Banda sonora THE BRAIN Paul Zaza
Aquí están los detalles de la banda sonora de EL CEREBRO (THE BRAIN Paul Zaza) editada por Terror Vision.
Descubre The Brain soundtrack y todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras de Terror Vision, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.
The Brain
Original Motion Picture Soundtrack


Edición LP en diferentes variantes limitada
Precio: 29,99 $
Fecha de salida: Ya disponible
The Brain de Paul Zaza vuelve al vinilo con Terror Vision
Hay reediciones que nacen de una estrategia comercial y otras que salen, literalmente, de no haber tirado cajas durante décadas. Lo de The Brain tiene algo de confesión de coleccionista llevado al extremo.

Terror Vision cumple diez años publicando LPs y celebra la efeméride rescatando algunos títulos agotados en tiradas muy cortas, usando excedentes de embalaje guardados desde los prensajes originales. En otras palabras, donde otros ven cartón sobrante, ellos han visto una segunda vida para un cerebro alienígena con ganas de volver al plato.
La banda sonora de Paul Zaza para The Brain, aquel delirio canadiense de 1988 donde la televisión y el control mental con una criatura con aspecto de masa gris hiperactiva se daban la mano con descaro de videoclub, regresa en una microreedición. Y eso, en este caso, juega totalmente a su favor.

Terror Vision reutiliza el pasado para devolver The Brain al surco
La edición original de Terror Vision ya tenía argumentos de sobra para ocupar sitio en una colección de terror ochentero. El sello la presentó como la primera vez que esta partitura llegaba al vinilo, con audio extraído de las cintas originales, notas de Paul Zaza, dos LPs, seis cortes extra en la cara D, carpeta Stoughton gatefold, dos fundas interiores a color, mini one-sheet y folleto "Independent Thinking".
El arte de portada corría a cargo de Earl Kess y el interior del gatefold llevaba firma de Chloe Manon, una combinación muy de Terror Vision con ese cariño por la mugre del VHS, pero con presentación seria para quien disfruta mirando cada esquina de la edición.

La nueva tirada parte de una idea bastante buena para quienes amamos el formato físico y es aprovechar embalaje sobrante del prensaje anterior y producir cantidades ridículamente pequeñas.
Las tres variantes juegan con nombres que parecen sacados de un laboratorio de neurología barata: Neural Overload, en remolino negro, azul y rojo, limitada a 88 copias; Synapse Surge, en remolino azul seaglass, limitada a 85; y Cerebral Storm, en tono periwinkle con remolino negro, limitada a 50. Sumadas, apenas llegan a 223 unidades. Esto ya no es una reedición al uso; es casi una aparición.

Hay además un punto muy simpático en la explicación del propio sello y es el guardar excedentes durante años, abrir una planta de prensado, pensar que aquello iba a ser sencillo y descubrir que fabricar vinilos no se resuelve apretando un botón con cara de científico loco.
En un lanzamiento como The Brain, esa pequeña odisea industrial encaja de maravilla. La película iba de manipulación mental; la reedición va de supervivencia logística.

Paul Zaza y el pulso viscoso del terror de videoclub
Paul Zaza pertenece a esa estirpe de compositores que entendieron muy bien el terror popular canadiense de los ochenta.
Su nombre está ligado a títulos como Prom Night y My Bloody Valentine, y en The Brain trabaja con una mezcla de sintetizadores, tensión de laboratorio, persecución y rareza televisiva que parece diseñada para que el espectador sospeche de cualquier pantalla encendida.

La secuencia del álbum tiene una progresión muy agradecida. The Brain - Opening, Introduction to the Brain y Brainwaves colocan de inmediato esa sensación de amenaza pseudocientífica, como si el disco estuviera enchufado a una máquina de diagnóstico con demasiadas luces rojas.
In the Laboratory, Do You See An Apple? y Hallucinations llevan la escucha hacia un terreno más mental, casi de experimento fallido, donde la música juega con la percepción y con ese miedo tan ochentero a que la tecnología, la televisión o cualquier programa de autoayuda acabe metiéndose donde nadie la ha llamado.

A medida que avanza la partitura, Zaza pisa el acelerador con A Narrow Escape, Chasing Jim, Running Through the Hallways y From Bad to Worse. Son temas que casi cuentan la película por sí solos: huida, pasillos, paranoia y desastre acumulado.
Luego llegan The Chainsaw Massacre, Mind Control y Dr. Blake…Decapped!, nombres que dejan pocas dudas sobre el tono del asunto. La cara D remata el festín con seis bonus tracks, entre ellos The Birth of the Brain, Delirium, Food For Thought, Brainstormed, Brainspotting y Gray Matter, un pequeño menú degustación de materia gris para quien haya llegado entero al final.

Una microtirada para coleccionistas
Esta repress de The Brain tiene algo que no se puede fabricar en serie y es esa historia de un almacén, un embalaje original reaprovechado, una planta de prensado aprendiendo a domesticar sus propios monstruos y tres variantes tan escasas que casi habría que buscarlas con linterna.
Para Terror Vision, es una forma muy coherente de celebrar diez años publicando LPs. Para el coleccionista, una oportunidad de volver a una edición que ya venía cargada de extras y que ahora regresa con aire de hallazgo subterráneo.

Ecos de partitura
Dentro del universo de Paul Zaza, The Brain se entiende muy bien junto a sus trabajos de terror más recordados. Frente al filo slasher de My Bloody Valentine o al aire de amenaza adolescente de Prom Night, aquí la música se adentra en una zona más viscosa, más de conspiración mental y ciencia ficción barata en el mejor sentido.
Busca que el espectador mire raro al presentador de televisión, al médico de bata blanca y al vecino que de pronto sonríe demasiado.

También resulta interesante verla dentro del catálogo de Terror Vision. El sello siempre ha tenido buen olfato para rescatar partituras que quizá vivieron durante años en la memoria de quienes alquilaban cintas por la carátula, pero que merecían una escucha más cuidada.
The Brain funciona justo ahí como una banda sonora nacida del circuito de culto, recuperada con mimo físico y ahora reactivada en una tirada que parece pensada para los que llegan tarde a la primera fiesta y aun así quieren llevarse un trozo de cerebro a casa.
La comparación con otras reediciones de terror ochentero deja claro su encanto. Hay partituras que ganan en vinilo por grandeza musical pero esta gana por personalidad y por textura de época. Zaza se toma en serio el material, y precisamente por eso el resultado conserva tanta gracia.
Esta banda sonora ha sido publicada por Terror Vision
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¿Por qué nace Todo Soundtrack?
Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.
"Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.





