Banda sonora EL PEZÓN DE ELENA Francisco Cuadrado

Aquí están los detalles de la banda sonora de EL PEZÓN DE ELENA Francisco Cuadrado editada por Fingaro.

Descubre todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos y escuchamos muchas ediciones de bandas sonoras, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.

El Pezón de Elena

Banda Sonora Original


El Pezón de Elena soundtrack Francisco Cuadrado
Francisco Cuadrado logo

Edición de Fingaro en plataformas musicales

Precio: Depende de la plataforma musical

Francisco Cuadrado escribe aquello que Elena no pronuncia

Los primeros minutos obligan a recolocar el oído.

Elena no habla.

El pezón de Elena logo title

Nadie aparece para explicarnos qué piensa, qué recuerda o qué está intentando contener. La película de Esteban Magaz tampoco utiliza la ausencia de diálogos como ejercicio de estilo ni intenta comportarse como una recreación contemporánea del cine mudo. Simplemente retira la palabra hablada del lugar donde solemos encontrarla y obliga a buscarla en otros sitios.

Al principio desconcierta.

Después empiezas a escuchar de otra manera.

La respiración de Silvia Acosta. Sus pausas. Los objetos que toca. El viento. El mar. Una casa que parece almacenar más recuerdos de los que caben entre sus paredes. Y, naturalmente, la música de Francisco Cuadrado.

Acosta sostiene prácticamente sola una película que descansa durante largos periodos sobre su rostro y su cuerpo. Su interpretación resulta extraordinaria precisamente porque nunca parece pedir auxilio a la ausencia de diálogo. Conforme avanza el relato dejamos de preguntarnos cuándo hablará Elena. Ya la estamos entendiendo.

Y ahí aparece una de las responsabilidades más difíciles de esta banda sonora.

El Pezón de Elena Francisco Cuadrado

Cuadrado podía llenar con música el espacio que habían dejado libre las palabras.

Decidió hacer algo bastante más complejo:

Dejar huecos para que el espectador pudiera entrar.

El propio compositor indica que su intención nunca fue sustituir los diálogos con música ni explicar exactamente lo que siente Elena, sino aproximarse a su mundo interior manteniendo abierta la interpretación de quien mira.

El resultado es una partitura de 20 cortes y aproximadamente 35:48 minutos, disponible en plataformas desde el 30 de octubre de 2026, casi un mes antes de que El pezón de Elena llegue a las salas españolas el 27 de noviembre.

Es música para una historia sobre el duelo.

Pero escucha ese duelo como realmente funciona.

Sin orden.

Volviendo hacia atrás cuando creíamos haber avanzado.

El Pezón de Elena soundtrack portada vinilo

Antes de componer, Francisco Cuadrado dibujó a Elena

Una de las decisiones más reveladoras ocurrió antes de escribir buena parte de la música.

Francisco Cuadrado habló con Silvia Acosta.

Quería saber cómo había construido a Elena, los objetos a los que se había aferrado durante la interpretación, la relación con los espacios, la respiración, las pausas y una idea especialmente importante para toda la partitura y es que las distintas fases del duelo podían aparecer mezcladas.

El Pezón de Elena movie scene01

Había cruces. Retrocesos. Impulsos.

Recuerdos que aparecían cuando no correspondían.

La música necesitaba poder hacer lo mismo.

Cuadrado recurrió entonces a una herramienta que utiliza desde hace años y es su mapa de emociones.

Sobre una línea temporal completa de la película señala los principales acontecimientos y dibuja después la evolución de la narración y del personaje. Diferentes colores indican temas, estados y posibles entradas musicales.

Parece algo artesanal porque lo es. Es un dibujo sobre el papel.

Pero permite solucionar un problema enorme.

Cuando un compositor trabaja durante horas sobre una escena de noventa segundos puede olvidar qué ha ocurrido cuarenta minutos antes y, todavía peor, qué tiene que significar esa misma idea veinte minutos después.

El Pezón de Elena soundtrack contraportada vinilo

El mapa obliga a mirar la película completa.

Cada decisión musical tiene memoria.

Eso se percibe en el álbum.

Hay materiales que aparecen, desaparecen durante varios cortes y regresan bajo otra instrumentación o con distinto peso dramático. Sus veinte pistas no funcionan como una sucesión de estados independientes.

Los títulos parecen describir acciones (La huida, El abrazo al árbol, El mar, Abandono, Cristales rotos), pero la arquitectura interna habla de otra cosa.

Cada acción de Elena cobra sentido cuando recordamos el lugar emocional desde el que nace.

El Pezón de Elena movie scene02

El tema de Elena nació fuera del estudio

Francisco Cuadrado llevaba días buscando el tema principal.

Había trabajado con referencias como Azul, Hable con ella, Persona o El piano. Probaba registros, tonalidades y pequeñas ideas melódicas. Había material.

Faltaba Elena.

Entonces dejó de buscarla.

Después de una jornada encerrado en el estudio salió caminando con su mujer hacia una cata de vinos. Cuando estaban a punto de llegar apareció de golpe una melodía. Sacó el teléfono y se grabó silbándola.

El Pezón de Elena soundtrack detalle tracklist

El tema estaba prácticamente completo.

No deja de ser divertido que una de las ideas fundamentales de una película sobre alguien que necesita reconstruirse apareciera precisamente cuando su compositor salió del lugar donde estaba empeñado en encontrarla.

Cuadrado conserva aquella nota de voz y la ha comparado con la grabación definitiva interpretada por Ángela Velázquez.

Ese tema de Elena es la columna vertebral melódica del score.

El violín solista le concede su forma más reconocible, aunque el motivo cambia constantemente de cuerpo, ya que puede pasar al piano, al vibráfono o extenderse por toda la cuerda. Francisco habla de unas seis o siete variantes diferenciadas mediante tempo, ritmo, dinámica, armonía e instrumentación.

Ahí está una de las mayores virtudes de la escritura.

El tema evoluciona porque Elena cambia.

El Pezón de Elena movie scene03

En determinadas apariciones conserva una intimidad casi desnuda y en otras empieza a adquirir movimiento, luz o una tensión mucho mayor. Cuando vibráfono y celesta entran en su órbita, el color modifica la percepción del material sin necesidad de cambiar su identidad.

Lo reconocemos.

Pero ya no significa exactamente lo mismo.

Eso permite que determinados objetos (los zapatos rojos, la maleta, pequeñas pertenencias, recuerdos encontrados) dejen de ser simples elementos de atrezo y adquieran continuidad musical.

Cuadrado ha construido memoria alrededor de ellos.

El Pezón de Elena soundtrack notas compositor

Once motivos para un duelo que se niega a caminar en línea recta

El tema de Elena es el más desarrollado, pero está lejos de ser el único.

Cuadrado diseñó once motivos diferenciados, a los que durante la composición dio nombres funcionales: Elena, Huida, Dolor e ira, Surrealismo, Mar, Basurero, Miedo, Derrumbamiento, Emoción desbordada, Búsqueda y bosque y Super 8.

La lista podría hacer pensar en un sistema wagneriano de correspondencias exactas.

Pero no funciona así.

Salvo algunas asociaciones particularmente claras (el tema de Elena y un motivo ligado a otro personaje mediante guitarra clásica), la mayoría no pertenece exclusivamente a una persona, lugar u objeto.

Se contaminan.

Pasan de una situación a otra.

Una emoción puede encontrar eco mucho después en una circunstancia distinta.

Eso es mucho más interesante que asignar once etiquetas musicales y pulsar la correspondiente cada vez que aparece un concepto.

El Pezón de Elena movie scene04

El duelo tampoco trabaja con carpetas.

Puedes estar aparentemente tranquilo y, veinte segundos después, un objeto cualquiera abre una puerta que llevaba meses cerrada.

La música de El pezón de Elena entiende esa arbitrariedad.

Pequeños tesoros - la playa es especialmente significativo porque conecta búsqueda, memoria y descubrimiento dentro de una de las piezas más extensas de la primera mitad del álbum. Los materiales cambian de función mientras Elena registra espacios y objetos.

Unas gafas con corazón permite asomar un registro distinto, casi extraño dentro del dolor dominante.

El abrazo al árbol desarrolla una búsqueda mucho más obstinada. Cuadrado tuvo que adaptar su escritura al montaje entrecortado de la primera parte de la secuencia mediante numerosos cambios de compás y acentuación, hasta que el movimiento finalmente encuentra un punto donde detenerse.

Eso ayuda a entender algo importante cuando escuchamos el álbum separado de las imágenes.

El ritmo puede esconderse en la manera en que una frase avanza, tropieza y busca su destino.

El Pezón de Elena soundtrack notas director

Una pequeña orquesta capaz de hacerse grande sin convertirse en otra cosa

Para Francisco Cuadrado era fundamental conservar una dimensión camerística.

La partitura nace de una pequeña formación de cuerdas y maderas, elegida para conservar un sonido cercano e íntimo, muy alejado de la grandiosidad de una gran orquesta.

El problema era que algunas escenas necesitaban más densidad, contrapunto, polirritmia y líneas simultáneas.

La solución fue grabar por capas.

Una misma sección pequeña podía registrar varias escrituras diferentes en tomas independientes y posteriormente superponerse. Así aumentaba la complejidad conservando el carácter cercano del conjunto.

Es una decisión especialmente acertada para esta película.

El Pezón de Elena movie scene05

Elena está sola durante buena parte del metraje.

Una orquesta gigantesca habría introducido una escala externa al personaje.

Cuadrado consigue amplitud multiplicando el interior, no trayendo desde fuera una masa instrumental que lo ocupe todo.

Se escucha con particular claridad en Ataque a un grifo y una flor.

La primera parte estalla con unas cuerdas tensas y entrecortadas. Después, distintas capas se van acumulando hasta crear una sensación de confusión y agobio cada vez mayor.

La ira ha terminado.

Queda algo quizá peor:

La cabeza intentando averiguar qué acaba de suceder.

Francisco utiliza la acumulación rítmica para crear esa sensación de confusión.

El Pezón de Elena soundtrack detalle interior

Algo parecido ocurre en sentido contrario al final de La paz, al fin.

Es el corte más largo del álbum y el lugar donde varios materiales sembrados anteriormente encuentran una forma de convivencia.

No es necesario explicar aquí qué sucede en las imágenes para comprender la construcción musical.

El crecimiento es progresivo.

Regresan motivos.

Las capas de cuerda aumentan.

El violín solista recupera el centro.

Y cuando todo podría terminar en una enorme resolución sinfónica, la música comienza a retirarse.

Hasta callarse.

Francisco calculó ese último apagado para que la nota desapareciera justo antes de una respiración de Elena.

Después de una película que ha convertido el silencio en parte de su vocabulario, el último gesto importante de la partitura consiste precisamente en devolverle el silencio al personaje.

El Pezón de Elena movie scene06

El mar no tiene melodía: tiene textura

Hay otro bloque instrumental que merece detenerse.

El mar.

El compositor hace algo más físico que intentar escribir una melodía acuática o colocar arpegios ascendentes para indicarnos amablemente que estamos delante del océano.

En las escenas del mar y el faro, marimba, xilófono, vibráfono y arpa crean una textura inquietante y cambiante, capaz de sugerir el movimiento del agua sin caer en una imitación literal.

El mar y El faro adquieren así una identidad propia respecto al resto del score.

Hay fascinación.

También inquietud.

El agua puede ser un refugio, un recuerdo, una amenaza o una frontera y la instrumentación evita obligarnos a escoger una sola lectura.

El Pezón de Elena soundtrack interior detalle

Resulta muy eficaz porque la película utiliza el entorno de Isla Cristina como algo más que una localización bonita. El espacio participa en el estado de Elena. Gran parte del rodaje se desarrolló allí y la propia Silvia Acosta ha contado que el lugar tenía para ella resonancias personales relacionadas con su infancia.

Aquí las láminas hacen algo parecido a la luz sobre el agua:

Pequeños movimientos que nunca terminan de permanecer quietos.

Dentro de un score dominado por cuerda y maderas, ese cambio tímbrico consigue que el mar pueda reconocerse incluso con los ojos cerrados.

El Pezón de Elena movie scene07

Veinte cortes para desaparecer, romperse y empezar a regresar

La organización del álbum resulta muy buena porque mantiene la progresión de la película sin convertir la escucha autónoma en una sucesión de fragmentos funcionales.

El comienzo es muy conciso.

Elena dura apenas 53 segundos y presenta el núcleo identitario antes de que Haciendo la maleta permita desarrollarlo con mayor espacio.

Después llega La huida.

La palabra ya dice bastante.

El Pezón de Elena soundtrack galleta cara b

La música gana movimiento y abandona parte de la quietud inicial. Pero la partitura todavía no se entrega a una trayectoria ascendente. El duelo acaba de empezar y cualquier intento de dibujar una progresión ordenada sería falso.

Por eso aparecen después los tres "encuentros", repartidos estratégicamente a lo largo del disco:

Primer encuentro.

Segundo encuentro.

Tercer encuentro.

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Más alla de servir como una numeración narrativa, sirven de puntos de referencia dentro de un álbum donde otros motivos se transforman constantemente. Entre ellos se acumulan objetos, espacios, impulsos y fracturas.

Pequeños tesoros - la playa.

Unas gafas con corazón.

El abrazo al árbol.

El mar.

Vistiendo la maleta.

Ataque a un grifo y una flor.

Abandono.

Cristales rotos.

El faro.

Cuando llegamos al corte que da título a la película, El pezón de Elena, el álbum ya ha enseñado suficiente vocabulario para que Cuadrado pueda combinar materiales sin necesidad de introducir continuamente ideas nuevas.

El Pezón de Elena movie scene08

Aquí algunos de los motivos asociados a la búsqueda y el desbordamiento adquieren una dimensión mucho mayor, construidos mediante un crescendo de densidad instrumental y tensión armónica. Francisco explica que esos mismos materiales aparecen en diferentes puntos de la historia porque comparten un impulso interior aunque las circunstancias visuales sean distintas.

Esa es posiblemente la mejor manera de entender la partitura completa.

No sigue acontecimientos. Sigue impulsos.

Entonces llega La paz, al fin.

Como si fuera una reorganización.

Lo que encuentra Elena es una manera distinta de permanecer junto a aquello que ha perdido.

Y la música hace exactamente lo mismo con sus temas:

Aprende a colocarlos de otra manera.

El Pezón de Elena movie scene09

Dolby Atmos: el espacio alrededor de una mujer que no habla

En la propuesta de Esteban Magaz, donde la ausencia de diálogos obliga a que imagen, interpretación, música y sonido compartan buena parte del peso narrativo, música y diseño sonoro podían haberse convertido fácilmente en competidores.

Ocurre con facilidad.

Si no hay diálogos, alguien puede caer en la tentación de pensar que hay metros cuadrados disponibles para llenarlos.

Francisco Cuadrado y el diseñador de sonido Mikel Castells tomaron otra dirección.

Ambos defendieron que la película se mezclara en Dolby Atmos, entendiendo el espacio tridimensional como parte de la narración. La mezcla musical comenzó en Tempo Estudios junto a Jaime "Shimo" Cuadrado y el trabajo final se realizó en TransPerfect Studios de Barcelona.

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Francisco explica que la clave estuvo en combinar micrófonos directos de cada instrumento con reverberación multicanal.

El objetivo era mantener cerca la pequeña formación mientras el espacio podía crecer alrededor de ella.

Eso es fundamental.

Atmos no convierte automáticamente una banda sonora en algo mejor porque una flauta aparezca por encima de tu cabeza.

Aquí tiene sentido porque El pezón de Elena está obsesionada con la relación entre persona y espacio.

Habitaciones. Playa. Bosque. Mar. Recuerdos asociados a lugares.

Y una protagonista cuyo silencio obliga a prestar atención a todo lo que ocurre alrededor de su cuerpo.

El trabajo de sonido utiliza incluso respiraciones, movimientos y pequeños detalles de la interpretación de Silvia Acosta como parte de esa construcción. Cuadrado ha destacado cómo Mikel Castells aprovechó el espacio tridimensional y esos elementos mínimos para integrar sonido y música.

El Pezón de Elena movie scene12

El resultado consiste en buscar estar con Elena dentro de cada lugar.

Esto también explica por qué Cuadrado quiso grabar el ensemble en Tempo Estudios, trabajando con músicos jóvenes profesionales de Sevilla en lugar de desplazarse a una gran orquesta extranjera. Quería dirigir personalmente, explicar a los intérpretes qué sucedía en cada escena y conservar tiempo para trabajar la intención de las frases.

Una producción andaluza.

Músicos andaluces.

Una historia rodada en buena medida en Huelva.

Hay una coherencia territorial que se escucha en cómo se hizo.

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Después de toda una película sin palabras, aparece una canción

Y entonces sucede algo que, después de una película construida sin diálogos, adquiere un peso enorme.

Al terminar El pezón de Elena, por fin escuchamos palabras.

Llegan en El lugar de tus recuerdos, una canción concebida expresamente para la película y cuyo origen lleva principalmente la firma de Adriana Moragues, a quien Francisco Cuadrado define como el verdadero alma mater del tema. Cuadrado colaboró en la composición, realizó toda la orquestación y asumió la producción, mientras que Carmen Escudero presta la voz que termina convirtiendo esas palabras en el último impulso emocional de la historia.

El punto de partida de Moragues fue tan sencillo como difícil. Después de ver la película se preguntó qué palabras podían condensar aquello que acababa de contemplar.

La primera idea que apareció fue la búsqueda de la calma.

Adriana percibió en Elena a una mujer atravesada por el duelo, alguien de cuya vida parecía haberse marchado la paz. Esa idea la condujo hacia otro lugar. Pensar que algunas de las herramientas que necesitamos para afrontar la ansiedad, recomponernos y recuperar cierto equilibrio pueden encontrarse dentro de nosotros mismos.

De ahí nace uno de los versos que mejor concentra el sentido de la canción:

Quizás solo busco un lugar que llevo dentro

La frase adquiere una dimensión especial después de haber acompañado a Elena durante toda la película. Hasta entonces, la partitura de Francisco Cuadrado se había acercado a su mundo interior mediante motivos, silencios, cambios de instrumentación, impulsos y recuerdos. La canción recoge ese recorrido y, por primera vez, permite que algunas de esas emociones encuentren palabras.

Recoge aquello que la película había dejado abierto y lo concentra en unas pocas palabras.

Y el proceso tuvo además una consecuencia inesperada para su propia autora. Mientras escribía la letra y comenzaba a esbozar la melodía, Moragues empezó a sentir parte de esa misma calma que estaba buscando para Elena y que ella también necesitaba en aquel momento de su vida. La creación terminó recorriendo así el camino inverso. Una canción nacida para comprender a un personaje empezó a transformar también a quien la estaba escribiendo.

Carmen Escudero encontró precisamente en ese "lugar que llevo dentro" el punto desde el que abordar su interpretación.

Para cantar cerró los ojos y trató de acercarse emocionalmente a Elena. Entendió ese lugar interior como un espacio de paz, conciencia, amor, presencia y esencia, un refugio donde el miedo y el dolor pueden perder por unos instantes parte de su peso.

Desde ahí quiso cantar, en sus propias palabras, "con el alma" a una madre atravesada por el dolor.

Su intención era que la voz pudiera llegar hasta Elena como un abrazo, un beso o una caricia para el corazón. Una interpretación donde muerte y vida, tragedia y renacimiento, rendición y aceptación pudieran convivir dentro de la misma canción.

Ese planteamiento explica también el recorrido vocal de Escudero. La cercanía inicial va creciendo hasta alcanzar una expresión mucho más abierta y desgarrada, como si la canción necesitara atravesar primero el dolor antes de encontrar ese otro lugar del que habla su letra.

Francisco Cuadrado termina de integrarla en el cuerpo musical de la película mediante la orquestación y la producción. La grabación conserva la misma formación instrumental de la banda sonora, incorpora la guitarra flamenca de Pablo Margallo y la percusión de Doncho Montero, y recupera en su puente el leitmotiv de Elena.

La palabra aparece así después de que la música haya pasado toda la película preparándole un lugar.

Adriana convierte la búsqueda de calma en letra y melodía. Francisco la enlaza con el recorrido musical que hemos escuchado hasta entonces. Carmen transforma ese material en consuelo, aceptación y una posibilidad de renacimiento.

Creación, narración e interpretación terminan encontrándose en la misma pieza.

El propio título encierra además una doble lectura. Alude al lugar donde permanecen los recuerdos de quien ya no está y, al mismo tiempo, a ese espacio íntimo en el que cada espectador guarda aquello que la película ha despertado en él.

Durante buena parte de El pezón de Elena hemos acompañado a una mujer intentando encontrar una manera de convivir con su ausencia.

La canción final la acompaña un poco más lejos.

Hasta ese lugar interior donde, después de atravesar el dolor, quizá pueda empezar a aparecer algo parecido a la calma.

Una edición física levantada desde dentro del propio proyecto

La banda sonora de El pezón de Elena cuenta además con una edición en vinilo particularmente vinculada a su compositor.

Francisco Cuadrado ha impulsado directamente una tirada de 300 copias, realizada con el apoyo de la productora y concebida inicialmente, en su mayor parte, como material promocional asociado a la película.

El Pezón de Elena soundtrack vinilo cara a

Una pequeña cantidad se ha reservado para una posible comercialización posterior, aunque en el momento de publicar esta reseña todavía no está definido cómo se pondrán a disposición del público esas unidades. Por eso conviene hablar de una edición física limitada y autoproducida, no de un lanzamiento comercial convencional que pueda adquirirse ya de manera general.

El propio Cuadrado está participando de forma directa en buena parte del proceso con la edición, el almacenamiento, el embalaje, la distribución y los envíos. Una implicación que encaja bastante bien con la cercanía que atraviesa todo el proyecto, desde la grabación con músicos de Sevilla hasta la producción de una partitura que siempre ha buscado permanecer cerca de Elena.

Esta edición permite contemplar El pezón de Elena convertido finalmente en objeto.

Después de una película construida alrededor de recuerdos, objetos y pequeñas cosas capaces de conservar una enorme carga emocional, resulta especialmente apropiado que su música haya terminado encontrando también un soporte que pueda sostenerse entre las manos.

Ecos de partitura

Francisco Cuadrado lleva más de dos décadas trabajando entre composición y diseño sonoro, con más de un centenar de producciones para cine, televisión, videojuegos, teatro, danza y otros formatos audiovisuales. Esa doble formación ayuda especialmente a comprender El pezón de Elena, por su manera de pensar la música nunca parece completamente separada del sonido que la rodea.

En esta ocasión, además, la partitura ha exigido una responsabilidad narrativa poco frecuente.

Porque cuando aparece la música, tiene que decidir cuánto decir.

Ese matiz cambia todo.

Francisco cuenta que, al construir la película, pensaba en la posibilidad de que cada espectador completara mentalmente su propio diálogo. La música se acerca a Elena, aunque procura no resolverla. Puede orientarnos hacia lo que está viviendo y, al mismo tiempo, dejar que nuestros recuerdos ocupen una parte del espacio.

Eso coincide con la experiencia de enfrentarse a la película por primera vez.

El silencio inicial puede generar cierta resistencia. Estamos acostumbrados a que los personajes nos faciliten instrucciones: esto me duele, esto recuerdo, esto quiero.

Silvia Acosta no dispone de ese salvavidas.

Y está inmensa.

Poco a poco dejas de echar de menos las palabras porque su interpretación, la fotografía de Jesús Perujo, el montaje, el sonido y la música ya han construido otra gramática.

La película habla del duelo con dureza y evita convertirlo en una línea pedagógica con cinco estaciones perfectamente señalizadas.

Hay rabia.

Hay absurdo.

Hay conductas que quizá no comprendamos inmediatamente.

Hay recuerdos que llegan sin ser invitados.

Hay lugares capaces de hacer daño.

Y también pequeñas cosas capaces de abrir una rendija.

Por eso resulta una película necesaria.

No porque pretenda explicar cómo debe vivirse una pérdida.

Precisamente porque se niega a hacerlo.

Cuadrado entiende esa misma frontera.

Su música acompaña a Elena, se retira, vuelve, cambia de instrumento, recupera motivos y en ocasiones se queda a una distancia prudente.

No pronuncia por ella la frase que falta.

Hace algo más difícil.

Nos permite escuchar el lugar donde esa frase podría estar.

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    ¿Por qué nace Todo Soundtrack?

    Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.

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    "Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.

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