméstico adquiere importancia cuando el álbum llegue posteriormente Homecoming.

Entonces aparece Into The Wild Wood.

El título parece una instrucción.

La partitura empieza a cruzar.

Los colores cambian y la música se permite una cualidad más antigua, más difícil de situar en un tiempo concreto. El bosque de LAIKA no necesita sonar medieval ni folclórico de manera literal. Marianelli toma instrumentos con memoria histórica y los coloca dentro de una fantasía nueva.

Esa es una diferencia fundamental.

Wildwood parece viejo.

La música evita decirnos de qué siglo.

Wildwood soundtrack carpeta

Guitarras para Portland e instrumentos sin reloj para el bosque

La elección instrumental es uno de los grandes atractivos del score.

Marianelli concibió Portland con una identidad más ligada a la guitarra, mientras el interior de Wildwood necesitaba sonidos capaces de apartarnos progresivamente del presente.

Ahí aparece la nyckelharpa, instrumento tradicional escandinavo de cuerda frotada y teclas, interpretada por Vicki Swan.

La citola, a cargo de Jonny Dyer, aporta un color de cuerda pulsada asociado a instrumentos medievales.

Sam Ng interpreta viola da gamba.

Karen Jones, flautas de pico.

Jack Liebeck, además de ejercer como concertino, aporta el violín solista de carácter tradicional.

Roshan Gunga se ocupa de la guitarra.

Y alrededor de ellos se despliegan la orquesta y London Voices, dirigidos musicalmente por el propio Marianelli y registrados en AIR Studios con Nick Wollage como ingeniero de grabación y mezcla.

Wildwood red vinyl soundtrack

Sobre el papel podría parecer una colección de curiosidades.

En el álbum funciona porque Marianelli utiliza esos colores para diferenciar lugares y comunidades.

El bosque recibe culturas musicales.

Journey To South Wood, primer fragmento de la partitura publicado antes del estreno, muestra bien esa capacidad para combinar movimiento, descubrimiento y una cierta familiaridad melódica.

Estamos entrando en un lugar que posee sus propias reglas, sin llegar a ser hostil.

Eso resulta mucho más atractivo.

Picture disc Wildwood soundtrack

Prue y Curtis: dos viajes que obligan al álbum a separarse

Después de la presentación inicial, Wildwood empieza a abrir caminos paralelos.

The Coyotes y A Wildwood Chase son dos intervenciones breves y muy activas. La primera apenas alcanza el minuto y la segunda prolonga inmediatamente ese nervio.

La banda sonora todavía está corriendo.

Entonces llega Journey To South Wood y el movimiento cambia de propósito donde avanzar ya significa descubrir.

A partir de Alexandra, The Dowager Governess, el álbum introduce uno de sus grandes focos dramáticos y comienza a trabajar con piezas algo más extensas.

Pittock Mansion prepara el terreno.

Wildwood picture disc soundtrack

Y después Marianelli entrega dos bloques consecutivos de más de cuatro minutos:

Curtis Rides Out

Prue On the Run

Es una decisión estructural muy reveladora.

Los dos protagonistas ya no recorren exactamente el mismo camino y la partitura necesita espacio para seguirlos.

Curtis Rides Out dispone de una amplitud que los primeros cortes no tenían. Marianelli puede desarrollar e interrumpir recuperando materiales en lugar de resolver una acción en noventa segundos.

Prue On the Run trabaja desde otra urgencia.

Escuchadas consecutivamente, las dos piezas dan al álbum la sensación de haberse dividido.

Ya conocemos el bosque.

Ahora toca sobrevivir a sus historias.

Wildwood cartel

Alexandra, Alexei y un vals que sonríe un poco demasiado

El corazón central del disco es especialmente rico porque reduce durante unos minutos la velocidad de la aventura y deja hablar al pasado.

86 Rue Thurmond funciona como transición hacia Alexei's Story, que es la pieza más larga de toda la partitura de Marianelli incluida en el álbum digital.

La duración importa.

Después de numerosos cortes de uno o dos minutos, casi cinco minutos permiten construir memoria.

El score se vuelve más narrativo, menos pendiente de perseguir a alguien o atravesar un espacio. La melodía puede permanecer, transformarse y acumular significado.

Después llega A Flight and A Dogfight.

El contraste es enorme.

Wildwood poster

Marianelli abandona la pausa y vuelve a una escritura de acción mucho más luminosa y rápida. El movimiento aéreo permite que la orquesta gane altura y energía, preparando además el lenguaje que posteriormente dominará el gran bloque bélico.

Y justo después:

The Ivy's Waltz.

Un vals.

Un pequeño desvío.

Tiene algo deliciosamente inquietante que Marianelli coloque una forma tan reconocible dentro de un mundo donde casi nada debería resultarnos completamente familiar.

El vals permite orden.

Tres tiempos.

Vueltas.

Una geometría elegante.

Wildwood se encarga de que esa elegancia nunca nos deje del todo tranquilos.

Here’s The Thing y Escape From The Warren completan esta parte central antes de que The Deal empiece a empujar definitivamente el álbum hacia el conflicto.

Cartel Wildwood

Iphigenia & the Mystics o cuando la aventura necesita recordar que también existe lo sagrado

Iphigenia & the Mystics dura algo más de cuatro minutos y representa otro cambio de escala.

Hasta aquí hemos tenido persecución, humor, intriga, recuerdos y aventura.

Ahora aparece algo más ceremonial.

La presencia de London Voices cobra especial sentido dentro de una partitura donde el bosque funciona como un escenario fantástico donde hay comunidades, creencias, jerarquías, antiguos conflictos y fuerzas que sus habitantes interpretan desde marcos distintos.

Marianelli puede entonces recurrir a la voz humana como algo que pertenece al mundo y, al mismo tiempo, parece proceder de fuera de él.

La pieza prepara además uno de los movimientos más importantes de todo el disco.

Wildwood movie poster

Después de ella llegan, prácticamente encadenadas:

Three Armies.

Into Battle.

ATTACK!.

The Plinth.

Cuatro cortes.

Más de once minutos.

Y una sola dirección: hacia delante.

Teaser poster Wildwood

Tres ejércitos: Marianelli deja de enseñarnos Wildwood y empieza a defenderlo

Three Armies cambia inmediatamente la densidad.

El álbum había reservado hasta aquí muchas de sus mayores expansiones para la narración individual. Ahora la escala se vuelve colectiva.

Ya no hablamos únicamente de Prue.

Ni de Curtis.

Ni de Alexandra.

El bosque entero empieza a moverse.

Teaser movie poster Wildwood

Into Battle prolonga esa sensación durante más de tres minutos. Percusión, metales, cuerdas y voces forman una escritura considerablemente más pesada que la del inicio, aunque Marianelli conserva detalles de la instrumentación que hemos aprendido a asociar con este mundo.

Después aparece el corte que ni siquiera necesita una descripción especialmente sofisticada.

ATTACK!

El signo de exclamación ya ha hecho parte del trabajo.

La pieza mantiene la presión y conduce hacia The Plinth, uno de los temas más extensos del último acto.

Lo interesante es que el clímax no parece llegar desde otro álbum.

Marianelli ha construido su escala poco a poco.

The Impassable Wilderness insinuaba un territorio enorme.

Journey To South Wood empezó a recorrerlo.

Las historias de Curtis, Prue, Alexandra y Alexei llenaron ese espacio de personas.

Iphigenia & the Mystics añadió una dimensión casi ritual.

Ahora todo eso puede reunirse.

Por eso el bloque de batalla funciona.

La música ya tiene algo que defender.

Wildwood teaser poster

Victory, Time To Go Back y Homecoming o volver a casa después de haber aprendido otro idioma

Después de The Plinth, el álbum necesita respirar.

Victory dura apenas minuto y medio.

Suficiente.

Marianelli evita alargar innecesariamente el triunfo y comienza rápidamente el movimiento de regreso.

Time To Go Back ocupa dos minutos y medio y posee algo que las piezas iniciales todavía no podían tener: memoria.

Regresar significa volver con todo lo escuchado dentro del bosque.

Ese es el detalle que hace especialmente eficaz Homecoming.

La pista recupera una escala mucho más contenida y cercana al mundo familiar planteado en la primera parte del disco.

El viaje termina donde empezó.

Pero quien vuelve ya ha aprendido otro idioma musical.

Ese arco también ayuda a entender el método que Marianelli explicó durante la promoción, comenzar con una idea relativamente sencilla y permitir que la película la haga crecer.

El compositor empezó trabajando cuando Wildwood era todavía guion, dibujos y animáticas.

La música termina comportándose casi como la propia animación de LAIKA.

Capa tras capa.

Movimiento tras movimiento.

Hasta que algo que inicialmente parecía pequeño empieza a respirar.

Wildwood teaser movie poster

Colin Meloy cierra el círculo: el autor del libro vuelve a Wildwood cantando

La pista número 26 pertenece a otro compositor.

Y difícilmente podría pertenecer a alguien más apropiado.

Colin Meloy escribió Wildwood en 2011.

Su esposa, Carson Ellis, ilustró la novela.

Quince años después, la historia se convierte en película.

Y Meloy regresa al bosque acompañado por The Decemberists para escribir la canción de los créditos finales.

The Better Part of Bravery es la primera canción nueva del grupo en más de dos años. Fue grabada en Portland con Tucker Martine y nació de un encargo que Travis Knight había realizado a Meloy años antes.

Su presencia al final del álbum tiene algo muy bonito.

La historia comenzó en las palabras de Meloy.

Después pasó por los dibujos de Ellis.

LAIKA la convirtió en objetos físicos, marionetas, telas, madera, pintura y luz.

Marianelli construyó su gramática musical.

Y, cuando termina todo, la voz del escritor reaparece.

The Better Part of Bravery no intenta competir con el score.

Cambia completamente de forma.

Banjo, armónica y folk-rock devuelven la historia a Portland y, de alguna manera, también a su autor.

El propio Meloy explica que escribir una canción para los créditos le permitió regresar a Wildwood desde un lugar diferente y acompañar al público precisamente cuando abandona el bosque.

Es difícil imaginar un cierre más circular.

Dos canciones más escondidas dentro de los vinilos

Y aquí aparece la principal diferencia entre el lanzamiento digital y la edición física.

El álbum digital publicado por Decca Records el 23 de octubre de 2026 contiene 26 pistas y aproximadamente 65:44 minutos.

Los dobles vinilos añaden dos temas:

Bandit Kind - The Decemberists

Alexandra's Lullaby (Down in the Valley) - Extended Version - The Decemberists

Por tanto, conviene precisar algo importante:

El vinilo no contiene dos cues adicionales de Dario Marianelli.

Lo que amplía es la aportación de The Decemberists.

Universal describe el proyecto completo como una colaboración donde Marianelli proporciona la partitura y el grupo de Colin Meloy aporta tres canciones nuevas relacionadas con la película.

Nosotros hemos podido escuchar y analizar las 26 pistas digitales, incluida The Better Part of Bravery.

No disponemos de los otros dos temas físicos, así que sería absurdo fingir una escucha.

Lo que sí sabemos oficialmente es que Bandit Kind y la versión ampliada de Alexandra’s Lullaby ocupan las dos últimas posiciones del programa de cuatro caras.

Y editorialmente tiene sentido.

El score de Marianelli termina con Homecoming.

Después el doble vinilo deja la despedida en manos del hombre que inventó Wildwood.

Rojo como la bufanda de Prue o cuatro personajes directamente sobre los discos

Decca ha preparado dos variantes principales en vinilo.

La primera es la "Prue’s Red Scarf Edition".

Dos LP de color rojo inspirados directamente en la característica bufanda de Prue, con embalaje específico de Wildwood y notas exclusivas de Dario Marianelli sobre la creación de la música.

La segunda cambia completamente de filosofía.

La 2LP Picture Disc Edition convierte las cuatro caras visuales del conjunto en escaparate para Prue, The General, The Bandit King y Alexandra.

Dos discos.

Cuatro personajes.

También incluye las notas exclusivas de Marianelli y el programa ampliado de 28 pistas.

No hay una tirada numérica anunciada en las fichas oficiales consultadas, por lo que conviene evitar hablar de una cantidad concreta de ejemplares.

Existen además paquetes que combinan vinilo y CD e incorporan una tarjeta tamaño LP firmada por Dario Marianelli y Colin Meloy, una pieza especialmente atractiva aquí porque reúne físicamente a los dos autores musicales vinculados con los dos extremos de la historia, quien escribió el bosque para la pantalla y quien lo había imaginado originalmente en papel.

La Picture Disc tiene un atractivo visual evidente.

La edición roja, en cambio, establece una relación más discreta con la película al ser un objeto cotidiano de Prue convertido en color del soporte.

Para una película de LAIKA, donde cada elemento físico importa, no parece una mala decisión.

Ecos de partitura

Wildwood supone el tercer largometraje de LAIKA con música de Dario Marianelli, después de The Boxtrolls y Kubo and the Two Strings.

Con Travis Knight existe además una relación especialmente fértil.

Kubo necesitaba encontrar una identidad ligada al shamisen y a una fantasía inspirada en Japón.

Bumblebee pedía otro lenguaje completamente distinto.

Wildwood vuelve a empezar.

Eso quizá sea lo más interesante de escuchar a Marianelli dentro de la animación.

Nunca parece entender el género como permiso para utilizar una determinada clase de música.

Primero necesita saber de qué está hecho ese mundo.

Aquí la respuesta comienza en Portland.

Guitarra.

Familia.

Un entorno reconocible.

Después cruzamos la frontera y el vocabulario empieza a contaminarse con instrumentos antiguos, cuerda tradicional, voces y una orquesta que puede pasar de una miniatura a una batalla multitudinaria.

La grabación en AIR Studios, con Marianelli dirigiendo, Geoff Alexander compartiendo la orquestación, Nick Wollage al frente de la grabación y mezcla y London Voices ampliando la paleta, proporciona la escala necesaria sin borrar los pequeños colores que distinguen cada región.

La música tiene algo en común con el trabajo artesanal de LAIKA.

Puedes ver el mecanismo.

Y eso forma parte del encanto.

Una nyckelharpa sigue sonando a nyckelharpa.

Una flauta de pico conserva el aire dentro del tubo.

La cuerda puede hacerse enorme durante la batalla y después desaparecer hasta dejar sitio a algo pequeño.

El bosque está lleno de costuras.

Travis Knight ha defendido precisamente esa cualidad del trabajo manual:

El proceso deja sus huellas sobre la obra.

La partitura de Marianelli comparte esa filosofía.

Comienza con una frontera.

Después nos enseña un lugar.

Más tarde nos obliga a perdernos dentro.

Y cuando regresamos a Portland, podemos reconocer la casa.

Pero ya sabemos qué hay detrás de los árboles.

La gran virtud de Wildwood está ahí.

Marianelli no escribe música para decorar el bosque. Le concede una historia, una cultura y una memoria propias.

Y entonces deja que Colin Meloy nos acompañe de vuelta a casa.

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    ¿Por qué nace Todo Soundtrack?

    Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.

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    "Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.

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