Banda sonora FORGOTTEN ISLAND Nathan Matthew David
Aquí están los detalles de la banda sonora de LA ISLA OLVIDADA (FORGOTTEN ISLAND Nathan Matthew David) editada por Mutant.
Descubre Forgotten Island soundtrack y todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras de Mutant, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.
Forgotten Island
Original Motion Picture Soundtrack MBM-126


Edición 2xLP en vinilo de 140 gramos de color exclusivo
También en CD y casete
Precio: 46,95 euros
Fecha de salida: Noviembre de 2026
Nathan Matthew David abre una isla de recuerdos, mitología filipina y vinilo de color
Forgotten Island, la nueva película de DreamWorks Animation, coloca a Jo y Raissa en una aventura donde la memoria, la fantasía y la cultura filipina no funcionan como simple decoración exótica, sino como raíces vivas de un mundo que pide ser escuchado antes de ser explicado.

Mutant presenta el estreno en formato físico de la banda sonora original de Forgotten Island, compuesta por Nathan Matthew David.
La edición llega en 2LP de vinilo de color de 140 gramos, con CD y casete como formatos complementarios, y reúne una ambiciosa selección de 38 cortes donde conviven score, canciones originales y voces de enorme peso: BINI, H.E.R., Liza Soberano, SB19, Sophia Laforteza, Ruby Ibarra, Nico Santos, Guapdad 4000, P-Lo y Lea Salonga.
El lanzamiento en vinilo viene alojado en una O-card con barniz puntual, una solución visual que apunta a ser una pieza de estantería con una gran presencia propia. La variante es Teal & Purple, colores que encajan de maravilla con una película con una isla, fantasía, memoria y mundos paralelos.

El álbum también se publica en CD y casete, lo que permite varios tipos de coleccionista: quien quiera el objeto grande y vistoso, quien prefiera el formato compacto y quien busque ese pequeño fetiche magnético.
La banda sonora digital está anunciada para el 18 de septiembre, mientras que el formato físico llegará después. En total son 38 cortes, repartidos en cuatro caras, con todas las piezas atribuidas a Nathan Matthew David salvo las canciones interpretadas por artistas invitados.
Nathan Matthew David y el corazón filipino de la película
Desde el inicio, los cineastas Joel Crawford, Januel Mercado y Mark Swift entendieron que la música debía hacer mucho más que empujar la aventura. Tenía que llevar al público al mundo de Jo y Raissa, respetando la historia, la textura y el espíritu de las influencias filipinas que sostienen la película.

Nathan Matthew David aparece así como colaborador esencial. Su partitura se plantea como una llave cultural y narrativa. Forgotten Island necesita sonar a amistad, a pérdida, a asombro, a criaturas del folclore filipino y a ese territorio donde la infancia y la memoria conviven.
El resultado tiene una riqueza poco común con criaturas míticas, canciones pop, suites finales y un diálogo constante entre lo íntimo y lo fantástico. La música parece construida para que la isla tenga voz propia, como si cada rincón recordara algo que los personajes han olvidado.
Cara A: Jo, Raissa y una puerta hacia otro mundo
La cara A abre con BRB, interpretada por H.E.R. y Liza Soberano, voces protagonistas de Jo y Raissa. Que el álbum empiece con ellas tiene todo el sentido del mundo ya que antes de la isla, antes de las criaturas y antes de la gran fantasía, está la relación entre dos amigas.

La canción funciona como entrada directa a ese vínculo.
Después llegan Pasakalye, Tayo Na, Lola y Tadhana, temas que sitúan la escucha en un espacio cultural muy concreto. Pasakalye sugiere callejón o entrada; Tayo Na tiene impulso de una invitación; Lola invoca la figura de la abuela, tan central en muchas narraciones familiares; Tadhana trae la idea del destino.
La cara incluye también A Parallel World, interpretada por BINI, una de las grandes bazas del álbum. La canción ya nace con vocación de emblema al ser pop filipino dentro de una película global de DreamWorks, ligada al viaje de Jo y Raissa y a esa idea de mundo paralelo que atraviesa el relato.

El tramo se completa con Never Tear Us Apart, interpretada por Sophia Laforteza, Nakalimutan, Susmaryosep! Hay Naku! Maanghang!, Salbahe Ako, de Carl Angelo y Ruby Ibarra, Ninakaw Sa Akin, con Nathan Matthew David y Lea Salonga, y Batiba.
Cara B: Sarimanok, SB19 y criaturas que no llaman antes de entrar
La cara B comienza con Sarimanok, nombre de un ave legendaria de la tradición maranao, y continúa con Mga Kababayan, interpretada por SB19. La inclusión del grupo añade otro pilar P-pop al álbum, reforzando el carácter de celebración musical filipina.

Aparecen después Bungi, King Truffle Wuffle y Prince Mermahn, con Nathan Matthew David y Nico Santos, tema que apunta a una zona más juguetona, quizá incluso delirante, del universo de la película.
Jerk in the Box, de nuevo con H.E.R. y Liza Soberano, devuelve el foco a las protagonistas, mientras Double Up, de Guapdad 4000 con P-Lo, suma otra textura urbana al conjunto. Luego llegan Kapre, If We Remember, Magnanakaw, con Lea Salonga, y Raww’s Confession.
Kapre remite a otra figura muy reconocible del folclore filipino: el gigante asociado a los árboles. En un álbum que habla de memoria, amistad y criaturas, estos nombres funcionan como puertas culturales. Cada título abre una leyenda, una sombra, una imagen que amplía la isla desde dentro.

Cara C: robo, regreso y amistad olvidada
La cara C entra en una zona más dramática del recorrido con Hulihin, It Was You, Balik, All of Them, One Last Deal, Forgotten Friendship, I’m So Sorry, Apo, Without You, Memories Are Magic, Bahagi Mo y Paalam, Nakali.
Aquí la banda sonora parece abandonar parte del brillo inicial para entrar en el territorio de la pérdida y la reparación. It Was You, Forgotten Friendship y Without You sugieren grietas entre Jo y Raissa.
Balik, interpretada por Nathan Matthew David con Lea Salonga, introduce la idea de volver, regresar y recuperar algo que quizá ya cambió de forma.

I’m So Sorry, Apo tiene un peso especial. Apo puede funcionar como forma de respeto hacia una persona mayor o figura querida, y el título suena a disculpa con raíces familiares. En una película que busca honrar lo filipino desde la música, estos matices importan ya que hablan de afecto, respeto, culpa y herencia.
Memories Are Magic parece casi una declaración de la película. La memoria no aparece como archivo muerto, sino como fuerza capaz de transformar el mundo. Y Bahagi Mo, otra colaboración con Lea Salonga, añade una idea preciosa que es ser parte de alguien y pertenecer a una historia compartida.
Cara D: suites, manananggal y un mundo paralelo reimaginado
La cara D funciona como cierre de gran formato. Incluye Jo and Raissa Suite, Ang Mananaggal Suite, interpretada por Nathan Matthew David con Lea Salonga, Batiba Suite y A Parallel World (Amping Mix), con BINI y Lea Salonga.

Las suites finales son una señal clara de arquitectura musical. Jo and Raissa Suite permite condensar el vínculo central de la película, mientras Batiba Suite y Ang Mananaggal Suite dan espacio a las criaturas y mitos que sostienen el imaginario del film.
La presencia de Lea Salonga en la suite del manananggal resulta especialmente potente. El manananggal, criatura del folclore filipino, pertenece a un territorio de horror, transformación y vuelo nocturno. Que Salonga, voz histórica de la animación y el musical, participe en ese material añade una capa fascinante con su belleza vocal al servicio de una figura inquietante.
El cierre con A Parallel World (Amping Mix), interpretado por BINI con Lea Salonga, está pensado como broche de celebración. Amping se lee como una expresión de cuidado y de despedida protectora. Después de tanta memoria, criatura y amistad puesta a prueba, terminar con una versión reimaginada de A Parallel World convierte el disco en una vuelta al corazón del relato.
Canciones filipinas para una película global
Uno de los aspectos más atractivos de Forgotten Island es cómo su banda sonora reúne nombres de enorme alcance dentro y fuera de Filipinas. BINI y SB19 representan el empuje internacional del P-pop; H.E.R. y Liza Soberano vinculan la música con las voces protagonistas; Lea Salonga aporta una dimensión histórica dentro de la animación y el teatro musical; Ruby Ibarra, Carl Angelo, Nico Santos, Guapdad 4000, P-Lo y Sophia Laforteza amplían el mapa sonoro.
La mezcla sugiere una integración narrativa con canciones de personaje, cortes de score, piezas mitológicas, suites y versiones alternativas. Es decir, un álbum construido como un viaje, no como recopilatorio caprichoso.
Esa decisión le da valor al 2LP. En vinilo, pasar de cara A a cara D permite sentir el álbum como una travesía.
El objeto Mutant con fantasía, memoria y color
Mutant ha encontrado en Forgotten Island un título que pide a gritos formato físico. Un doble vinilo de color, con O-card barnizada, encaja muy bien con una película animada donde la identidad visual y musical parecen ir de la mano.
El atractivo está en el conjunto con el estreno en formato físico, 2LP de 140 gramos, color exclusivo, CD, casete, 38 cortes y un reparto musical que convierte el álbum en una pieza de diálogo entre DreamWorks, música filipina contemporánea, mitología y canción pop.
La variante Teal & Purple resulta muy sugerente: azul verdoso y púrpura para una isla que parece moverse entre agua, noche, magia y recuerdo. Un color para la aventura; otro para lo que se esconde detrás.
Ecos de Partitura
Forgotten Island puede convertirse en una de esas bandas sonoras de animación donde el score y las canciones no compiten, sino que se responden. Nathan Matthew David sostiene el mundo de Jo y Raissa desde la música original, mientras los artistas invitados amplían la identidad cultural del filml.
El uso de términos, criaturas y voces filipinas apuntan a una película que quiere que su música hable desde un lugar concreto. Eso le da personalidad frente a tantas bandas sonoras de animación global que podrían pertenecer a cualquier mundo inventado.
La edición de Mutant suma además un valor físico claro. Forgotten Island tiene pinta de pieza llamada a crecer con el tiempo. De esas que quizá al principio parecen "la de la película nueva" y años después se recuerdan como el disco donde una generación escuchó por primera vez muchos nombres, lenguas y mitos.
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¿Por qué nace Todo Soundtrack?
Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.
"Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.





