Banda sonora SLEDGEHAMMER Ted y David Prior

Aquí están los detalles de la banda sonora de SLEDGEHAMMER Ted y David Prior editada por Terror Vision.

Descubre Sledgehammer soundtrack y todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras de Terror Vision, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.

Sledgehammer

Original Motion Picture Soundtrack


Sledgehammer soundtrack Ted y David Prior
Terror vision logo

Edición LP en diferentes variantes limitada

Precio: 24,99 $

Sledgehammer en vinilo: la pesadilla SOV de 1983 por fin golpea el plato

Sledgehammer, rareza de 1983 escrita y dirigida por David A. Prior, pertenece a ese territorio irrepetible del terror rodado en vídeo con imagen blanda, sangre barata, actuaciones de otro planeta y una lógica de pesadilla que parece funcionar mejor cuanto menos intenta parecer "correcta".

Sledgehammer soundtrack logo

Cellar Dweller recupera ahora su banda sonora en vinilo por primera vez, una noticia pequeña en tamaño de tirada, pero muy buena para quienes tienen debilidad por el subsuelo del cine de terror doméstico. La película siempre ha olido a cinta alquilada en viernes, a carátula prometiendo más de lo que el presupuesto podía pagar y a salón oscuro con el tracking haciendo de las suyas.

Una primera edición en vinilo con mazo, sangre y embalaje de culto

El lanzamiento llega con el sello Cellar Dweller bajo el paraguas de Terror Vision, con nuevo arte de Worserbeings y notas de Ted Prior. Es la primera vez que la banda sonora de esta cima del SOV llega al vinilo y estamos ante una reliquia de vídeo casero con instinto asesino y encanto de sótano.

Sledgehammer movie poster

Las variantes tienen nombres muy en la línea del material. Killer’s Reflection, limitada a 200 copias, parece pensada para quienes quieren una edición accesible dentro de la tirada corta. Hammergore queda reservada al TV Record Club, con ese punto de club secreto que tanto pega a los sellos de género. Y Bespoke, limitada a 30 copias, entra directamente en terreno de caza rápida con una de esas variantes que desaparecen antes de que el asesino levante el mazo por segunda vez.

La música de una casa donde nadie debería quedarse a dormir

La tracklist deja ver muy bien el tono de Sledgehammer. La cara A avanza como una visita malísima a una casa peor aún con el Main Theme, Don’t Say Another Word!, Mom Gets The Sledge, Ghost Sledge Cue, Locked Up…Again, Knock Knock escritos con rotulador en una cinta VHS.

La música funciona dentro de esa misma lógica. Su fuerza está en lo rudimentario, en el sintetizador áspero, en los golpes que parecen venir desde una habitación sin luz, en ese tipo de score que convierte una limitación técnica en parte del miedo.

La cara B concentra el cierre de la carnicería con It’s The Goddamn Kid, Stabbed In The Back, Bad Mommy, Ragdoll Chuck, The Showdown, Don’t Fuck With Chuck y End Credits. Ahí está el ADN completo de la película con esa sensación de estar viendo algo que quizá no debería existir, aunque agradeces mucho que exista.

Una cinta maldita que ahora tiene surco

Esta edición de Sledgehammer tiene claro a quién habla. Va directa al coleccionista que entiende el valor de una rareza SOV, al que ve una variante limitada a 30 copias y escucha un martillazo en la distancia.

El arte nuevo de Worserbeings, las notas de Ted Prior y el debut en vinilo convierten este lanzamiento en algo más que una curiosidad sangrienta. Es una pieza de arqueología de videoclub, una forma de sacar del televisor de tubo una música nacida para acompañar pasillos oscuros y malas decisiones juveniles.

Ecos de partitura

Sledgehammer no tiene el acabado del slasher de sala de cine ni la musculatura de los clásicos de videoclub que llegarían después. Su rareza viene de haber sido concebida desde el vídeo, desde una economía de medios extrema y desde una manera muy primitiva de entender la imagen doméstica como espacio de terror.

En ese sentido, su música pertenece a una familia muy concreta de scores SOV dentro de las partituras que no aspiran a competir con el terror sinfónico ni con la electrónica más refinadaa. Hay algo casi hipnótico en esa pobreza de medios cuando se escucha con el oído adecuado. No es hablamos de pobreza como defecto, es más bien textura de época.

También resulta interesante dentro del universo Prior. David A. Prior acabaría asociado a un tipo de cine de acción y terror directo, barato y muy de alquiler en estantería baja. Sledgehammer es el punto de arranque embarrado que ya contenía buena parte de esa energía con una confianza absoluta en que una idea absurda puede sostener una película si se rueda con suficiente obstinación.

Esta banda sonora ha sido publicada por Terror Vision

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    ¿Por qué nace Todo Soundtrack?

    Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.

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    "Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.

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