Banda sonora GOOSEBUMPS Jack Lenz

Aquí están los detalles de la banda sonora GOOSEBUMPS Jack Lenz editada por Enjoy The Ride Records.

Descubre todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.

Goosebumps

Original Television Soundtrack


Goosebumps soundtrack Jack Lenz
enjoy the ride logotipo

Edición 2xLP limitada a 1000 unidades en 5 variantes

Arte de Garreth Gibson, incluye encarte y carpeta con una capa que brilla en la oscuridad

Precio: 34,99 $

Goosebumps: Jack Lenz vuelve a abrir el libro que brilla cuando apagas la luz

Durante los noventa aprendimos unas cuantas reglas gracias a R. L. Stine, que los muñecos parlantes merecen desconfianza, que entrar en el sótano cuando tus padres te lo prohíben suele confirmar que allí abajo ocurre algo horrible y que ponerse una máscara de aspecto demoníaco para Halloween rara vez mejora tu vida social.

Había otra regla menos comentada.

Goosebumps soundtrack vinyls

Cuando aparecía aquella G fantasmal atravesando el pueblo y un perro enseñaba los ojos amarillos, el miedo ya había empezado antes de que comenzara la historia.

Gran parte de la culpa era de Jack Lenz.

Enjoy The Toons Records vuelve ahora sobre Goosebumps Original Television Soundtrack: Deluxe Edition con una segunda tirada de su doble LP ampliado con 1.000 nuevas copias, cinco variantes y una presentación concebida como prolongación de aquellos libros que uno elegía en la estantería casi tanto por su portada como por lo que podía esconder dentro.

Goosebumps soundtrack glow in the dark

La diferencia es que esta cubierta hace algo que R. L. Stine habría aprobado inmediatamente.

Apagas la luz y aparecen más monstruos.

Mil nuevas copias para una Deluxe que ya había salido de la cripta

Esta edición conserva el contenido de la Deluxe publicada anteriormente. Por tanto, quien ya tenga aquella tirada de 1.500 ejemplares encontrará aquí nuevos colores, no nueva música. Es un dato bastante importante en una reedición que vuelve a utilizar exactamente el mismo programa ampliado.

Goosebumps vinyls soundtrack

La nueva tirada se reparte entre cinco variantes. Enjoy The Ride/Enjoy The Toons ofrece una exclusiva de 100 copias y la denominada Goosebumps Stripe with Splatter, limitada a 350. Darkside Records dispone de 200 ejemplares verdes con salpicaduras negras, mientras Light in the Attic comercializa su propia exclusiva y At The Movies distribuye internacionalmente una versión roja.

La presentación vuelve a ser uno de los grandes atractivos con una carpeta desplegable, nuevo arte de Garreth Gibson, un encarte a doble cara y a todo color concebido como un cómic y una capa fosforescente sobre la cubierta que revela personajes ocultos cuando desaparece la iluminación.

Goosebumps soundtrack inside

El segundo disco reserva además su cara D para una serigrafía con criaturas de la serie. No hay música en ese lado.

Con Goosebumps, incluso una cara muda tiene monstruos dentro.

La Deluxe añadió además diez piezas respecto al primer vinilo. Aquel LP anterior reunía el grueso del material de las actuales caras A y B; la expansión incorporó toda una tercera cara de versiones, variaciones y material de producción que cambia considerablemente la manera de entender el archivo musical de Lenz.

Vinyls Goosebumps soundtrack

Cara A: Slappy, Carly Beth y doce pequeñas puertas al miedo

La primera cara funciona casi como una antología dentro de la propia antología.

Original Theme Song es la llave. Apenas necesita alrededor de un minuto para recuperar aquella mezcla de travesura y amenaza que convirtió la cabecera de la serie en una pieza inseparable de sus imágenes.

Lenz construyó el tema alrededor de un piano reptante, órgano en staccato y un crecimiento orquestal, permitiéndose además una broma formidable: cuando aparece el perro de ojos brillantes, transformó sus ladridos en parte de la melodía. El propio compositor explicó años después que quería que la música pudiera asustar y, al mismo tiempo, hacer reír.

Goosebumps soundtrack vinyl

Ahí está condensada buena parte de la personalidad musical de la serie.

Goosebumps necesitaba resultar inquietante para los niños sin convertirse en una experiencia miserable. El miedo tenía colores fuertes, monstruos imposibles y cierta alegría perversa. Lenz podía lanzar un golpe orquestal para endurecer una escena y, segundos después, introducir un gesto casi caricaturesco que recordaba dónde estábamos.

La sucesión posterior enseña cómo trasladó ese principio a historias muy distintas. Prologue, procedente de The Haunted Mask, y Bad Dream, de The Cuckoo Clock of Doom, trabajan el suspense desde la anticipación, ya que son piezas breves donde la función consiste en plantar una duda y retirarse antes de resolverla.

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Uncle Al y Forbidden Bunk llevan la escucha hasta Welcome to Camp Nightmare. Aquí la propia disposición del álbum empieza a parecer un recorrido por distintas habitaciones del mismo parque de atracciones. Cambia la historia, cambia el monstruo, pero permanece esa escritura televisiva de motivos rápidos y colores muy definidos que debe establecer el personaje, el peligro o el gag con muy poco tiempo disponible.

Y entonces aparece Slappy.

El muñeco tiene tema propio, que ya es más de lo que necesitábamos

El bloque procedente de Night of the Living Dummy II resulta especialmente revelador porque Lenz dedica a Slappy algo más que acompañamiento incidental.

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Home Video prepara el terreno; Slappy’s Theme le concede una identidad reconocible y Slappy’s Headache permite retorcer ese material cuando el personaje deja de ser simplemente un objeto inquietante para convertirse en una presencia activa.

Tres cortes consecutivos bastan para demostrar que Lenz entendía la utilidad de los motivos de personaje dentro de una serie antológica. Los episodios podían cambiar cada semana, aunque determinadas criaturas necesitaban poseer una firma propia.

Después llega otro pequeño ciclo, esta vez alrededor de Carly Beth y The Haunted Mask.

Carly’s Theme, Trick or Treat e I Love Mom trazan una progresión mucho más personal desde el personaje, Halloween y un vínculo familiar. La partitura puede pasar así del misterio al sobresalto y de ahí a una escritura más cálida sin romper ese tono que define la serie.

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La cara termina con Cricket Lunch, procedente de The Girl Who Cried Monster, cerrando el lado como lo haría uno de aquellos episodios: has sobrevivido a la máscara y al muñeco, así que ahora toca descubrir qué tiene hambre.

Fantástico.

Cara B: plantas en el sótano, Beethoven maltratado y un rap que llevaba años escondido

La segunda cara empieza regalando espacio a la pieza más reconocible del proyecto mediante Theme Song, Unreleased Extended Version.

El cambio de escala resulta significativo. La cabecera televisiva necesitaba resolver su identidad en aproximadamente un minuto; esta versión supera los tres y permite que aquella idea inicial respire como composición independiente. La melodía deja de estar subordinada a la sucesión de imágenes y puede desarrollar su componente juguetón y siniestro con mucha más libertad.

El álbum digital oficial publicado por Lenz en 2022 ya recuperó esta versión extendida dentro de su recopilación del material de la serie.

A partir de ahí entramos en Stay Out of the Basement mediante The Cuboratory, Green Ooze y Our Dad’s A Plant….

La concentración de tres piezas de un mismo episodio permite apreciar mejor otra faceta del método de Lenz y es que cada historia necesita un pequeño vocabulario propio. En este caso, incluso los títulos describen una evolución desde la curiosidad de laboratorio hacia algo orgánico que se ha escapado claramente del experimento.

Más interesante todavía es el salto hasta Piano Lessons Can Be Murder.

Into The Basement & Vacuum Chase representa el lado más cinético de aquella escritura televisiva, mientras Moonlight Sonata Horror convierte la referencia a Beethoven en material para el terror. El episodio utiliza la Sonata Claro de luna, y Lenz juega precisamente con esa asociación entre el repertorio clásico, el piano y la amenaza.

Después regresan The Haunted Mask con Curiosity Shop y Rampage, y Chillogy mediante Money!, antes de que el disco se permita uno de sus mayores caprichos: Goosebumps Gotcha Rap, grabación inédita cuando se preparó esta colección.

Piano siniestro, muñecos poseídos, plantas humanas, Beethoven y rap.

Cara C: cuando dejamos de escuchar episodios y entramos en el archivo de Jack Lenz

La verdadera razón por la que esta edición merece el apellido Deluxe aparece en el tercer lado.

Aquí desaparece prácticamente la estructura narrativa de episodios. Los diez cortes añadidos respecto a la antigua edición tienen nombres como Dad’s Weird, Money 2, Money 3, Money 4, Money - No Vox, Theme Ultimate, Theme Ultimate 2, Theme 30 Sec US, Theme Ultimate 10 y House Theme.

Y eso convierte esta cara en algo diferente.

Ya no estamos simplemente ante una selección de música que acompañó a la serie. Entramos en la trastienda de la producción televisiva.

La secuencia de Money resulta particularmente interesante porque conserva sucesivas encarnaciones de una misma idea, incluida una versión No Vox. Aunque la ficha no detalla qué cambia instrumentalmente entre Money 2, 3 y 4, la nomenclatura deja ver el proceso habitual de televisión: revisar, adaptar, preparar alternativas y ofrecer mezclas distintas para que montaje y producción dispongan de opciones.

Todavía más explícito es el bloque dedicado a la cabecera.

Theme Ultimate, Theme Ultimate 2, Theme 30 Sec US y Theme Ultimate 10 muestran cómo una pieza conocida por todos debía existir en diferentes longitudes y configuraciones. La versión estadounidense de treinta segundos tiene una función puramente televisiva; las distintas Ultimate conservan otras fases o adaptaciones del material.

La cara C convierte así una banda sonora nostálgica en algo parecido a un pequeño archivo de trabajo.

Y eso tiene un valor especial.

Porque después de escuchar durante años el tema como un bloque cerrado e inseparable de aquellas imágenes, aquí podemos observar sus piezas, revisiones y tamaños.

Es casi como encontrar el cuaderno de trucos del monstruo.

Jack Lenz sabía que un susto funciona mejor cuando también tiene sentido del humor

La música de Goosebumps se recuerda con facilidad porque entendió perfectamente el tono de los libros de R. L. Stine.

Lenz contó que los productores podían pedirle que incrementara el miedo cuando una escena quedaba demasiado suave, y uno de los recursos utilizados eran los golpes orquestales, eficaces para introducir un sobresalto inmediato. También reconocía que llegaron a utilizarlos con bastante generosidad.

Esa confesión explica muchas cosas.

La cara D permanece en silencio, pero sigue mirándote

El cuarto lado renuncia a la música y utiliza el vinilo como superficie gráfica.

La serigrafía de personajes completa una edición que entiende perfectamente el tipo de coleccionista al que se dirige. La cubierta fosforescente cambia cuando apagas la luz; el encarte recupera el lenguaje del cómic; Garreth Gibson redibuja este universo para el formato y el segundo disco termina convertido parcialmente en ilustración.

Hay además una pequeña peculiaridad de fabricación que Enjoy The Toons ya señaló en la tirada Deluxe anterior. Una serigrafía de este tipo, combinada con una etiqueta central más pequeña, puede hacer que el disco parezca ligeramente alabeado, aunque el sello comprobó las copias y aseguró que ello no afectaba a la reproducción de las caras musicales.

Para quien ya tenga la Deluxe de 1.500 copias, esta nueva edición ofrece básicamente otra oportunidad y nuevas variantes cromáticas.

Para quien conserve únicamente el primer LP, el salto resulta más sustancioso con la carpeta desplegable fosforescente, el nuevo arte, un segundo disco, esa cara serigrafiada y los diez cortes adicionales de la cara C.

Y para quien descubrió Goosebumps sentado frente al televisor en los noventa, queda algo más difícil de cuantificar.

Poner la aguja.

Escuchar aquellas primeras notas.

Recordar la G atravesando el pueblo.

Y comprobar, quizá con cierto disgusto, que Slappy sigue teniendo tema propio.

Cierra la carpeta cuando termines.

Y si vuelve a abrirse sola, esa parte ya no figura en la garantía de Enjoy The Toons Records.

Ecos de partitura

La cabecera condensa dos impulsos aparentemente opuestos, que son el terror y el juego. El piano y el órgano preparan el terreno inquietante; el crescendo agranda la amenaza y el ladrido convertido en melodía pincha inmediatamente cualquier solemnidad excesiva.

Y esa lógica se extiende a los cortes de los episodios.

El lenguaje puede hacerse más sombrío en The Haunted Mask, adquirir carácter de personaje con Slappy, inclinarse hacia lo grotesco en Stay Out of the Basement o utilizar directamente Beethoven como material maleable en Piano Lessons Can Be Murder. La partitura cambia de disfraz porque la serie también lo hace.

El propio Lenz define su música como una música de miedo escrita y producida para la serie, e indica que el álbum incluye nuevas grabaciones del tema y del material incidental realizadas para esta publicación. Ese detalle resulta importante, porque el disco oficial aparecido digitalmente en 2022 no debe entenderse simplemente como un volcado de cintas maestras de los años noventa. Es también una recuperación preparada por el propio compositor.

La serie tuvo además música de otros autores a lo largo de sus cuatro temporadas, entre ellos Brad MacDonald, pero el universo reunido aquí pertenece específicamente a Lenz y a los episodios representados en el álbum.

Treinta años después, aquello sigue sonando exactamente como debía, demasiado raro para ser una simple serie infantil y demasiado divertido para convertirse en horror adulto.

Ahí estaba el truco.

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    ¿Por qué nace Todo Soundtrack?

    Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.

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    "Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.

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