Banda sonora JAWS 2 John Williams

Aquí están los detalles de la edición de TIBURÓN 2 (JAWS 2 John Williams) editada por Intrada Records.

Descubre Jaws 2 soundtrack y todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras de Intrada, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.

Jaws 2

Original Motion Picture Soundtrack ISC 540


Jaws 2 soundtrack John Williams
intrada records logo

Edición 2xCD

Libreto de 20 páginas

Precio: 33,99 $

John Williams regresa al agua y encuentra un océano mucho más grande

Hay secuelas que pasan toda su existencia intentando justificar por qué vuelven.

Jaws 2 soundtrack logo

La música de Jaws 2 nunca tuvo ese problema.

John Williams necesitaba conservar dos notas. Todo lo demás podía cambiar.

Tres años después de que Jaws convirtiera aquel mi-fa, mi-fa de las cuerdas graves en una amenaza reconocible antes incluso de ver una aleta, Williams regresó a Amity para enfrentarse a una dificultad considerable.

¿Cómo escribir otra partitura sobre un tiburón blanco sin limitarse a repetir la anterior?

Su respuesta fue abrir el mar.

Jaws 2 cd soundtrack John Williams

La película de Jeannot Szwarc mantiene a Roy Scheider como Martin Brody y devuelve la amenaza a Amity, aunque ahora una parte fundamental del relato pertenece a los jóvenes que salen a navegar. Williams conserva el motivo del depredador, recupera fugazmente material asociado a la Orca y construye alrededor dos nuevas ideas principales: una música submarina delicada y extraña, y un tema de navegación juvenil, luminoso y lleno de movimiento. Esas son las grandes novedades del score.

Y ahí está la razón por la que Jaws 2 merece escucharse fuera de la sombra gigantesca de su predecesora.

La primera partitura trataba en buena medida sobre cazar al tiburón.

La segunda acaba tratando sobre estar vivo en el mar hasta que el tiburón decide cambiar las reglas.

El matiz transforma la música por completo.

Jaws 2 soundtrack John Williams back

Dieciséis pistas originales para volver a escuchar una orquesta grabada en 1978

Para un coleccionista que ya posea la edición de 2015, la pregunta lógica es muy sencilla.

¿Por qué volver a comprarla?

Porque la fuente ha cambiado.

Jaws 2 soundtrack John Williams cover rejected

La edición de 2015 fue un lanzamiento importantísimo porque ofreció por primera vez la partitura completa siguiendo la película y recuperó el programa original de MCA en un segundo disco. Mike Matessino trabajó entonces desde los másteres de sesión de tres pistas, en excelente estado, también bajo supervisión de Williams.

Once años después han aparecido dieciséis canales originales separados.

Eso permite regresar hasta el propio equilibrio interno de la grabación. Las cuerdas, las maderas, los metales, la percusión, las arpas y los teclados pueden tratarse partiendo de elementos mucho menos consolidados que una mezcla previa de tres pistas.

Y la plantilla merece atención.

Las sesiones contaron con una gran sección de cuerda, tres flautas, dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes, ocho trompas, cuatro trompetas, cuatro trombones y tuba, siete percusionistas, nada menos que cinco arpistas, cuatro pianistas y dos guitarristas. Las orquestaciones corrieron a cargo de Herbert Spencer y Alexander Courage.

Jaws 2 quad poster

Ese número de arpas resulta especialmente revelador cuando uno piensa en la identidad acuática de la partitura.

Porque Williams ya no quiere que el océano suene únicamente amenazador.

También quiere que brille.

La nueva mezcla puede entrar precisamente ahí, en cómo respiran aquellas capas, en el espacio entre la delicadeza de las arpas y la violencia de los metales, en la separación de la percusión cuando el tiburón ataca y en la amplitud de unas cuerdas que pasan de flotar a morder en cuestión de segundos.

No hemos recibido música nueva compuesta para Jaws 2.

Hemos recibido más acceso a la grabación que ya existía.

Casi medio siglo después, no es poca cosa.

Fotocromo de la película Jaws 2

El tiburón tarda en entrar: antes Williams quiere enseñarnos cómo suena el agua

El Jaws 2 - Main Title es ya una declaración de independencia.

Williams podría haber comenzado otra vez con aquellas dos notas graves.

No lo hace.

La secuencia arranca alrededor de un nuevo tema submarino presentado delicadamente por el arpa, una música ondulante, casi suspendida, que Scott Bettencourt ha relacionado con Bernard Herrmann. Hay además un breve recuerdo del material de la Orca, pero el motivo del tiburón queda reservado.

Eso es esencial.

Williams quiere que primero entremos en el océano.

Jaws 2 quad movie poster

Cuando aparece el título JAWS 2, aquella delicadeza se endurece ya que la orquesta se vuelve más áspera y la superficie musical se rompe. El mar ha dejado de ser paisaje y empieza a adquirir memoria.

Después llega The Shark Prowls, apenas 33 segundos.

Ahora sí.

Las dos notas regresan.

Y lo hacen precisamente cuando el tiburón entra en el relato.

Jaws 2 frotcromo francés

Ese control de la asociación temática mantiene intacta la eficacia del motivo original. Williams entiende que una idea tan conocida pierde fuerza si se utiliza como papel pintado. La coloca cuando necesita que percibamos que algo se mueve debajo.

Pero enseguida aparece Sailing.

Y de repente Jaws 2 cambia de color.

El tema de navegación es brillante, juvenil y abierto. Los metales, las cuerdas y las maderas impulsan una escritura que disfruta del movimiento de los barcos y de la libertad de esos adolescentes antes de que entiendan dónde se han metido. Szwarc quería un contrapunto joven frente al tiburón y Williams respondió con una música deliberadamente soleada, alejada del aire de cacería adulta de la Orca.

jaws 2 1978 fotocromo

La diferencia resulta preciosa.

En Jaws, el hombre sale al mar buscando al monstruo.

En Jaws 2, los jóvenes salen porque el mar es divertido.

Eso hace mucho más doloroso escuchar cómo el motivo del tiburón empieza a contaminar su música.

Fotocromo francés Jaws 2

De The Water Kite a Ballet for Divers: terror, humor y una Amity que todavía intenta vivir

The Water Kite abre una de las zonas donde mejor se percibe esa contaminación.

Williams empieza a introducir tensión dentro del lenguaje de aventura, y The Water Skier/Fire On Board libera después una escritura mucho más agresiva con cuerdas agudas, una percusión pesada, ataques de metal y fragmentos del motivo del tiburón transforman el movimiento recreativo en pánico.

Catching The Cable mantiene esa energía desde otro ángulo. Williams desplaza acentos, acumula impulso y hace que la orquesta parezca perseguir físicamente el montaje. Estamos ya cerca de ese Williams de finales de los setenta que había pasado por Star Wars y Close Encounters of the Third Kind con una escritura sinfónica capaz de moverse con una agilidad casi imposible para una formación de ese tamaño.

Entonces la música vuelve a Martin Brody.

Brody's Thoughts/The Charred Body enfría la acción y recupera la paranoia del personaje. Aquí ocurre algo especialmente interesante respecto a la primera película ya que Williams utiliza el motivo del tiburón como falsa alarma musical alrededor del cadáver carbonizado. Bettencourt señala que en Jaws el compositor era mucho más estricto vinculando el motivo a la presencia real del animal, pero en la secuela puede jugar ya con lo que el público ha aprendido a temer.

La música conoce al espectador.

Y empieza a engañarlo.

Jaws 2 fotocromo de la película

The Menu ofrece después uno de esos desvíos que hacen que Williams sea mucho más que un compositor de tensión. Es una pieza ligera, irónica, casi de montaje cómico, emparentada por Bettencourt con el carácter que ese mismo año aparecería en March of the Villains de Superman.

Brody Misunderstood va justo hacia el extremo contrario.

Recoge a un hombre que sabe lo que vio, al que nadie quiere creer otra vez, y reduce la escala hacia una escritura más apagada y reflexiva. Aquí la partitura abandona el océano para entrar en la soledad de Brody.

Luego llegan The Photo y More Boating, donde el material juvenil recupera oxígeno.

Y aparece Ballet For Divers.

El título lo dice bastante bien porque Williams convierte el movimiento bajo el agua en algo próximo a una coreografía. La partitura puede suspender el peso de la orquesta, dejar entrar los timbres más transparentes y recordar que el océano también posee belleza.

Eso hace más eficaz lo que vendrá después.

El mar no pertenece al tiburón.

Williams se niega a regalarle todo el océano.

fotocromo jaws 2

The Open Sea: la música de aventura empieza a quedarse sin sitio para escapar

A partir de Boats In Danger y Eddie’s Death, el equilibrio empieza a romperse.

Las piezas se vuelven más cortantes. Los ataques del tiburón interrumpen la continuidad luminosa de la navegación y el famoso ostinato grave empieza a convivir con una acción orquestal mucho más amplia que la del primer Jaws.

Esto también diferencia las dos partituras.

La música de 1975 posee una crudeza extraordinaria con el hombre contra la bestia, el mar abierto, los barriles, las cuerdas graves y una progresión casi elemental hacia la caza.

En 1978 Williams dispone de una paleta sinfónica más extensa y de un grupo de jóvenes que obliga a escribir otro tipo de aventura.

The Open Sea es uno de los mejores ejemplos.

Jaws 2 cartel

La música se abre y recupera esa sensación de libertad marítima. El tema de navegación adquiere amplitud y la orquesta vuelve a mirar hacia el horizonte antes de que todo empiece a cerrarse alrededor de los catamaranes.

Este material posee una cualidad que resulta especialmente característica de Williams y es que una melodía puede transmitir diversión juvenil y, unos compases después, convertirse en algo casi heroico sin cambiar de identidad.

Después llegan Calming The Girl, Sinking The Catamaran, The Big Bite y Disabled Party.

El espacio musical se va estrechando.

Cada nueva agresión quita algo a los chicos, como la movilidad, la seguridad y la distancia respecto al depredador. La música responde aumentando la fricción entre el material juvenil y el lenguaje del tiburón.

Y entonces aparece una de las secuencias que mejor resume el exceso maravilloso de esta película:

Munching The Helicopter.

Un tiburón atacando un helicóptero quizá no sea precisamente la definición de naturalismo cinematográfico.

jaws 2 fotocromo

John Williams lo trata como si estuviera en juego el destino del mundo.

Ahí está parte del placer de esta partitura.

La orquesta jamás mira por encima del hombro a la película.

Cuerdas y metales atacan con toda la seriedad disponible, la percusión hace avanzar la secuencia y el motivo del tiburón se integra dentro de una escritura de acción mucho más compleja que una simple repetición de dos notas.

Sean's Rescue devuelve finalmente una dimensión humana al caos. La acción continúa, aunque ahora la música necesita atender a Brody, a su hijo y a ese vínculo familiar que llevaba toda la película intentando proteger.

La partitura empieza a preparar su gran cierre.

Jaws 2 movie poster

The Big Jolt: seis minutos y cuarenta y uno para matar a un tiburón como solo Williams sabía hacerlo

Toward Cable Junction/More Teeth coloca las piezas.

Después llega The Big Jolt (Extended Version).

La pieza más larga de toda la presentación cinematográfica.

Y aquí Williams ya no reserva nada.

El enfrentamiento final convierte todo el vocabulario del score en material de combate con el motivo del tiburón, los impulsos de acción, los metales, la percusión, las cuerdas en movimiento y la creciente sensación de que la música está avanzando hacia una única colisión.

Intrada describía ya en 2015 el cierre como un gran fortissimo, uno de los finales más deslumbrantes de la partitura.

Lo realmente interesante está en cómo se llega hasta allí.

Poster Jaws 2

Williams no construye seis minutos de volumen constante. Necesita acumular presión.

El tiburón rodea.

Brody calcula.

La música arranca, se contiene, vuelve a crecer.

Los metales ganan peso.

La percusión endurece el pulso.

El ostinato del depredador intenta apropiarse del movimiento.

Y toda esa energía desemboca en el cable eléctrico.

El resultado es una de esas grandes demostraciones del Williams de acción en plena expansión creativa, un compositor que venía de escribir Star Wars y Close Encounters y que aquel mismo 1978 todavía tendría por delante Superman.

Hay una exuberancia en esta música que pertenece exactamente a ese momento.

Jaws 2 poster

Williams había redescubierto lo grande que podía sonar el cine.

Y a un tiburón le tocó comprobarlo desde bastante cerca.

Pero el verdadero regalo llega después.

Jaws 2 - End Title/End Credits no termina la película con el cansancio del primer Jaws.

La secuela sale del agua celebrando.

Las cuerdas empiezan de forma cálida, las maderas abren el espacio y los metales terminan levantando una versión triunfal del tema de navegación. Bettencourt señala precisamente que este final abandona el tono mucho más contenido del cierre de 1975 y convierte el material juvenil en una despedida expansiva.

El tiburón ha muerto.

Los chicos vuelven.

Y Williams deja que el mar vuelva a ser suyo.

Ese detalle siempre me ha parecido esencial para comprender la partitura.

El motivo de dos notas pertenece al animal.

El final pertenece a quienes sobrevivieron.

fotocromo jaws 2 1978

El segundo CD reconstruye el álbum de 1978 como Williams quiso que se escuchara en casa

El segundo disco no funciona como simple copia resumida del primero.

Recupera el programa original de MCA Records de 1978, totalmente reconstruido y ahora remasterizado a partir de los nuevos elementos.

Williams había preparado aquel álbum como experiencia discográfica, utilizando tomas empleadas y descartadas, reordenando piezas y uniendo fragmentos que en la película estaban separados. La edición de 2015 ya permitía comparar esa construcción con los cues cinematográficos originales; la de 2026 vuelve a levantar el álbum desde los nuevos másteres multipista.

Por eso aparecen títulos como The Water Kite Sequence, The Catamaran Race, Attack On The Helicopter, Fire Aboard And Eddie's Death o Attack On The Water Skier.

Algunas son construcciones creadas mediante la unión y edición de piezas que en el CD 1 escuchamos separadas.

El resultado tiene una lógica musical distinta.

La presentación completa del primer disco permite estudiar cómo Williams acompaña la película.

El álbum de 1978 permite escuchar cómo Williams quería que la música funcionara sin película.

Esa diferencia importa mucho.

The Catamaran Race ofrece una de las exposiciones más limpias y gozosas del material de navegación. The Water Kite Sequence concentra progresivamente el paso desde el movimiento acuático hacia la amenaza. Fire Aboard And Eddie's Death transforma varios momentos dramáticos en una pieza autónoma con una curva musical mucho más continua.

Y The Big Jolt!, reducido aquí a 4:48 frente a los 6:41 de la versión extendida, demuestra perfectamente el trabajo editorial del compositor.

No falta música porque el álbum esté incompleto.

Hay otra construcción.

Williams recorta, ensambla y reorganiza buscando flujo.

Esa fue durante décadas la forma en la que muchos aficionados conocimos Jaws 2. con catorce pistas que convertían una partitura cinematográfica en un álbum de cuarenta minutos perfectamente pensado para el salón.

La nueva edición conserva ambos mundos.

No obliga a escoger.

La primera secuela de John Williams terminó enseñando cómo se escribe una secuela sin copiar el original

Intrada presenta Jaws 2 como la primera banda sonora para una secuela cinematográfica compuesta por John Williams.

Visto desde 2026, cuando pensamos en The Empire Strikes Back, Indiana Jones and the Temple of Doom, Home Alone 2, las continuaciones de Harry Potter o el regreso de Star Wars, ese dato tiene algo casi fundacional.

Aquí se formula una idea que Williams repetiría durante décadas:

Un tema conocido puede volver sin impedir que la nueva película encuentre su propia música.

Ecos de partitura

El motivo del tiburón tenía que regresar.

John Williams lo sabía.

Jeannot Szwarc también.

El compositor llegó a comparar esa continuidad temática con la tradición de los seriales cinematográficos, donde determinados motivos forman parte reconocible de los personajes al regresar de una entrega a otra.

Lo interesante está en todo lo que decidió colocar alrededor.

La nueva música submarina del Main Title aporta misterio y una elegancia acuática muy diferente a la brutal sencillez de las dos notas.

El tema de navegación pertenece a los adolescentes y da a la película algo que la primera entrega nunca necesitó de esa forma: juventud.

Brody Misunderstood vuelve hacia la vulnerabilidad.

Ballet For Divers contempla el agua.

The Open Sea la convierte en aventura.

Munching The Helicopter y The Big Jolt dejan que la gran maquinaria sinfónica de Williams entre con todo su peso.

Y el final transforma el tema juvenil en victoria.

Ese recorrido explica por qué llamar a Jaws 2 una simple variación del score de 1975 se queda muy corto.

El ADN está ahí.

La criatura es distinta.

También lo era el momento profesional de Williams.

En 1975 había escrito una partitura cuya economía temática terminó cambiando la percepción del suspense cinematográfico. En 1977 llegaron Star Wars y Close Encounters of the Third Kind. Cuando grabó Jaws 2 en marzo de 1978, su escritura sinfónica estaba atravesando uno de los periodos de mayor expansión de su carrera.

Se escucha.

Hay más aire.

Más color.

Más espacio para las maderas.

Un metal considerable.

Cinco arpas disponibles para convertir el agua en algo casi tangible.

Percusión suficiente para que el tiburón parezca pesar varias toneladas incluso antes de verlo.

Y una confianza enorme en que un tema nuevo puede convivir junto a uno de los motivos más famosos que había escrito jamás.

Quizá esa sea la gran lección de Jaws 2.

Williams no intentó superar aquellas dos notas.

Les dio un océano nuevo donde nadar.

La edición de 2015 nos permitió recuperar prácticamente toda esa arquitectura por primera vez.

La de 2026 baja una capa más, hasta los másteres de 16 pistas, y nos deja regresar a las sesiones originales con una separación y una capacidad de reconstrucción que entonces no estaban disponibles.

Por eso esta nueva edición no reemplaza la historia anterior.

La completa.

En el libreto, el ensayo revisado de Scott Bettencourt vuelve a poner la obra en contexto y la nueva sección "Tech Talk" de Mike Matessino documenta la parte que tanto interesa cuando coleccionamos restauraciones de archivo y es de dónde ha salido el material y qué se ha hecho con él.

Eso convierte esta edición en algo más que la siguiente versión de un título conocido.

Es regresar a marzo de 1978.

Abrir dieciséis canales.

Escuchar de nuevo a aquella Hollywood Studio Symphony.

Y descubrir cuánto mar seguía escondido dentro de una grabación que creíamos conocer.

Hay bandas sonoras cuyo valor depende de la película que las hizo famosas.

Jaws 2 lleva casi cincuenta años demostrando que puede quedarse perfectamente sola en el agua.

Y esta vez se escucha el fondo con mucha más claridad.

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    ¿Por qué nace Todo Soundtrack?

    Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.

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    "Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.

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