Bandas sonoras DAVID COPPERFIELD Malcolm Arnold y GREAT EXPECTATIONS Maurice Jarre

Aquí están los detalles de las bandas sonoras de DAVID COPPERFIELD Malcolm Arnold y GREAT EXPECTATIONS Maurice Jarre editadas por Quartet Records.

Descubre todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras de Quartet, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.

David Copperfield / Great Expectations

Music for the Wolrd of Charles Dickens QR631


DAVID COPPERFIELD y GREAT EXPECTATIONS soundtracks
Quartet Records Logo lanzamientos

Edición CD limitada a 500 unidades

Incluye notas de Jon Burlingame

Precio: 17,95 €

Malcolm Arnold y Maurice Jarre abren el baúl televisivo de Dickens en CD

Charles Dickens y sus novelas tienen niños perdidos, abogados grises, casas detenidas en el tiempo, caballeros endeudados, trenes de destino incierto, amores mal dirigidos y personajes capaces de entrar en una habitación dejando detrás un perfume literario de tres capítulos.

Era cuestión de tiempo que la televisión británica encontrara en ese universo un territorio perfecto para la música.

DAVID COPPERFIELD logo title

Quartet Records reúne por primera vez en CD los programas originales en LP de dos adaptaciones televisivas dickensianas: David Copperfield (1971), con música de Malcolm Arnold, y Great Expectations (1974), con partitura de Maurice Jarre.

Dos novelas, dos compositores enormes y dos maneras muy distintas de mirar a Dickens desde la pantalla pequeña, cuando la televisión aún se tomaba la literatura como quien abre un volumen encuadernado con respeto.

CD limitado a 500 unidades

La edición se presenta en CD, limitada a 500 unidades, con 24 cortes y una duración total de 66:51.

El álbum no ofrece reconstrucciones completas ni material inédito de sesión, sino algo igualmente valioso para el coleccionista y es la recuperación de los programas originales editados en LP, ahora reunidos en un solo compacto.

GREAT EXPECTATIONS logo title

El trabajo de restauración y remasterización corre a cargo de Chris Malone, utilizando las mejores fuentes disponibles. En el caso de David Copperfield, el máster original del álbum no pudo localizarse pese a los esfuerzos realizados, así que la restauración se llevó a cabo a partir de varias copias de vinilo en estado excelente.

El libreto incluye un ensayo de Jon Burlingame, escritor, periodista especializado en música de cine y experto en música televisiva. Su presencia es especialmente oportuna porque estas dos partituras pertenecen a un terreno muchas veces menos visible que el cine: la gran música escrita para televisión.

Malcolm Arnold: David Copperfield y la humanidad como melodía

La primera mitad del CD está dedicada a David Copperfield, con doce cortes compuestos por Malcolm Arnold.

DAVID COPPERFIELD poster quad

Arnold parecía especialmente dotado para una novela como David Copperfield. Dickens cuenta ahí una vida entera en movimiento: infancia, pérdida, aprendizaje, viajes, amistad, amor equivocado, amor verdadero y ese raro proceso por el que una persona descubre quién es después de haber sido empujada muchas veces por otros.

La música de Arnold traduce ese recorrido con una claridad melódica muy británica, cálida sin ablandarse y elegante sin ponerse rígida.

The Child David sugiere la vulnerabilidad del protagonista desde la infancia, mientras Stage to Yarmouth and Theme for Agnes abre el paisaje hacia el viaje y hacia una de las presencias afectivas centrales del relato.

DAVID COPPERFIELD movie scene

Arnold no necesita grandes aspavientos para dibujar ese mundo. Le bastan líneas limpias, orquestación transparente y una nobleza íntima que parece entender a Dickens desde dentro.

Mr. Micawber aporta una sonrisa imprescindible. En Dickens, incluso la miseria suele venir acompañada de personajes capaces de iluminar la página con una frase absurda o una confianza suicida en el porvenir. Arnold recoge ese tono con ligereza. Micawber puede ser cómico, sí, pero también es humano hasta las últimas consecuencias.

Agnes, Dora y el viaje sentimental de David

Uno de los grandes encantos de la sección dedicada a David Copperfield está en cómo la música distingue los afectos del protagonista.

DAVID COPPERFIELD poster

The Affection of David For Agnes, Love Theme for Dora, Agnes and David y David’s Love For Agnes and End Title trazan una geografía sentimental donde cada personaje ocupa un lugar distinto.

Dora pertenece al amor de juventud, a la fascinación, al impulso luminoso y algo ingenuo. Agnes, en cambio, representa una forma más honda de compañía, comprensión y destino sereno.

Arnold escribe para ambas sin convertir el contraste en una lección de moral subrayada. Deja que la música camine con David, que se equivoque con él y que termine encontrando otra clase de verdad.

DAVID COPPERFIELD movie poster

El cierre con David’s Love For Agnes and End Title tiene esa cualidad de llegada que Dickens manejaba tan bien, no un triunfo estruendoso, más bien el descanso de quien ha atravesado demasiados capítulos para descubrir que el hogar no siempre estaba donde creyó buscarlo.

Arnold compone ese final con una delicadeza que resume el espíritu de su aportación con melodía, humanidad y una confianza profunda en la narración.

Maurice Jarre: grandes esperanzas, grandes sombras

La segunda mitad del álbum cambia de temperatura con Great Expectations, compuesta por Maurice Jarre.

GREAT EXPECTATIONS quad poster

Si David Copperfield tiene mucho de formación vital, Great Expectations avanza hacia un territorio más oscuro, de deseo de ascenso, vergüenza de origen, amor idealizado, manipulación, culpa y una casa donde el tiempo se ha quedado a pudrirse sobre una tarta nupcial.

Jarre, conocido por partituras de gran escala, se mueve aquí en un registro más íntimo, atento al matiz y a la atmósfera.

Great Expectations establece el tono con una elegancia contenida, mientras On the Way to Satis House prepara la entrada en uno de los lugares más inquietantes de Dickens.

Satis House no es una simple mansión. Es una trampa de memoria, un teatro congelado donde Miss Havisham ha convertido su abandono en religión privada.

GREAT EXPECTATIONS movie scene

Miss Havisham permite a Jarre entrar en esa zona espectral sin caer en el exceso gótico. La música sugiere ruina, obsesión y una tristeza tan antigua que ya casi parece formar parte del mobiliario. En manos menos sutiles, el personaje podría sonar como una aparición de manual. Jarre prefiere insinuar el daño, dejar que la herida respire bajo los encajes viejos.

Pip, Estella y Magwitch: identidad, deseo y deuda

Pip Esquire introduce el sueño de transformación social. Pip quiere dejar atrás lo que fue, y Dickens convierte ese deseo en una maquinaria cruel ya que cuanto más intenta elevarse, más se aleja de sí mismo. Jarre escribe con sobriedad para ese cambio de identidad, evitando convertirlo en simple ascenso triunfal.

Estella es uno de los centros naturales de la partitura. Ella no es únicamente objeto de amor, sino instrumento moldeado por el resentimiento de Miss Havisham. Jarre debía escribir para una belleza distante, herida antes de poder elegir, educada para romper.

GREAT EXPECTATIONS movie poster

Su música puede sugerir atracción, frialdad y pena sin resolver del todo ninguna de las tres.

The Convict Magwich devuelve el relato al origen fangoso de la novela con el niño Pip, el cementerio, el convicto, el miedo y una deuda que tardará años en mostrar su verdadera forma. Jarre encuentra ahí una veta más grave, marcada por destino y revelación. Magwitch es la gran grieta moral que reorganiza la vida de Pip.

A Sick Fancy (Magwich’s Death) y Beyond Friendship llevan el álbum hacia su cierre con una mezcla de compasión y desencanto. Great Expectations es una novela sobre ilusiones rotas, pero también sobre la posibilidad de mirar por fin sin disfraz.

Jarre acompaña ese proceso con una música que parece quitar capas en lugar de añadirlas.

Dos Dickens, dos compositores, dos formas de escuchar la televisión

Lo más atractivo de este álbum está en el contraste entre Arnold y Jarre. Ambos trabajan sobre Dickens, ambos componen para televisión y ambos escriben desde una sensibilidad orquestal refinada, pero sus respuestas son muy distintas.

Arnold mira David Copperfield desde la luz humana del relato, desde la melodía clara, el cariño por los personajes y la continuidad de una vida que avanza a través de encuentros memorables.

Jarre, en Great Expectations, parece más interesado en la penumbra moral, en el peso de las casas, en las relaciones y en ese deseo de convertirse en otro que termina por dejar a Pip frente a sus propias ruinas.

Esa diferencia convierte el CD en una pequeña sesión doble ideal. Dos partituras complementarias, como si Dickens hubiera abierto una puerta soleada y, al cruzarla, encontráramos una habitación con las cortinas echadas.

El valor de recuperar los LP originales

Que estos programas originales lleguen por primera vez al CD tiene más importancia de la que parece. Muchas bandas sonoras televisivas de los años setenta quedaron atrapadas en ediciones de vinilo difíciles de localizar, tiradas modestas o catálogos que no siempre recibieron la misma atención que el cine.

Quartet rescata aquí dos ejemplos de primer nivel y los devuelve a circulación con restauración, libreto y contexto.

El caso de David Copperfield añade una capa especialmente atractiva. Restaurar desde copias de vinilo cuando el máster no aparece implica un trabajo de paciencia, escucha y respeto por el material disponible. Hay algo muy dickensiano en esa operación: reunir fragmentos, salvar una voz del olvido, recomponer una herencia perdida entre papeles, estanterías y surcos antiguos.

Para el coleccionista, el álbum ofrece además una rareza doble. Arnold y Jarre son nombres capitales, pero estas partituras no pertenecen al grupo de títulos más transitados de sus filmografías.

Precisamente por eso la edición resulta tan apetecible. Abre una puerta lateral hacia dos compositores enormes trabajando en el territorio televisivo con oficio, personalidad y una elegancia que merece más atención.

Ecos de partitura

David Copperfield / Great Expectations funciona como una defensa preciosa de la música televisiva clásica. En apenas 66 minutos, el disco demuestra que la televisión también fue hogar de partituras cuidadas, ambiciosas y llenas de carácter. Malcolm Arnold y Maurice Jarre escriben para personajes, memoria literaria y relatos de formación, deseo, culpa y redención.

Arnold aporta a David Copperfield una sensibilidad melódica que encaja con la humanidad expansiva de Dickens. Jarre entrega a Great Expectations una lectura más sombría, refinada y psicológica.

La edición de Quartet tiene, además, ese encanto de las recuperaciones necesarias con una tirada limitada, por primera vez en CD, una restauración de fuentes complejas y el ensayo de Jon Burlingame. Es el tipo de lanzamiento que llama al coleccionista que sabe escuchar detrás del polvo.

Dickens habría entendido perfectamente ese placer: abrir una caja vieja y descubrir que dentro aún quedaba música.

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