Banda sonora DISCLOSURE DAY John Williams
Aquí están los detalles de la banda sonora de EL DÍA DE LA REVELACIÓN (DISCLOSURE DAY John Williams) editada por Waxwork Records.
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Disclosure Day
Original Motion Picture Soundtrack


Edición 2xLP color "Blue Iris" y edición en CD
Notas exclusivas de Steven Spielberg
Precio: 28,95 $
Fecha de salida: Julio de 2026
Disclosure Day: John Williams vuelve a mirar al cielo con Spielberg en vinilo Blue Iris
Hay preguntas que parecen sencillas hasta que el cine las pronuncia en voz baja. ¿Qué pasaría si alguien pudiera demostrar que no estamos solos? ¿Nos acercaríamos a la verdad con asombro, con miedo o con esa mezcla tan humana de ambas cosas?

Disclosure Day, la nueva película de Steven Spielberg, nace de esa grieta, del instante en que la revelación deja de pertenecer a gobiernos, archivos secretos o habitaciones cerradas, y pasa a manos de ocho mil millones de personas.
Para poner música a ese umbral, Spielberg vuelve a John Williams. La cifra tiene algo de constelación propia, son treinta películas juntos. Más de medio siglo de colaboración, de tiburones que acechan bajo el agua, niños que miran al cielo, arqueólogos con sombrero, dinosaurios que respiran entre árboles, listas que duelen y familias que se recuerdan desde una cámara doméstica.

Disclosure Day llega así cargada de una historia compartida, aunque su banda sonora parece elegir otro camino: avanzar con contención, escuchar antes de revelar, preparar el impacto desde una distancia casi prudente.
Un doble LP Blue Iris para una verdad que asoma despacio
Waxwork Records presenta la banda sonora original de Disclosure Day como una edición de lujo en doble LP. El álbum completo reúne 16 cortes y llega prensado en vinilo de color "Blue Iris", alojado en carpeta gatefold de alto gramaje con recubrimiento mate UV, fundas interiores impresas y notas exclusivas de Steven Spielberg.

También habrá edición en CD, lo que amplía el alcance del lanzamiento para quienes prefieran el formato compacto sin renunciar al objeto físico.
El color elegido tiene sentido dentro del imaginario de la película. "Blue Iris" sugiere mirada, apertura, pupila, cielo nocturno y esa frontera donde lo visible empieza a fallar.

No parece un azul pensado para decorar, más bien para insinuar que el disco nos observa desde su propio centro. En una historia sobre revelación, contacto y escucha, el vinilo funciona casi como una superficie de vigilancia como algo que gira, refleja y devuelve una pregunta.
El gatefold, las fundas interiores y las notas de Spielberg completan una edición que apunta al coleccionista de Williams con bastante claridad. No estamos ante una banda sonora cualquiera dentro del catálogo reciente. Es una nueva colaboración Spielberg-Williams, editada en físico desde el principio, con una presentación que parece consciente del peso de esa firma conjunta.

Para quienes seguimos defendiendo que una banda sonora también se lee, se abre y se sostiene entre las manos, ese libreto de Spielberg añade una capa de contexto muy apetecible.
Williams ante el silencio previo al contacto
La gran tentación con una película de contacto extraterrestre firmada por Spielberg y Williams sería esperar el gesto amplio, la llamada celeste, la comunicación musical convertida en milagro. Encuentros en la Tercera Fase sigue proyectando una sombra enorme sobre cualquier regreso de ambos a este territorio.

Aquella célebre frase de cinco notas no era únicamente un motivo musical; era un idioma, una puerta, una forma de tender la mano a lo desconocido.
Pero Disclosure Day parece moverse desde otro lugar. Spielberg ha descrito esta música como una de las más contenidas que Williams ha escrito para sus colaboraciones, al menos hasta que la película exige abrir el horizonte.

Esa idea resulta muy interesante ya que Williams no acompaña la revelación desde el estruendo, la prepara desde atrás, como una fuerza que empuja la imagen sin ocupar todo el encuadre. A sus 94 años, el compositor sigue entendiendo algo fundamental: el asombro funciona mejor cuando antes ha habido espera.
La lista de temas refuerza esa lectura. listen…, memory…, dive…, believe… o empathy… parecen más verbos interiores que títulos de acción. Hablan de escuchar, recordar, descender, creer y sentir al otro.

Incluso cuando aparecen cortes como chase…, caught… o disclosure…, el álbum conserva una arquitectura de señales, como si cada pista fuera una instrucción incompleta recibida desde algún lugar que todavía no sabemos nombrar.
De listen… a reprise…: una partitura escrita en minúsculas
Hay algo muy llamativo en la manera en que aparecen titulados los cortes, todos en minúscula y con puntos suspensivos. Listen…, memory…, dive…, chase…, believe…, in vivo…, negotiation…, empathy…. Frente al gran título heroico o la pieza de acción subrayada, aquí los nombres parecen notas encontradas en un cuaderno, ideas a medio decir, palabras que todavía están buscando su traducción.

El centro del disco parece estar en piezas como celestial…, con casi siete minutos, y kcxe…, uno de los cortes más extensos de la banda sonora. A su alrededor, unseen…, signs…, home… y caught… dibujan un trayecto que puede leerse como investigación, experiencia, persecución y regreso a una idea de hogar alterada por completo.
Cuando llega disclosure…, el título ya no suena como una simple revelación pública. Suena a momento sin vuelta atrás.

Williams ha sido siempre un compositor capaz de convertir una melodía en memoria colectiva, pero también sabe trabajar la duda y la espera. En Disclosure Day parece acercarse al contacto extraterrestre desde una escala más íntima.
El cierre con reprise… invita a pensar en una idea que vuelve transformada, quizá menos como respuesta final que como eco de algo que el mundo acaba de aprender a escuchar.

Una edición para escuchar mirando hacia arriba
La edición de Waxwork tiene el atractivo de convertir una nueva partitura de John Williams en objeto de colección desde su nacimiento. Doble LP Blue Iris, carpeta de alto gramaje, fundas interiores impresas, notas de Spielberg y edición en CD: todo apunta a una presentación pensada para acompañar el peso simbólico del lanzamiento.
No todos los días aparece una nueva colaboración Spielberg-Williams, y menos una situada en el terreno de la ciencia ficción, allí donde ambos ya cambiaron para siempre la forma de imaginar el diálogo con lo desconocido.

Para el coleccionista, este disco tiene algo de cita obligada con la historia viva de la música de cine. ¡
Para el aficionado a Spielberg, promete una nueva pieza dentro de ese diálogo entre asombro, miedo y fe en la posibilidad de entendernos.

Y para quienes seguimos escuchando a Williams con la misma atención con la que otros miran las estrellas, Disclosure Day propone una idea preciosa: antes de revelar, hay que aprender a escuchar.
Ecos de Partitura
Dentro de la colaboración entre Spielberg y Williams, Disclosure Day ocupa una posición inevitablemente cargada de resonancias. Es imposible no pensar en Encuentros en la Tercera Fase, donde la música era literalmente el puente entre especies. También aparece el recuerdo de E.T. el extraterrestre, con su mezcla de infancia, fuga, amistad y elevación final.

Pero esta nueva partitura parece pertenecer a otro momento vital de ambos creadores: menos descubrimiento juvenil, más pregunta adulta sobre qué hacemos con la verdad cuando por fin llega.
También puede escucharse en relación con los últimos trabajos de Williams para Spielberg. En Los Fabelman, la música tenía una presencia breve, casi de recuerdo íntimo, muy lejos de sus grandes lienzos sinfónicos.

Disclosure Day parece tomar parte de esa economía expresiva y llevarla hacia la ciencia ficción, un género que en manos de Spielberg rara vez trata solo de tecnología o criaturas. Aquí, como tantas veces, el verdadero centro parece ser la humanidad observándose a sí misma ante algo que la desborda.
La carrera de Williams permite además otra lectura. Después de tantas décadas asociado a temas de enorme presencia, resulta especialmente sugerente encontrarlo en una partitura descrita por Spielberg desde la contención.

Es el gesto de un compositor que no necesita demostrar su poder. Puede escribir desde una nota suspendida, desde una progresión que parece no querer delatar demasiado pronto el secreto. Cuando la música finalmente se abra, si lo hace, el impacto vendrá precisamente de esa paciencia.
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¿Por qué nace Todo Soundtrack?
Desde mi adolescencia, las bandas sonoras han resonado como la música de fondo de mi vida, no solo realzando las películas que me encanta ver. En los años 1987 y 1988, mi vida tomó un giro decisivo y la música de las películas que disfrutaba en el cine o que alquilaba en el videoclub se transformó en mi ancla. No obstante, solo recientemente he tomado plena conciencia del papel crucial que desempeñó en aquel entonces.
"Fievel y el Nuevo Mundo" (An American Tail, 1986), una obra del gran James Horner, fue la primera banda sonora de película que adquirí en un diminuto establecimiento especializado ubicado en la calle Andrés Borrego, en el corazón de Madrid. Fue en Cinescor donde mi viaje comenzó.





