Banda sonora WUTHERING HEIGHTS Anthony Willis
Aquí están los detalles de la banda sonora de WUTHERING HEIGHTS Anthony Willis editada por Music on Vinyl.
Descubre todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras de Music on Vinyl, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.
Wuthering Heights
Original Motion Picture Score


Edición LP vinilo en color marmoleado blanco y rojo
Edición limitada en vinilo de 180 gramos
Incluye encarte con notas del compositor
Precio: 30,99 euros
Fecha de salida: 4 de diciembre de 2026
Anthony Willis compone un amor que intenta ascender y siempre vuelve a caer
Hay una idea musical escondida dentro de Wuthering Heights que explica mejor la relación entre Cathy y Heathcliff que cualquier descripción sobre pasiones tormentosas.
La melodía intenta subir.
Y cae.

Los acordes, mientras tanto, hacen el recorrido contrario.
Anthony Willis construyó así una parte esencial del tema principal de Wuthering Heights, la adaptación de Emily Brontë escrita y dirigida por Emerald Fennell, con Margot Robbie y Jacob Elordi al frente del reparto. En So Kiss Me And Be Damned, uno de los momentos centrales de la partitura, el compositor deja que la melodía descienda mientras la armonía asciende. La música parece buscar constantemente un lugar al que nunca termina de llegar.
Es difícil imaginar una formulación más apropiada para Cathy y Heathcliff.
El tercer trabajo conjunto entre Fennell y Willis, después de Promising Young Woman y Saltburn, podría haber acudido al repertorio habitual de una adaptación de Cumbres borrascosas con romanticismo abundante, grandes cuerdas, niebla musical sobre los páramos y algún vendaval convenientemente colocado.
Willis encuentra algo mucho más interesante. Su partitura tiene barro bajo las uñas.
Hay cuerdas ásperas, percusión que parece anticipar desgracias, guitarras frotadas con arco, banjo, arpa, dulcimer, flautas, piano, voces y un tema amoroso que conserva algo de vieja canción inglesa.
Pero, sobre todo, hay tres mundos que nunca terminan de pertenecer al mismo lugar.
Wuthering Heights.
Thrushcross Grange.
Y Cathy con Heathcliff.
Ahí empieza la verdadera película musical.

23 temas en digital, 15 en vinilo: dos maneras de recorrer la misma historia
La edición digital publicada por Milan Records presenta 23 cortes y algo más de 64 minutos de música. Incluye el recorrido completo del score y termina con dos piezas de síntesis, Wuthering Heights Suite y Thrushcross Grange Suite.
El vinilo toma otra decisión.
At The Movies reduce el álbum a 15 pistas y aproximadamente 44 minutos y medio, distribuidos en un único vinilo.
Y el recorte no consiste en eliminar sencillamente los últimos temas.
La cara A comienza con C & H e inmediatamente introduce Wuthering Heights Suite, que en el álbum digital ocupa el puesto 22. Después recupera buena parte del desarrollo central con Again & Again, A Very Important Family, Thrushcross Mirage, Kitten In Clover, Isabella's Dollhouse, Dog In A Manger, You're Not Enough For Her! y Wounded Swallow.
La cara B queda reservada a cinco piezas mucho más extensas:
So Kiss Me & Be Damned.
This Is How He Loves You?.
I Will Wait For You.
I've Never Believed You!.
Be With Me Always.
Quedan fuera ocho cortes de la edición digital:
The Kindest Man Alive, I Cannot Play With You!, Watch Me Grope For Them!, Shall I Come Fetch You?, Nelly's New Position, Mrs. Heathcliff, It Is My Name y Thrushcross Grange Suite.
La selección física, por tanto, cambia el equilibrio del álbum.
Condensa buena parte del material inicial manteniendo varios de los temas que definen Thrushcross y reserva prácticamente toda la segunda cara para el tramo donde la relación entre Cathy y Heathcliff alcanza su mayor peso.
El resultado, en cambio, sí puede escucharse como una versión más concentrada del recorrido dramático.
Y resulta curioso que el vinilo conserve la suite dedicada a Wuthering Heights y prescinda de la de Thrushcross Grange.

Tres mundos musicales para una historia donde nadie termina de pertenecer a ninguno
Anthony Willis y Emerald Fennell organizaron la partitura alrededor de tres territorios claramente diferenciados.
Wuthering Heights debía resultar áspero, incómodo y poco acogedor.
Thrushcross Grange tenía que seducir.
Y la música de Cathy y Heathcliff debía contener aquello que ninguno de esos dos espacios podía ofrecerles y es una conexión verdadera.
Willis explica que Thrushcross debía parecer una caja de bombones resultando atractiva, delicada, tentadora y, finalmente, insuficiente para Cathy. La música de Heathcliff, en cambio, contiene mayor anhelo y una unión emocional mucho más profunda.
Ese planteamiento convierte las localizaciones en algo más que escenarios.
Cada casa tiene comportamiento musical.
En Wuthering Heights, las cuerdas se fuerzan hacia registros menos confortables, con sonidos más frágiles. Aparecen guitarras tocadas de forma poco convencional, graves que parecen gruñir y ritmos con algo de música popular inglesa deformada.
En Thrushcross la paleta cambia. Arpas. Dulcimer. Flautas. Sonidos más ligeros. Pequeñas figuras que brillan.

La primera impresión resulta mucho más agradable.
Pero Willis introduce suficientes irregularidades para que esa belleza nunca sea completamente fiable. Wuthering Heights representa la dureza, Cathy y Heathcliff, la calidez y Thrushcross, la atracción superficial.
Escuchando el álbum completo, esa división resulta muy útil porque evita que más de una hora de música quede reducida a una única temperatura romántica.
Willis puede cambiar de lugar sin abandonar la película.

C & H: una promesa infantil que la partitura se pasa toda la película intentando cumplir
C & H dura poco más de dos minutos.
Necesita muy poco tiempo para presentar el corazón de la partitura.
Willis compuso el tema alrededor del vínculo de Cathy y Heathcliff cuando todavía son niños y se prometen estar el uno para el otro. Fennell necesitaba que esa unión quedara fijada pronto porque la música tendría que regresar mucho después cargada con todo lo ocurrido entre medias.
La melodía tiene algo de himno antiguo.
El propio Willis explica que Emerald Fennell apreciaba esa cualidad casi perteneciente a una vieja canción inglesa cubierta de polvo, es decir, sencilla, melancólica y capaz de atravesar el tiempo.

Eso resulta fundamental.
El tema de Cathy y Heathcliff parece construido para ser recordado, no para impresionar.
Como si hubiera estado allí antes de que comenzara la película.
Esa sensación permite que la armonía pueda sobrevivir incluso cuando Willis retira la melodía. Hay escenas en las que conserva únicamente los acordes y seguimos reconociendo la relación.
La identidad está suficientemente arraigada para sobrevivir sin su rostro principal.
Y entonces llega I Will Wait For You.
Es uno de los retornos más importantes del álbum.
La promesa infantil de C & H reaparece mucho más tarde mientras Heathcliff escribe unas cartas que Cathy no recibe. Willis recupera la música del comienzo porque Fennell quería unir directamente ambos momentos con la inocencia de aquella promesa y la distancia que ahora separa a los personajes.
La misma música. Otro tiempo. Otra herida.
Esa es una de las grandes fortalezas de la partitura.
Willis hace avanzar la partitura dejando que los temas ya presentados acumulen memoria y cambien de significado a medida que regresan.

So Kiss Me And Be Damned: subir, caer y volver a intentarlo
Hay un momento donde toda esa arquitectura queda al descubierto.
So Kiss Me And Be Damned.
Cathy y Heathcliff finalmente cruzan una frontera que la novela de Brontë deja en otro lugar.
Fennell quería que la escena respirara esperanza.
Pero una esperanza contaminada.
Willis encontró la solución dentro del propio diseño del tema.
La melodía desciende.
Los acordes ascienden.
Una parte parece avanzar hacia arriba mientras la otra tira hacia abajo.
Y cada vez que la pieza intenta elevarse, vuelve a caer.
Es una decisión armónica que puede explicarse sin entrar en teoría musical porque su efecto es casi físico:
La música desea algo que no consigue alcanzar.

Eso evita que la escena se convierta en una victoria romántica.
Incluso cuando Cathy y Heathcliff parecen acercarse, la partitura conserva la sensación de que algo ya está escapándose.
Willis describe ese territorio como un punto intermedio entre esperanza y desesperación, calor y frío. Ese fue, según el compositor, uno de los objetivos principales que Fennell le marcó para toda la relación.
La pieza resulta especialmente importante dentro del vinilo porque abre la cara B.
Después de una primera cara donde hemos recorrido lugares, personajes, tensiones familiares y juegos de seducción, damos la vuelta al disco.
Y ahí están Cathy y Heathcliff.
Sin escapatoria.
Thrushcross Grange: una caja de bombones con algo extraño dentro
Si C & H representa la verdad emocional de la pareja, Thrushcross Grange ofrece algo mucho más resplandeciente.
Y bastante menos sólido.
Thrushcross Mirage, Kitten In Clover, Isabella's Dollhouse y Dog In A Manger forman uno de los grupos más reconocibles de la banda sonora.
Hay una ligereza deliberada.
Arpas y flautas permiten que la música parezca más refinada. El dulcimer añade pequeños destellos y determinadas figuras tienen algo de caja de música.
Todo resulta bonito.
Casi demasiado.
Dog In A Manger resume muy bien esa idea.
La pieza gira alrededor del vals de Thrushcross, construido inicialmente con tres arpas. Aparecen después el dulcimer, la flauta grave, voces muy suaves y nuevos elementos rítmicos. Conforme la escena se vuelve más incómoda, la música también pierde estabilidad. Entran graves más pesados y regresan texturas rugosas asociadas al mundo de Wuthering Heights.
La casa bonita empieza a enseñar las grietas.
Eso explica por qué Willis podía describir Thrushcross como una caja de bombones.
Es atractiva porque tiene que serlo.
Si desde el primer minuto sonara vacía o amenazante, Cathy jamás tendría motivos para dejarse seducir por ella.
La partitura debe permitir primero que nosotros también queramos entrar.
Luego ya descubrirá qué hemos comprado.

Wuthering Heights: folk inglés pasado por barro, madera y cuerda torcida
El mundo de Wuthering Heights trabaja casi en dirección contraria.
Uno de los ejemplos más claros aparece en The Kindest Man Alive, curiosamente una de las piezas eliminadas del vinilo.
Willis relaciona su percusión con una ejecución pública que Cathy acaba de presenciar. El golpe adquiere así una función psicológica. Aquello que ha visto continúa persiguiéndola mientras su padre vuelve a salir a beber y apostar.
Los violonchelos adquieren una presencia áspera.
La guitarra, tocada con arco, pierde cualquier amabilidad.
Las cuerdas permanecen muy cerca, casi pegadas al oído.
Y parte del material popular inglés aparece deformado hasta resultar familiar y desagradable al mismo tiempo.

A Very Important Family utiliza algunos de esos ingredientes de una forma más juguetona, incorporando incluso banjo.
Lo interesante es que Willis evita convertir lo rural en postal.
Su música popular tiene astillas.
Ese carácter queda condensado en Wuthering Heights Suite, que el vinilo coloca inmediatamente después de C & H.
La decisión funciona muy bien dentro del formato físico.
Primero escuchamos la relación.
Después, el lugar que va a ponerla a prueba.
La suite reúne buena parte de esa aspereza y permite que el LP conserve una representación amplia del mundo de Wuthering Heights aunque varios cortes del álbum digital hayan desaparecido.

El último acto: catorce minutos intentando llegar demasiado tarde
La segunda mitad de la cara B concentra el núcleo más doloroso de la partitura.
This Is How He Loves You?.
I Will Wait For You.
I've Never Believed You!.
Be With Me Always.
Willis trabajó el tramo final de la película prácticamente como una única pieza de unos catorce minutos, con apenas pequeñas interrupciones. Lo consideraba el corazón dramático del film y empezó a desarrollarlo relativamente pronto porque necesitaba que todo compartiera una misma respiración.
Hay urgencia.
Heathcliff cabalga.
La armonía avanza sin descanso.
Pero debajo permanece un deseo más lento.
Willis necesitaba que ambas velocidades coexistieran.
Cuando Heathcliff entra finalmente en la casa, la música se detiene momentáneamente y regresa poco a poco.
Un violonchelo aparece casi desnudo.
Pero ahora están en modo menor.

Después ese sonido comienza a transformarse en notas muy agudas y frágiles de las cuerdas, hasta adquirir una cualidad casi fantasmal.
La escala cambia continuamente.
Puede pasar de un gesto íntimo a uno de los momentos más grandes de toda la película y volver después a quedar reducida a una línea vulnerable.
Es precisamente ahí donde el tema principal termina completando aquello que llevaba intentando desde el principio.
En la coda, Willis invierte el comportamiento que habíamos escuchado anteriormente.
La melodía, que tantas veces descendía mientras la armonía buscaba elevarse, empieza finalmente a subir también.
Por primera vez ambas fuerzas avanzan en la misma dirección.
La música encuentra arriba lo que los personajes jamás pudieron sostener abajo.
Y todavía queda una última pieza.

Be With Me Always: una canción tradicional para imaginar la vida que nunca ocurrió
Be With Me Always cierra.
Willis recupera aquí Dark Eyed Sailor, melodía tradicional que ya había aparecido vinculada a Cathy.
Emerald Fennell quería que reapareciera de la forma más pura posible.
Piano sencillo.
Una sola mano.
Casi ningún adorno.
Cuerdas muy suaves alrededor.
Y después, progresivamente, una expansión mucho mayor.
La pieza nace de la inocencia de Cathy y Heathcliff cuando eran jóvenes.
Willis la relaciona con una posibilidad imposible:
La vida que podrían haber tenido si las cosas hubieran ocurrido de otra manera.

Por eso el crescendo final duele.
La música no celebra un destino.
Imaginarlo ya es suficiente.
Dentro del vinilo, Be With Me Always adquiere todavía más importancia porque es el último corte.
No tenemos después la Thrushcross Grange Suite de la edición digital.
No regresamos a aquella casa brillante.
Tampoco existe otra recapitulación.
El disco físico termina aquí.
Con Cathy y Heathcliff.
Como quizá siempre debió hacerlo.

Anthony Willis y Charli XCX: dos siglos distintos compartiendo la misma película
La música de Wuthering Heights tiene otra particularidad importante.
Charli XCX creó paralelamente un álbum de canciones originales para el proyecto, publicado por Atlantic Records, y varias de esas piezas tienen una presencia destacada en el montaje.
Willis tuvo que construir su score sabiendo que conviviría con esa música.
Y en lugar de levantar una pared entre ambos lenguajes, buscó puntos de contacto.
Cuando Fennell eligió House para la apertura, Willis añadió ritmo de carácter ritual, un coro grave, unas arpas en registros bajos y unas campanas tubulares para ampliar la escena.

También trabajó sobre una recuperación instrumental de Open Up, añadiendo cuerdas para enlazarla con el último acto.
Y tuvo que preparar musicalmente la entrada de Funny Mouth después de uno de los momentos centrales del tema de Cathy y Heathcliff.
Eso ayuda a explicar por qué la partitura puede utilizar materiales claramente ligados al pasado sin parecer una reconstrucción histórica.
Fennell quería una película con una identidad temporal mucho más libre.
Willis responde mezclando restos de tradición inglesa con formas de escritura contemporáneas.
Los personajes pertenecen al siglo XIX.
El deseo no tiene fecha.
Un solo LP para una partitura que originalmente ocupa más de una hora
At The Movies ha elegido una presentación bastante contenida para el estreno físico del score.
Un LP de 180 gramos.
Vinilo marmoleado blanco y rojo.
Edición limitada.
Encarte de cuatro páginas con notas de Anthony Willis.
Formato de 12 pulgadas.
El disco está interpretado por la London Contemporary Orchestra y fue grabado y mezclado en AIR Studios de Londres. Entre los músicos aparecen varios solistas de cuerda, arpa, flauta, dulcimer, guitarra y piano; la grabación y mezcla estuvieron a cargo de Nick Wollage.
La reducción a quince piezas puede generar una pregunta razonable para quien ya conozca el álbum digital.
¿Falta música?
Sí.
Casi veinte minutos.
Pero el formato físico conserva precisamente los dos pilares que más definen la partitura.
Por un lado, los diferentes mundos musicales: Wuthering Heights, Thrushcross y sus personajes.
Por otro, el largo arco de Cathy y Heathcliff.
La cara A reúne la mayor variedad de colores.
La B prácticamente abandona esa dispersión y se entrega al núcleo romántico.
Eso convierte el cambio de cara en algo casi dramático.
Primero conocemos el mundo.
Después pagamos las consecuencias.
Ecos de partitura
Wuthering Heights es la tercera colaboración entre Anthony Willis y Emerald Fennell.
La primera llegó con Promising Young Woman.
Después apareció Saltburn.
Las tres películas difícilmente podrían confundirse musicalmente.
Willis considera precisamente esa renovación una de las claves de su relación con la directora. Cada proyecto obliga a descubrir una nueva gramática en lugar de recuperar las soluciones de la película anterior.
Su formación ayuda a entender esa flexibilidad.
Nacido en Londres, pasó parte de su infancia como niño cantor en St George's Chapel, Windsor Castle, estudió composición en la Universidad de Bristol y posteriormente realizó estudios de posgrado en la University of Southern California. Antes de consolidarse como compositor principal trabajó junto a autores como John Powell, participando en producciones de gran escala.
Ese recorrido resulta apropiado para Wuthering Heights.
Willis conoce la tradición. Y sabe ensuciarla.
Puede utilizar una melodía con ecos de himno inglés y rodearla de cuerdas que parecen romperse.
Puede escribir un vals elegante y dejar que poco a poco aparezca algo incómodo detrás.
Puede transformar instrumentos populares en gestos amenazantes.
Y, cuando llega el momento, puede apartar todo eso y confiar en un piano tocando una melodía antigua.
La partitura termina teniendo mucho menos que ver con "sonar gótica" de lo que cabría esperar.
Su verdadera obsesión es la distancia.
Entre Wuthering Heights y Thrushcross.
Entre infancia y madurez.
Entre lo que Cathy elige y lo que desea.
Entre Heathcliff y una carta que nunca llega.
Entre dos líneas musicales que intentan ascender juntas y pasan buena parte de la película avanzando en direcciones contrarias.
Hasta que finalmente lo consiguen.
Demasiado tarde, naturalmente.
Esto sigue siendo Cumbres borrascosas.
Únete a nosotros en este viaje por la música de cine
Aunque aún estamos afinando los últimos detalles de nuestra exclusiva newsletter para ofrecerte la mejor experiencia, tu anticipada suscripción te garantizará que no te pierdas ninguna actualización, lanzamiento exclusivo o contenido especial.
Sobre los enlaces externos
En algunas reseñas de TodoSoundtrack encontrarás botones hacia sellos discográficos o tiendas especializadas donde localizar la edición comentada. Son enlaces editoriales incluidos para ampliar la información del lector y facilitar el acceso a lanzamientos físicos difíciles de encontrar.
TodoSoundtrack no es una tienda ni un escaparate de ofertas. Los enlaces externos se incorporan con criterio informativo y no alteran la valoración editorial de la banda sonora, la edición física ni el sello que la publica.
Otras preventas y lanzamientos de Music On Vinyl
¿Por qué nace Todo Soundtrack?
Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.
"Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.





