Banda sonora THE GATE Michael Hoenig y J. Peter Robinson
Aquí están los detalles de la banda sonora de LA PUERTA (THE GATE Michael Hoenig y J. Peter Robinson) editada por Terror Vision.
Descubre The Gate soundtrack y todos los secretos de las bandas sonoras sin gastar nada. Para eso estamos nosotros, que incorporamos muchas ediciones de bandas sonoras de Terror Vision, las escuchamos, hacemos una valoración y os las enseñamos.
The Gate
Original Motion Picture Soundtrack


Edición LP en diferentes variantes limitada
Precio: 25,00 $
Fecha de salida: Ya disponible
The Gate: J. Peter Robinson y Michael Hoenig abren el agujero del jardín en vinilo
Hay películas que no necesitan castillos, cementerios ni mansiones para montar un buen infierno. A veces basta un jardín suburbano, un agujero recién abierto, una geoda sospechosa y dos chavales con más curiosidad que sentido de supervivencia.

The Gate, dirigida por Tibor Takács en 1987, pertenece a esa estirpe maravillosa del terror juvenil de videoclub: pequeñas criaturas, sustos domésticos, heavy metal como grimorio accidental y una casa familiar convertida en zona de obras para demonios con muy mala educación.
Terror Vision reabre ahora esa puerta con una edición especial de décimo aniversario dedicada a la banda sonora de J. Peter Robinson y Michael Hoenig. El lanzamiento recupera el audio desde cintas originales, incorpora notas de los compositores, presenta arte y maquetación de Earl Kess, y llega con una carpeta desplegable de esas que no se limitan a guardar el disco: quieren jugar contigo antes de que pongas la aguja.

La marioneta recortable del Demon Lord, la carpeta reversible y unas variantes limitadas convierten esta edición en una pequeña trampa de coleccionista. Entras por el agujero del jardín y sales mirando debajo de la cama.
Terror Vision y una edición con manos saliendo del surco
La edición de Terror Vision tiene mucho de carta de amor al terror físico y a esa cultura VHS donde una portada podía prometerte media noche sin dormir. El audio es extraído de las cintas originales, incluye notas irmadas por los compositores, una carpeta desplegable y arte de Earl Kess.
Hasta ahí, el disco ya tendría suficiente atractivo para cualquier amante de la música de género. Pero The Gate pedía algo más gamberro, y Terror Vision ha respondido con una edición que parece diseñada por alguien que todavía recuerda lo que era mirar una carátula en el videoclub y pensar: "esto no puede acabar bien".

El detalle de la marioneta recortable del Demon Lord es puro Terror Vision: absurdo, juguetón, macabro y bastante irresistible. También lo es la carpeta reversible, que convierte el embalaje en parte de la experiencia. Es un disco para abrir, mirar, desplegar, girar, recortar si uno se atreve y enseñar con una sonrisa de "mira qué barbaridad me he comprado".
Las variantes de color refuerzan esa sensación de ritual para coleccionistas: Demon Swarm, The Dark Book, Bespoke, The Ritual, Eye in the Hand y Gateway to Hell. Cada nombre parece sacado de una escena de la película o de una tarde especialmente intensa en la trastienda de una tienda de discos.

Las tiradas son cortas, con algunas variantes por debajo del centenar de copias, así que el disco tiene ese punto de caza rápida que tanto gusta y tanto peligro tiene para la cartera.
Robinson y Hoenig: sintetizadores, sombras y monstruos de patio trasero
La música de The Gate funciona porque entiende muy bien la escala de la película. Estamos ante unos niños solos en casa, una amenaza que nace en el jardín, objetos cotidianos que empiezan a comportarse mal y una mitología demoníaca explicada con la seriedad absoluta con la que un adolescente puede interpretar las letras de un disco de metal.

J. Peter Robinson y Michael Hoenig construyen una partitura que mezcla electrónica, tensión fantástica y ese pulso de cine ochentero donde lo doméstico podía abrirse de pronto hacia lo imposible.
Hoenig venía de un universo ligado a la electrónica alemana y a una forma de trabajar el sonido con personalidad propia. Robinson, por su parte, desarrollaría una carrera muy reconocible en el cine de género.

En The Gate, ambos encuentran un terreno perfecto con una película pequeña en presupuesto, pero enorme en imaginación, donde cada rincón de la casa puede convertirse en pasillo hacia el mal.
La cara A avanza como si el jardín se fuera pudriendo poco a poco. Main Titles, The Dream, The Geode/Breaking Into The Hole y Moths colocan los elementos básicos: sueño, descubrimiento, materia extraña, insectos, presagio.

Después llegan Glen’s Room, Breaking The Geode, Levitation y Home Alone, donde la música acompaña esa transición deliciosa del juego infantil al "quizá hemos abierto algo que no deberíamos haber tocado".
El tramo final de la cara, con Minion Shadow, Under The Bed, Minions/'You’ve Been Bad!!!!', Burning Telephone, Opening The Gate y From The Depths, ya entra de lleno en la casa invadida. La infancia sigue ahí, aunque ahora tiene garras.
De debajo de la cama al Demon Lord
La cara B empuja la pesadilla hacia su zona más física. Boo!! tiene ese título casi burlón que resume muy bien el encanto de The Gate: la película quiere asustarte, claro, pero también sabe jugar con el susto, con la travesura y con el monstruo que aparece donde menos lo esperas.

The Workman y Workman In The Mirror recuperan una de esas imágenes que se quedan pegadas a la memoria del espectador joven, porque la película maneja muy bien la idea de que las historias inventadas por los niños pueden empezar a reclamar cuerpo.
The Closet, The Blessing, Chasing Lord Demon y Killing The Demon llevan el álbum hacia el enfrentamiento final, con la música tensando el paso entre amenaza, carrera y resolución. Thunderbolt y Sunrise/Entering The House/Reunion permiten que el score respire después del caos, antes de cerrar con End Credits.
Lo bonito de escuchar esta banda sonora en vinilo es que la división en dos caras refuerza el viaje. La primera abre la puerta y la segunda intenta cerrarla. Entre medias queda una casa convertida en campo de batalla, una infancia puesta a prueba y una música que sabe cuándo sugerir, cuándo correr y cuándo dejar que los pequeños demonios hagan ruido en las paredes.
Un portal de colección para quienes crecieron mirando debajo de la cama
Esta edición de The Gate tiene todos los ingredientes para tentar al coleccionista de terror: audio de cintas originales, notas de los compositores, arte de Earl Kess, gatefold, carpeta reversible, marioneta recortable del Demon Lord y variantes de vinilo con tiradas muy ajustadas.
Para quienes descubrieron la película en VHS, este LP funciona casi como una cápsula del tiempo: el jardín, la geoda, los pequeños demonios, la mano con ojo, el Señor Demonio y ese terror de infancia que parecía más fuerte porque ocurría en una casa normal.
Para quienes lleguen ahora, el disco permite entrar por otra puerta a un clásico de culto que conserva intacto su encanto de pesadilla artesanal.
Colocar la aguja en The Gate es aceptar que el agujero sigue abierto. Tal vez los minions no salgan del altavoz, pero conviene no dejar el disco girando solo de noche. Por si acaso.
Ecos de partitura
Dentro del terror fantástico de los ochenta, The Gate ocupa un lugar muy especial porque se mueve entre varias familias a la vez. Tiene algo del cine juvenil de aventuras oscuras, algo de pesadilla suburbana y algo de monstruario artesanal. Trabaja desde el asombro, desde el miedo de habitación infantil y desde esa sensación de que el mal puede entrar por una grieta del suelo mientras tus padres están fuera.
La música de Robinson y Hoenig dialoga muy bien con esa frontera. La electrónica aporta misterio y textura, mientras los momentos de mayor tensión empujan la película hacia un terror de casa invadida, donde cada objeto familiar puede quedar contaminado.
Frente a otras bandas sonoras de monstruos más musculares o grandilocuentes, The Gate conserva una escala más cercana ya que su amenaza es enorme para quienes la viven, aunque nazca de un agujero en el patio.
También se puede escuchar en relación con el tipo de cine que Terror Vision lleva años rescatando: títulos de culto, películas de videoclub, rarezas de género y partituras que quizá no tuvieron el escaparate que merecían en su momento.
Esta banda sonora ha sido publicada por Terror Vision
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¿Por qué nace Todo Soundtrack?
Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.
"Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.





